Cultura y Huelga General

Es tremendo, pero la Huelga General convocada para el próximo día 29, no genera en mí entusiasmo alguno. En realidad, lo contrario. Y sin convicción, mal puede apuntarse uno a un bombardeo. Y mira que me gustan. El Gobierno socialista ha virado a posiciones conservadoras –por cierto, mucho antes de que fuera denunciado por los sindicatos- y probablemente lo va a pagar muy caro en las elecciones. En buena parte por no haber hecho sus deberes antes, metiendo mano a los grandes problemas y desequilibrios de la economía española. Quienes los sustituyan tampoco van a tener los intereses de los trabajadores en el centro de sus preocupaciones. Los convocantes, por su parte, difícilmente podían haberlo hecho peor: mensajes arcaicos, carentes de originalidad y con un peligroso tufillo a defensa de su estatus.

El mundo de la cultura que también debería tener hechos sus deberes para decidir su posicionamiento ante una cita como ésta, permanece silbando el Sitio de Zaragoza, mientras mira a Suecia, como si ante la situación por la que atraviesa España no tuviera porqué plantear su propio programa. Cuestiones como la definición de un nuevo modelo de relación entre lo público y lo privado en Cultura, la financiación (incluidas una nueva Ley de Fundaciones y nuevas deducciones fiscales para las empresas que apoyen el arte), la reducción del IVA, nuevos modelos legales para la constitución de compañías neoprofesionales, la transparencia y la democratización de la gestión pública, los códigos de buenas prácticas en la gestión… En fin, que tenemos muchos deberes y que parece que no nos gusta hacerlos, más o menos como a los niños.

Algo grande, un mucho, está hecho de muchos pocos. La Cultura es uno de esos pocos. Importante, eso sí. Por delante tiene la enorme responsabilidad como sector de definir su propia propuesta de modelo cultural para España, sin esperar a que salga de políticos o gobernantes, porque eso no va a ocurrir.

Con todo esto, como pueden comprender, el día 29, me temo que va a suponer muy poco para la marcha del país, ni para la Cultura en particular, más allá de la guerra de cifras en la que se suelen embarcar quienes participan en el partido en la defensa de sus intereses. A nosotros nos queda un largo camino que tendrían que impulsar las asociaciones profesionales del sector. A eso sí me apunto.

4 comentarios

Archivado bajo General, polémica

4 respuestas a Cultura y Huelga General

  1. Uno

    http://artistasytecnicosenhuelga.blogspot.com/
    Sindicatos y Asociaciones que forman parte la Asamblea del Espectáculo: Unión de Actores, ADE (Asociación de Directores de Escena), TACE (Técnicos Audiovisuales Cinematrográficos del estado Español), ARTEMAD (Asociación de empresas de artes escénicas de Madrid), FAEE (Federación de Artistas del Estado Español), AMPE (Asociación de Músicos Profesionales de España), Asociación de Profesionales de la Danza de la Comunidad de Madid.

  2. Uno

    MANIFIESTO DE LA CULTURA
    El gobierno ha decretado recortes sociales y ha suprimido los derechos laborales y sindicales haciendo que los trabajadores y trabajadoras de este país, sean quienes tengan que asumir y pagar la crisis para que se salven quienes la han provocado.

    En el sector de la cultura los trabajadores, especialmente los artistas intérpretes y técnicos estamos sometidos a abusos de contratos temporales y trabajos impuestos por un libre mercado, que no respeta la protección de nuestros derechos en los convenios colectivos, incumpliéndolos con total impunidad.

    En las artes escénicas, la crisis de los ayuntamientos terminan pagándola desde los empresarios y los autores, hasta los trabajadores sean actores, directores, bailarines, músicos y técnicos, con cancelaciones de contratos o con retrasos de más de un año en el pago.

    En el sector audiovisual, están los incumplimientos de los convenios colectivos, y las drásticas reducciones de las ayudas a la producción, tan anunciadas en defensa de la industria, afectan fundamentalmente a las producciones de menor presupuesto.

    Esperábamos que el gobierno, en momentos como los que vivimos, al menos intentara reforzar el papel de los sindicatos y protegiera a los trabajadores de la cultura que han logrado sus propias conquistas laborales con esfuerzo y dedicación, frente a distintas administraciones políticas.

    La reforma laboral del gobierno, sin embargo, afecta a la negociación colectiva, y refuerza el poder de la parte empresarial, atacando e intentando debilitar a las organizaciones sindicales, especialmente a las que han logrado regular el trabajo mediante negociaciones colectivas.

