Algo más que Coleman

Timbre 4 es el  nombre de la cooperativa bonaerense que está detrás de esa pequeña joya escénica que es La omisión de la familia Coleman, de Claudio Tocalchir. Durante unas semanas el Matadero madrileño acogerá tres de sus piezas, plenas de calidad interpretativa y verdad escénica.

Pero en esta ocasión lo relevante, lo que quería subrayar es el origen de este arte bueno: no está en grandes nombres de la escena, ni en cuantiosas subvenciones, ni en costosas campañas de promoción. El origen es una humilde cooperativa de la calle Boedo, en Buenos Aires. El modelo cooperativo argentino o sociedades accidentales de trabajo es un modelo específico de organización para la creación reglamentado por la Asociación Argentina de Actores. La cooperativa reúne coyunturalmente a artistas por el proyecto que los mueve, participando cada uno en la proporción acordada, con un régimen laboral específico y diferente, con unas responsabilidades individuales pactadas, con una estructura organizativa simple y que puede desaparecer al culminar la vida del proyecto. Un modelo que ha mostrado en sus frutos que puede ser un  excelente instrumento para agrupar y dar salida a creaciones que de otro modo no la tendrían.

En España la legislación sobre creación de empresas no atiende a las peculiaridades absolutamente únicas de los procesos y proyectos creativos. En España, para ser legal, un grupo de actores recién egresados que quieran poner en pie una obra de teatro son obligados a constituirse en empresa o asociación cultural, con unos mecanismos complejos de funcionamiento para los que además no han sido preparados.

Hay que cambiar algunas o muchas leyes; hay que arrumbar los prejuicios de sindicatos, sociedades de gestión de derechos, y áreas de gobierno implicadas (Trabajo, Seguridad Social, Industria…), y confluir en la generación de un modelo de empresa por proyecto para el ámbito de la cultura. Es urgente si queremos impulsar la creatividad y la innovación artística; es urgente si queremos capear mejor la crisis y que ésta afecte menos al arte.

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3 comentarios

Archivado bajo Políticas culturales

3 respuestas a Algo más que Coleman

  1. Correcta propuesta: hay que prepararse para un nuevo ecosistema sin subvenciones públicas.

  2. Prepararse, esa es la clave, porque la solución comienza por el propio sector, por los propios creadores. Lo difícil es asumir que ser «profesionales» y cobrar como tales ya no es el punto de partida sino el de llegada. Y hasta ahí a trabajar dura y placenteramente, como un coleman.

  3. Maguil

    me dejaron petrificado en la butaca cuando les ví en San Salvador, Festival Internacional de Teatro que dirige Umaña…un sofá, unos muebles baratos, una gran idea y mucho trabajo…pensé: si van a España se comen el mercado, como así ha sido…me alegro un montón: buenas ideas, bien contadas..poco más, según nos enseña Brook…quizá algunos desconchones en las paredes…
    Bueno…yo creo que no es tan difícil modificar el modelo…el actual es muy reciente para España y además…es producto de una negociación deficiente en materia cultural en el 85-86 con la UE de entonces: IVA aplicado, ayudas, modalidades organizativas…recordemos que en Francia hay grandes asociaciones muy profesionalizadas, fundaciones en Alemania e Italia, charities en GB…en cada lugar un tipo de organización, con pros y contras…aquí hay que explorar las fundaciones para algunas de las empresas con mucho personal, etc en algún caso asociaciones culturales con tal de que los socios no sean contratados laborales…como en el campo social, por otra parte ¿qué son la Cruz Roja, la ONCE?…tienen profesionales y socios…y aquí va la bomba: ¿es necesario que las escuelas oficiales de arte dramático abran matrícula todos los años?…yo no lo se, pero en CyL los egresados tienen dos opciones: o se van a poner copas a Madrid (alguno de los profesores se lo recomienda, según cuentan los alumnos) y hacer castings hasta que pillen serie, o montan una empresa en la región…soluciones a cual más perversa…no se es profesional solo por haber aprobado unos estudios…no se adquiere la vocación empresarial en la cola del registro mercantil…si no asumiendo riesgos, gestionando incertidumbre…trabajando, innovando…esto no forma parte de los curricula de las escuelas de arte dramático…hasta ahora, pero «los tiempos están cambiando, sin remisión» que decía Loquillo!!! a colocarse y al loro!!
    Salud y Tercera!!!

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