Razones para creer

Los malos tiempos sacan lo peor, cierto: desánimo, competencia mala, zancadilleo, supervivencia estrecha y amiga del codazo; incluso violencia. Pero también sacan lo mejor del ser humano, y de sus organizaciones. Me lo ha recordado la campaña cocacolera razones para creer, en la que la marca de gaseosas pone ejemplos de cómo seres humanos dan lo mejor que tienen para ayudar a otros. Una campaña que pretende dar aliento a las neuronas del alma, cansadas de oscuridad, crítica, tristeza, túneles sin salida; cansadas de mensajes cansinos que dan ganas de pasárselos al “tíolaescoba” (¡Viva José Mota!).

Bien, pues en cultura también tenemos buenos ejemplos para creer en que podemos desbrozar el camino: Ayer leía la noticia del acuerdo en el Liceu, por el que a cambio de la renuncia de los trabajadores a una paga extra la dirección levanta el ERE temporal y mantiene al tiempo la programación íntegra, amenazada antes con ser jibarizada dos meses. Son momentos de acuerdos entre empresas y trabajadores para sacar adelante los proyectos artísticos. Acuerdos coyunturales, en que el esfuerzo de las partes sea equilibrado, complementario, ejercicio saludable.  Solamente desde esa perspectiva coyuntural pueden ser reducidos los derechos y los logros.

El otro ejemplo con el que quería ilustrar que los malos tiempos también pueden generar buenos espíritus es el Taller de teatro de Caídos del Cielo, que en medio de la vorágine se empeña en ofrecer a las personas en riesgo de exclusión social (perdonen tan políticamente correcta expresión) un espacio de libertad creativa, de solidaridad, de crecimiento. Lo llevan Paloma Pedrero y el actor Carlos Olalla, y colaboran también algunos de los actores que hace años estrenaron en el Festival de Otoño esa obra que hoy da título al taller.

Desde Asimétrica y elmuro preparamos también otra forma de sinergia solidaria dirigida a iniciar a los emprendedores culturales en herramientas para la autogestión de sus empresas y proyectos. Pero eso lo cuento detenidamente dentro de unos días.

Ah, lo de Follies en el teatro Español dirigida por Mario Gas. Está francamente bien dirigida y excelentemente interpretada por un gran colectivo de actores y músicos. El rato es estupendo y, sin deslumbrarme, gocé del juego. (Lo poco que chirría es el alto presupuesto empleado en estos tiempos). Recomendarla es no fallar.

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