De nuevo defensa de autor. La ley Sinde

El proyecto que incluía la llamada Ley Sinde contra la piratería, no fue aprobado en su inicial tramitación parlamentaria. Bueno, en realidad no obtuvo apoyo alguno de ninguno de los grupos políticos a excepción del PSOE.

Es de sobra conocida mi opinión sobre la capacidad de la ministra para hacer frente a las enormes tareas del ministerio de Cultura, pero no es éste el lugar para volver sobre ello. Lo que me parece extraordinariamente grave es que ni siquiera tuviera negociados previamente los acuerdos parlamentarios suficientes como para sacarla adelante. Al no tenerlos era mejor, sin duda, no pasar al trámite y retrasarlo hasta que contara con los apoyos necesarios. ¿O es que lo que quería es que no fuese aprobada para echar las culpas a los que no votaron a favor ?

Los artistas y creadores ponen ahora el grito en el cielo. Sumo el mío al suyo, porque opino que quienes crean cultura y arte deben ver protegida su obra y defendido su derecho a vivir con dignidad de ella. Pero algo malo han –hemos- hecho quienes defendemos la propiedad intelectual y los derechos del autor (incluidas las sociedades de gestión), cuando la sociedad no los siente como suyos, cuando las descargas no generan mala conciencia, cuando la piratería no es tan mal vista.

Echar las culpas siempre al otro, a quien no piensa como yo, es barato e inútil. La ministra tiene mucha responsabilidad en no haber logrado en más de un año que la correlación de fuerzas se inclinara a la aprobación de la ley. Tiene una enorme responsabilidad en no haber logrado que en la sociedad calara el discurso de defensa del autor. Ahora nos toca seguir trabajando para que en nuestro país se reconozca y legisle algo tan elemental como el valor económico de la cultura y el derecho de que quienes la crean vivan y obtengan beneficios por ello. Sin criminalizar; desde la convicción.

4 Comments

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4 Responses to De nuevo defensa de autor. La ley Sinde

  1. No se que tendrá que ver “la velocidad con el tocino”… Ninguna persona o entidad que esté en contra de la Ley Sinde – vaya nombrecito…- está en contra de que los autores cobren por su trabajo; todos tenemos que cobrar por nuestro trabajo, autores, fontaneros, albañiles, carpinteros, políticos…
    Yo estoy a en contra TAJANTEMENTE de esta ley que nos han intentado colar por la puerta de atrás -y lo seguirán intentando- pero también soy TAJANTE en defender que los autores -repito, como cualquier otro profesional- cobre por su trabajo.
    Esta ley no apoya a los autores, defiende otros intereses que los mass media no cuentan a la ciudadanía; por suerte internet no es otra TV más… ¿por ahora? Esta en nuestras manos…

  2. Las palabras y los hechos no pocas veces van muy separados, e incluso, como sabemos, se contradicen. Decir que los autores tienen derecho a vivir de su trabajo son palabras. Legislar para que el autor sea dueño de sus creaciones, con todas sus consecuencias, son hechos. Porque de lo que hablamos es de que es el autor el dueño de su obra y puede decidir sobre ella. Puede regalarla o establecer un precio. Pero si establece un precio y alguien no lo paga y disfruta de esa obra, está robando su trabajo. Exactamente igual que si no se paga por un trabajo realizado. Claro, legislar sobre estas cuestiones en la era internet es extraordinariamente complejo, y ha de basarse en la persuasión y en la conciencia colectiva de que quienes crean, los autores, son dueños de su trabajo, aunque robarlo sea extremadamente fácil.
    También hay que buscar soluciones originales, creativas para el cobro de las obras: iTunes es un ejemplo.
    Ya sabemos que la industria ha abusado mucho imponiendo unos precios claramente desproporcionados en las copias de música y vídeos. También han contribuido negativamente las sociedades de gestión, aferradas a modelos sobrepasados por internet y empeñadas en la penalización. Pero eso no justifica que vayamos en contra de los creadores y repercutamos sobre ellos nuestra frustración. La clave es que el autor es dueño de su trabajo, y apropiarse de él sin pagar es robarle, aunque busquemos otros términos políticamente correctos. Y esa clave es irrenunciable y tiene enormes consecuencias.
    En fin, que normalizar este ámbito de la creación reproducible es esencial; que es necesario legislar vamos. Y que quienes tienen esa responsabilidad lo han hecho muy pero que muy mal.

  3. Escribo unas líneas para arrojar un poco de luz sobre la cuestión de los derechos de propiedad intelectual.
    Antes de nada comentar que los intereses de los autores de prestigio y de las grandes corporaciones son completamente diferentes a los de las productoras independientes y autores poco conocidos y para acabar aclarar también que dese luego los intereses de los consumidores también son otros.
    Podéis encontrar en Internet un estudio del gobierno Holandés sobre las descargas P2P en el que concluye que son positivas para la industria.
    ¿Cuáles son los intereses de las productoras independientes? Bajo mi punto de vista Internet les sirve como plataforma de promoción, en pocos casos para hacer tesorería, es decir se financian en gran parte con las actuaciones en vivo, por tanto cualquier limitación al uso de Internet de forma libre
    les perjudica.
    Sin embargo a las grandes corporaciones cuyos ingresos vienen fundamentalmente de la venta de soportes culturales y merchandeasing,
    presionan fuertemente para legislar con tasas todas las descargas por Internet.
    Por último están los legitimos intereses de los consumidores de cultura
    a que se legisle de una manera razonable, en consenso con las grandes corporaciones y las productoras independientes.

    Víctor Torre.

  4. Pingback: Ángeles: dile algo a Leyre, porfa | el blog cultural de robert muro

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