Cuarto y mitad de pestecillas

Hoy he entregado el artículo para El espectáculo teatral, la revista en que desde hace casi cuatro años, escribo cada mes. Va de la nueva programación del CDN, y la verdad es que echo unas poquitas pestes. Bueno, como las echo yo, sin demasiada mala milk. Léanla, por favor, y denme su opinión porque tal vez esté equivocado y mi mirada manchada de nacionalismo trasnochado y sin embargo ateo. Y a mí me gusta recibir críticas o al menos opiniones.

Digo, más o menos, que a Vera le priva lo que se crea fuera –y en Cataluña- mucho más que lo que se genera dentro, o/y en el resto de España. De los 17 autores programados 10 pertenecen al mundo mundial, y siete al jamón ibérico. De estos últimos, dos ha que fallecieron, y de los cinco restantes cuatro pagan sus impuestos en los nuevos condados de la vieja Marca Hispánica. Tan solo una, Ester Bellver, es del resto. Una selección que tiene como subtexto inevitable que donde no hay no hay y que aquí no hay. Pero que Marlowska, Bartlett, Ravenhill, Letts, Brisville o Marthaler…, son unos fichajes fetencios que para sí los quisiera el Madrid. Bueno, en realidad los quiere el Madrid… y así le va. Mientras el Barça potencia la cantera y así le va.

Bueno, esa es una de las razones de las pestecillas. La otra es que va el Vera que se va -en diciembre- y programa hasta junio de 2012, ahorrándole en su generosidad todo tipo de trabajos al siguiente director, que se dedicará, es un suponer, a gozar de la vida hasta que pueda hacer algo. Programación desde el más allá. O desde el más acá, no sé.

Y otra más, entre el medio centenar que se me ocurren, es que de nuevo se muestra el concepto cortijero con el que nuestros nombrados políticos asumen sus cargos. “Mientras esté yo se hace lo que a mí me gusta”. ¿Las políticas culturales, el servicio público?, what is it?, mande? Y no hay duda de que en eso la programación es de una coherencia excepcional.

A los contratos programa, la transparencia, la atención a los públicos, a los nuevos valores locales… no se les espera. Hace tanto tiempo que no vienen a clase…

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8 comentarios

Archivado bajo artes escénicas, polémica, Políticas culturales

8 respuestas a Cuarto y mitad de pestecillas

  1. carlos olalla

    Meridiano análisis del cortejismo teatreril que vive el mundo de la cultureta en este país. Es indecente que a ago así se le pueda llamar «Centro Dramático Nacional» ¿Nacional? Las fronteras de la estética son muy amplias, pero las de la ética no. Gracias, Robert por estas invitaciones a la reflexión tan necesarias en estos duros tiempos que corren. Un gran abrazo

    • No creas, me produce una cierta incomodidad intelectual la posible confusión que genera defender la creación propia, en nuestras lenguas, por encima de la que se hace en otras lenguas, en otras culturas. Como ciudadano del mundo todo me es cercano y nada ajeno. Pero como seguidor de las políticas culturales de mi país creo que es imprescindible potenciar la creación local -en el más universal sentido del término-, porque es la que mejor expresa nuestra idiosincrasia y la que señala también el camino que debemos recorrer para ser mejores ciudadanos. Y eso no niega la relevancia de conocer otras culturas, otros artes, otras miradas.

  2. Maguil

    lo leeré con detenimiento en cuanto me llegue la revista..recuerdo que hace años Lluis Llach habla de la radio pública de Cataluña como la radio nacional de..California!!! este país es bastante cainita, Robert!!! y lleno de descontrolados con chequera pública!!! pero..estoy en fase ZEN y lo antes lo leo y veo la programación del CDN
    Salud!!

  3. javier ortiz

    Textual de la página web del CDN, pestaña Qué es el CDN:
    «El Centro Dramático Nacional (CDN) es la primera unidad de producción teatral creada por el Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música (INAEM), del Ministerio de Cultura. Desde su fundación, en 1978, la principal misión del CDN ha sido difundir y consolidar las distintas corrientes y tendencias de la dramaturgia contemporánea, con atención especial a la autoría española actual. »
    Si esto es cierto, la programación es una dejación de deberes de quienes lo gestionan. Y si no, que me lo expliquen. Exijamos responsabilidades.

  4. El problema es cómo y quién evalúa la labor de los responsables de las unidades de producción del INAEM, o de las otras instituciones públicas dedicadas a la cultura y el arte. La inexistencia de transparencia en la gestión, de fórmulas de contratación en las que se expresen objetivos medibles, de estructuras de participación estables… muestra lo reacio que es el poder a ser sometido a escrutinio ciudadano, más allá de las elecciones cada cuatro años, claro.

  5. Carlos Martin

    Hola rober, es agradable encontrarse son un pensamiento crítico sobre el hecho de una programación en el centro dramático nacinal, lugar que debería primar la representación de teatro español que no pueda entrar en el repertorio del clásico, sin cerrar las puertas a aquellas producciones internacionales que puedan aportar novedades o intercambios a los creadores nacionales.

    Es incomodo habalr de la cultura propia, mientras que en catalñuny y otras comunidades de sesgo nacionalista se impulsa la creación de teatros nacionales y dramturgías en lengua vernácula.

    Perdemos el norte, nos aislamos del sur y el centro es el coladero de la periferia sin encontrar su identidad. Creo que el ejemplo futbolistico ilustra maravillosamente lo que ocurre.
    cuando vuelve bosque?

    Un abrazo bergamín

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