De retos y logros. Esos locos bajitos…

Daniel Lovecchio, director de la Compañía Tyl Tyl y de la sala teatral del mismo nombre que defiende contra los lobos y las tormentas en Navalcarnero, acaba de salir de mi oficina. Hemos hablado de lo divino y humano, porque alguna tecla recóndita en cada uno de nosotros, permite que cuando nos encontramos sintonicemos similares melodías.

Hablábamos de la difícil travesía que espera en los próximos años a la creación artística; probablemente tiempos de fortalecimiento para cuantos no se mareen demasiado en la singladura. Hablábamos de lo que debe ser la carta de identidad de los proyectos escénicos hoy: la innovación, la aportación de valor añadido, y, sobre todo, la generación en torno a ellos de sinergias seductoras para empresas financiadoras y públicos.

Y hablábamos, también, de lo que ambos consideramos un baldón para nuestro país: la inexistencia de un Centro Dramático Nacional específicamente dedicado al teatro infantil y juvenil. En sus facetas de creación,  investigación y de apoyo a las compañías y empresas emprendedoras que trabajen con niños y jóvenes. Eso sí es política cultural, en negativo calro.

Más de treinta años después de aprobada la Constitución la existencia de esta asignatura a la que ningún político se ha presentado todavía, resulta indignante (una bella palabra que espero no pierda sus aristas por el mal uso, al igual que está ocurriendo con esa otra de “sostenible”). De hecho tan solo el Teatro Escalante en Valencia, dirigido por Vicent Vila, asume en solitario la tarea de recordar que el reto de erigir un centro escénico dedicado a la infancia y la juventud es una urgencia.

Me da que muchas empresas cuyos públicos naturales son de suyo bajitos estarían encantadas de colaborar en hacer de ese reto un logro.

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1 Comment

Filed under Audiencias, Gestión cultural, Innovación, Políticas culturales

One Response to De retos y logros. Esos locos bajitos…

  1. Sr Muro, yo creo que el teatro para niños hay que remolcarlo desde la formacion, la educacion y la practica del mismo. Tras largos lustros de singladura a Itaca, los encuentros con sirenas arrecifes ciclopes e incluso inspectores de hacienda me hacen intuir que la inteligencia emocional es dramaticamente mas importante que las matematicas o el ingles para ser feliz , y hasta para triunfar profesionalmente.
    Y el teatro, ¡ah el teatro practicado! abona la autoestima, automotivacion gestion del estres, trabajo en equipo y sobre todo empatia que son las frutillas con las que Arcimboldo hubiera retratado a la inteligencia emocional

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