Parque cultural: vengan, conozcan y gocen… 2

El mundo vive momentos trascendentales, probablemente sin que quienes toman las decisiones  pero tampoco quienes las sufren, tengan plena consciencia de lo que parece que va a alumbrar este mal parto. Un mundo distinto, en el que se van a maltratar e incluso perder algunos de los derechos y conquistas duramente logradas en el siglo XX. Con toda probabilidad esas pérdidas se recuperarán…, con mucho trabajo, con mucho sudor, con algunas lágrimas. Y espero de corazón que sin sangre.

Por eso no es el momento de hacer de Don Tancredo, ese lance taurino consistente en esperar al toro sin moverse… a ver si pasa de largo. Es el momento de pensar el futuro, de recolocarse ante él: las personas, las organizaciones, los ayuntamientos, los estados… En todas las áreas. Por supuesto también en cultura.

Nada será como antes, tal vez ni siquiera peor. Será distinto, y la duda es si estamos preparados o si estamos preparándonos para ese nuevo panorama. A nivel macro,  como decía en el post anterior, los cambios también son oportunidades, y una de ellas afecta al papel de España en el mundo, y en concreto al aprovechamiento estratégico de sus fortalezas, la principal de las cuales tiene que ver con la  lengua y con la cultura, entendida esta vez esta última ampliamente: gastronomía, bienes de interés ecológico, arquitectura, museos, teatro,  sol, playa y monte… Estamos entre los cuatro o cinco primeros países del mundo en casi todo ello, y seguramente los ciudadanos ni saben de ese liderazgo. Y mientras despreciábamos esas fortalezas estratégicas, mientras considerábamos el español tan solo una lengua para andar por casa, la economía, el crecimiento, han estado asentándose en vender el suelo a precio de pelotazo, y construyendo -y vendiendo unos a otros- casas mal hechas, sin crear valor añadido alguno. De aquellos polvos, este lodo.

Definir España como marca turística y cultural a nivel mundial  no es únicamente una cuestión de marketing, aun siendo ello primordial. Es cuestión de que el conjunto del tejido productivo, y especialmente aquel que tiene que ver con los valores estratégicos de los que hablo, se ponga las pilas, adelgace si tiene que adelgazar, y engorde si tiene que engordar. Pero sobre todo que mejore su capacidad de crear, de mejorar su relación con los públicos, de innovar, de producir valor competitivo en un mundo que en esencia reclama calidad y diferencia.

Por eso lo de pensar España como un gigantesco parque temático cultural para el mundo. Un parque que si está bien diseñado, pensado para dar placer, conocimiento, experiencias y cultura a sus visitantes, a mí mismo me gustaría visitar.

Mi buen amigo y compañero de andanzas, Pedro Antonio García, durante tantos años uno de los hombres fuertes de Coca-Cola, y ahora embarcado en su propio viaje a Ítaca, escribe en su blog sobre este asunto con su habitual perspicacia y capacidad proyectiva, y aplicando a la tarea  todo su acumulado saber. Mucho. No os lo perdáis.

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3 Comments

Filed under Cultura, Innovación, Inspiración, Políticas culturales, Reflexión

3 Responses to Parque cultural: vengan, conozcan y gocen… 2

  1. Fernando de Yzaguirre

    No me parece mal la idea de Roberto Muro sobre España como una marca turística y cultural, siempre y cuando se invierta en la cultura de calidad, y mis sospechas son que si se hace tan mal como se ha hecho con gran parte del turismo, no se logrará potenciar una marca sino todo lo contrario…

  2. La marca cultural de España o es de calidad o es una mala marca. El papel referencial de España en el mundo al que aludo, implica, también, una oferta de calidad en el arte. No sueño con un parque de baratillo y con olor a aciete rancio. Sueño con una oferta múltiple, que partiendo de la lengua y la capacidad creativa satisfaga con ofertas diferentes a paladares de diversos tipos, a diferentes tipos de buscadores de emociones.
    Estoy totalmente de acxuerdo con el ejemplo histórico del turismo, en el que por falta de inversión e I +D -y por el afán de entabilizar en el corto plazo- hemos ido perdiendo posiciones hacia un consumo de bajo perfil. Un ejemplo que no debe repetirse. Y tenemos la experiencia para evitarlo.

  3. Pingback: Líneas rojas en Cultura. 2. O la Cultura no es lastre. | el blog cultural de robert muro

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