Los Max y el Señor de los ombligos

La fiesta de los Max fue estupenda por el marco (qué guapo es el Price para estas cosas: hay que repetir), por el guión y la dirección (intuyo que a dos manos por esa pareja artística compuesta por Antonio Muñoz de Mesa y Olga Margallo), y por la vibrante presentación de Petra Martínez. Bien. La organización de SGAE y Fundación Autor fue espléndida y hay que felicitar al equipo de producción por este éxito.

¿El reparto de premios?: por barrios. Habrá que encontrar solución al excesivo peso de los amigos y clanes en la elección porque impide la llegada de obras o candidatos relevantes que son desplazados por el aluvión de los que votan por alguien y por todo lo que ese alguien haya hecho. Con Animalario ya sabíamos de estas cosas, pero la táctica sigue, y eso no es nada bueno para los Max. Ni para el teatro. Respecto al asunto de la censura de algunos parlamentos, no he visto la retransmisión, pero por lo leído, más podríamos achacar en todo caso los resultados a impericia que a mala intención de TVE: nada se dijo allí que pusiera en riesgo la seguridad nacional. Incluso se dijeron cosas tontas que sí debieran haberse evitado a los sufridos espectadores de televisión.

Durante la Gala me surgieron varias reflexiones, dos de las cuales me gustaría compartir. La primera tiene que ver con el espíritu de queja minimoys del sector, con su chata y ombliguista mirada.  Ya dijo Petra (que se lo veía venir) que debíamos mirarnos menos el ombligo. Y eso que no dijo que los ombligos por televisión dan fatal, pero fatal, fatal. El caso es que no le hicieron caso, y el que no dedicaba el premio a una desmesurada retahíla de consanguíneos y amigos, se dedicaba a despotricar de la crisis o de los recortes. La tendencia a la endogamia, al espejito –“dime que soy la más guapa”- y al compadreo, impide que ofrezcamos a los espectadores, a los públicos, una imagen moderna, abierta, entusiasmada, feliz, positiva, brillante del teatro. Y así, el reino de los sueños queda jibarizado por el Señor de los ombligos. (Tomo la imagen de mi querido Juan Carlos Rubio)

La otra reflexión tiene que ver con la necesaria apertura de la organización de estos premios Max. Sin querer retomar hoy el debate sobre la Academia de las Artes  Escénicas, es imprescindible, mirando al futuro, la presencia en la organización de todos los sectores, desde la interpretación a la escenografía, de la producción a los técnicos. Que SGAE, cuya función primordial es la recaudación y reparto de los derechos de los autores,  asuma en solitario la representación de todos los “gremios” no es solamente un riesgo para ella, sino, sobre todo, una dificultad para conseguir la implicación de cuantos laboran en el teatro, y un obstáculo para la transparencia.

El tema es complejo, lleno de matices relacionados con los procesos de selección, votación y comunicación, pero pasada esta bien organizada edición tal vez convenga sentarse, abrir las puertas y definir un nuevo modelo de premios para el teatro que los haga más participativos más globales, más ambiciosos. El momento de cambio que vive SGAE parece facilitar que la propia sociedad de autores lidere generosamente la apertura.

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3 Comments

Filed under artes escénicas, Cultura, General, Opinión, Reflexión

3 Responses to Los Max y el Señor de los ombligos

  1. Maguil

    Buenas tardes de domingo!!! cuando no hay teatro el domingo es un poco aburrido..en las capitales de provincia no todos los domingos hay teatro..o música. Pena. Gran debate el propuesto…el haber dejado unos días desde la primera lectura hacer que aborde el tema con más frialdad y distancia..pienso que hubo cortes innecesarios..¿producto de la censura?…no lo se, pero dejar enteras algunas actuaciones pasadas de metraje y cortar la canción de Las Musas (vaya!! no las conocía..tengo que ir más por Madrid) y las intervenciones de Sanzol y Pepe Sanchís…no se, pero ¿blanco y en botella? ¿inexperiencia?… después de 15 años se puede hacer una estimación del tiempo que se pasan los premiados…y hacer cálculos…a lo mejor no hay que poner tanto «número» entre la entrega de los premios…bueno..a ver si me encargan una y lo pongo en práctica!!!
    Me parece ya no solo urgente, si no imprescindible, cambiar el sistema electoral del «amiguetismo» por otro más objetivo!!! me explico…si el Premio «espectáculo» revelación lo propone Faeteda (y en mi opinión funciona bien..se aprovecha bien por parte de las compañías finalistas) otros premios podrían seguir una línea parecida…hay asociaciones empresariales y profesionales que pueden proponer: actores, autores, directores, iluminadores, técnicos, productores, distribuidores, teatros de la Red, críticos (ya lo hacen)…y ya puestos…la danza: no se si se deben mezclar flamenco-español con ballet y danza contemporánea..que propongan algo los profesionales…¿musical?…esto, claramente no da, el número de espectáculos anuales es muy bajo como para que el premio sea representativo..no hay suficiente concurrencia!! si un año solo hay uno…¿se lo lleva?..hay que darlo unas vueltas!!!
    Academia…pues no se…si los directores de la academia van a ser los dos-tres empresarios más potentes del país (que conste que de dos de ellos me considero amigo)..pues ya tenemos otras «estructuras» organizativas, la idea no es mala…aprovechemos nosotros también la «coartada» de la crisis para parar un poco, pensar, contrastar ideas…y bajar michelines para cuando se dé de nuevo el pistoletazo de salida…y ante todo…be happy!!! or be hippie!!! as you like it!!! un abrazo…¿al cine?…hay cosas que ver!!.

  2. Robert

    Ah, Maguil, qué refrescantes y sugerentes son tus comentarios siempre. Lo importante a mi modo de ver es que todos los que participamos de este ámbito creativo seamos conscientes de que tenemos en las manos una joyita a la que debemos aportar, no de la que debemos chupar. Es nuestra imagen para el mundo, no el espejito mágico en el que recrear onanismos a los que tan aficionado es a veces el arte escénico.
    Y lo de la Academia, al revés, es por apartarlo un momento del camino, porque creo que la nueva Junta directiva de SGAE puede abrir las puertas; también las de la organización de los Max. Habrá que ver hacia dónde van.
    Y coincido al cien por cien en que estos son unos excelentes momentos para pensar, también para hacer -porque el que flote sobre la corriente se va a ir al fondo- pero sobre todo para reorientar, lo que exige darle al caletre.
    Un abrazo fuerte, compañero

  3. Pingback: Veamos los Max en lontananza | el blog cultural de robert muro

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