    La crisis ha servido para dejar en claro lo poco que cuentan los derechos de los trabajadores a la hora de aplicar los peores recortes y las penalizaciones al sector.

    El gobierno de España que tiene la responsabilidad general, los gobiernos autonómicos y los ayuntamientos sean unipartidistas, de coalición y hasta tripartitos, no han demostrado siquiera la voluntad política de defender uno de los bienes más preciados, como es la cultura. Esto nos deja expuestos a la especulación multinacional, que es una enemiga más de los trabajadores de la cultura.

    Por ello, la Huelga General del sector de la Cultura va dirigida contra las medidas de gobierno a todos los niveles. NINGUN PARTIDO PUEDE NI DEBE CAPITALIZAR ESTE POSICIONAMIENTO DE LOS TRABAJADORES DEL ESPECTACULO Y DE LA CULTURA EN GENERAL.

    El intrusismo descontrolado y a veces alentado, la falta de respeto por nuestros derechos, el desinterés por la formación, el desinterés de las autoridades en velar por el cumplimiento de la ley, y el desprecio en cumplir sus propios compromisos con el sector, es suficiente evidencia para decidirnos a recordar a todos los gobiernos que:

    LA CULTURA NO PUEDE SEGUIR SIENDO LA HERMANA POBRE QUE SIEMPRE QUEDA MÁS EXPUESTA A LOS VAIVENES Y RECORTES PRESUPUESTARIOS.

    LA CULTURA NO PUEDE ESTAR AL ARBITRIO DE DECISIONES PUNTUALES, EN FORMA DE AYUDAS AMIGUISTAS O DIRIGIDAS A LOS PROPIOS CORRELIGIONARIOS DE CUALQUIER CREDO POLITICO GOBERNANTE.

    La cultura no es un adorno, es un servicio público, que además, representa en términos porcentuales económicos, un 4 % del producto interior bruto de este país.

    LOS TRABAJADORES DE LA CULTURA reclamamos no sólo nuestros derechos como trabajadores sino también el reconocimiento de nuestra dignidad como artistas, con reivindicaciones propias de nuestro sector.

    Por ello, defendemos un Modelo Cultural y Social en donde:

    – SE VALORE LA DIGNIDAD DEL TRABAJO

    – SE DE PRIORIDAD AL TEJIDO SOCIAL Y NO AL BENEFICIO ESPECULATIVO

    – SE RESPETE LA CULTURA COMO BIEN PÚBLICO Y NO COMO UN NEGOCIO PRIVADO.

    EN DEFINITIVA, UNA SOCIEDAD CON UNA CULTURA SOLIDARIA.

    SER CULTOS PARA SER LIBRES

    Por eso, VAMOS A LA HUELGA GENERAL EL 29 DE SEPTIEMBRE.

    LA HUELGA GENERAL ES TAMBIEN NUESTRO DERECHO.

  3. Uno (bueno, en realidad Dos): Lo primero que quiero decirte es que este es un blog personal, en el que estoy encantado de recoger opiniones personales de otros a los que les interese, critiquen o aprueben lo que leen aquí. Debatir, en fin. Pero no me parece que sea el lugar idóneo para copiar y pegar comunicados o listados de asociaciones. Para el debate personal bastaría con referirse a ellas y un lugar donde encontrarlas. No obstante te agradezco tu participación.
    Y ahora al lío.
    Conocía el manifiesto, claro, y resulta difícil disentir de las grandes declaraciones generales. Lo que intentaba aportar en el post es la necesidad de reflexión -más allá de un día: la vida sigue el 30 y los problemas también- y sobre todo de avanzar en la configuración de un marco sectorial, un proyecto de cómo pensamos los de cultura que debe ser ésta en España. La capacidad de presión de las gentes de la cultura es desgraciadamente muy pequeña, y pienso que fundamentalmente se debe a la ausencia de un discurso coherente sobre los grandes retos que nuestro país tiene en esta materia esencial para configurar ciudadanía y país.

    • Uno

      Estoy totalmente de acuerdo contigo en la necesidad de reflexión y en la necesidad de configurar un marco para la cultura. Pero intentaba aportar información sobre la postura manifestada por un número muy importante de profesionales. Porque me pareció matizable tu afirmación de que el mundo de la cultura «permanece silbando el Sitio de Zaragoza, mientras mira a Suecia, como si ante la situación por la que atraviesa España no tuviera porqué plantear su propio programa». Quien te lee debe saber que aunque nos parezcan insuficientes, las asociaciones profesionales intentan crear iniciativas y tomar medidas. Lo contrario sería desinformar.

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