¿Cómo que no escriben los jóvenes?

Quienes han perdido ya algunos cabellos del alma, y andan más quejosos de lo que la vida precisa, suelen criticar el presente-presente comparándolo con el presente-pasado, el suyo, el nuestro. Bueno, es cierto que algunos que no han perdido nada de pelo son quejicas y “viejales” jóvenes; y otros calvorotas o de coleta gris, sonríen a lo que les toca vivir. Es decir, que no siempre el espíritu gruñón o feliz tiene que ver con la edad.

Bueno, que me despisto. Hace unos días escuché por enésima vez eso de que “ahora es que los jóvenes escriben mal porque ni leen ni escriben”. No me encendí porque, la verdad, cada vez procuro encenderme lo menos posible: me quita tiempo para ser feliz y en general para cosas importantes.

Pero no es verdad. La gente joven de la actual generación, escribe más, lee más, está más expuesta al arte y a la cultura que nunca en ninguna de las generaciones anteriores de la humanidad. No se escriben cartas, pero se escriben sms  y se cultivan las redes sociales con obsesión; no sé si se leen tantos libros sesudos, pero se lee mucha información sobre cine, música, y viajes; ¿y los museos?: nunca la pintura y las otras artes y esencialmente la fotografía y la narrativa audiovisual, habían estado tan presentes en sus vidas.

Lo que no hacen es leer, escuchar y admirar las artes y las obras artísticas que a algunos de nosotros nos gustaban. Seguramente ellos pierden algo con ello. En literatura, Julio Verne fue mi padre, Miguel Hernández mi hermano, Neruda y Baroja eran más de la familia que mis tíos y primos; con ellos y otros muchos imaginé mundos y volé sobre las más altas cimas. ¿Cómo no voy a desearle a otros las maravillas que yo viví de su mano?

Pero cada momento de la historia de la humanidad es diverso. Y hoy hay más gente que nunca que sabe leer, escribir, manejar ordenadores, y abstrusos sistemas de comunicación y conocimiento. Viéndoles disfrutar de otras cosas y de otras maneras he aprendido a hacerlo yo. Y espero -íntimamente, eso sí, sin alardear de ello- que cuando me vean leer a Vargas Llosa, Kipling, Cervantes, Tagore o Calvino, les genere el mismo interés.

El concepto mismo de cultura es el que en estos momentos está en discusión. El debate entre Vargas Llosa, Volpi y César Antonio Molina, o las reflexiones de Verdú y Baricco, muestran lo convulso del momento en cuanto a sus interpretaciones. ¿Cantidad contra calidad? Veremos. Y hablaremos de ello.

Para ser comprendidos, los tiempos exigen una cierta mirada que demanda empatía y no confrontación. No esperar lo que deseamos. Aceptar lo que nos viene dado. Al menos los primeros bocados: tal vez nos guste.

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7 Comments

Filed under Cultura, General, Innovación, Opinión, redes sociales, Reflexión

7 Responses to ¿Cómo que no escriben los jóvenes?

  1. lexissclown

    Ni tanto, ni tan calvo. Creo que si hay una parte de la juventud que intentamos estar despiertos y cultivar ciertas cosas importantes. También se que hay una gran mayoría de la misma que adolece de un embrutecimiento abrumador y que danzan y cantan a ritmo de «no pienses, consume». Tampoco creo que las redes sociales ayuden mucho…Lo que a veces se entiende y se vende como un avance en el mundo de la comunicación creo que al final se convierte en un estorbo grandísimo para la misma.

    • Robert

      Sí, la tendencia general es a convertir los ciudadanos en consumidores, lo menos pensantes posible. Afecta a todo el mundo, incluidos los jóvenes. Pero mi idea es que hay una propensión excesiva a valorar las últimas generaciones como menos cultas que las previas, y no es exacto. Mi crítica va hacia los que consideran que siempre lo anterior era mejor, más culto, más saludable, más solidario, más… Ese tipo de mirada cierra su sensibilidad a los aspectos positivos, muchos, de la modernidad. Ese tipo de mirada no es empática, algo imprescindible para entender el presente sin prejuicios.

  2. adri rossi

    Tengo un hijo de 13 que lee encantado y maneja información que jerarquiza y ,lo que es mejor , conecta con lo curricular y entiende en primer año de secundaria que todo tiene que ver con todo.
    Ojalá yo hubiera podido…
    Sería una terrible nuestro rol como mayores referentes si los que llegan después y ayudamos a educar saben menos , saben peor , no se informan.
    Entonces, como sociedad ¿ cómo es que la ciencia y la tecnología han avanzado tanto ? ¿ cómo es que accedemos a tanta diversidad cultural?¿ cómo es que vivimos mas tiempo y sabemos mas ?
    ¿No será porque evolucionamos y superamos a los antecesores , como lo hará nuestra descendenci?
    Y la lectura ¿ no tendrá algo que ver en esto ?

    • Robert

      Yo creo que una de las claves para entender lo que ocurre es que la contemporaneidad hace más accesible cada vez más contenidos, pero ello no implica más profundidad en ese conocimiento. El libro de Alesandro Baricco, Los bárbaros, ilustra muy bien esta reflexión. Hoy es posible «viajar» por la cultura por su sola superficie. Pero eso no es malo, simplemente es. ¿Cuántos viajaban por la superficie de la cultura hace 100 años? proporcionalmente muchos menos que en la actualidad. Simplemente es así.

  3. lexissclown

    Si, estoy de acuerdo contigo en que en cuanto el prejuicio se nos cuela, nos limita. Pero lamentablemente también creo que la calidad cultural está gravemente resentida ya que la mayoría de los generadores de esta cultura se encuentran relacionados con otros objetivos que pretenden de todo, menos reflexionar. Quizá debamos hacernos responsables de la calidad cultual existente.

  4. Robert

    Qué bien charlar de estas cosas. Sí, creo que atinas al señalar el núcleo del núcleo: qué es, qué debe ser la cultura. ¿La creación debe tener objetivos? ¿Para ser arte -del bueno- ha de propiciar la reflexión? ¿Cómo distinguimos un arte bueno del que no lo es? ¿Quién asume la responsabilidad de decidirlo? ¿Expertos que dedican la vida al análisis, la crítica y el conocimiento, o los ciudadanos, destinatarios del arte? Como ves me surgen muchas preguntas para las que carezco de respuesta cerrada. (Y me asaltan muchas más, eh). Creo que el debate sobre la cultura y el arte debe ser y estar siempre abierto. La concepción decimonónica y burguesa otorga a notables acreditados el papel de la definición, y a los gestores públicos o privados su conversión en materia de políticas culturales. En la modernidad, por el hecho de que la cultura ha entrado en el mercado, pero también por la irrupción de muchas más personas que proporcionalmente leen, acuden a museos o ven arte que hace cien años, el centro del poder de decisión se desplaza a menudo de los expertos y sumos sacerdotes a los ciudadanos. Sí, la opinión de Gombrich me sigue pareciendo necesaria y sus estudios imprescindibles, pero no me opongo a que las gentes decidan. Sí, me gratifica notablemente leer una obra asistir a una representación o admirar un cuadro y poder charlar con alguien de sus antecedentes, su estructura, sus referencias o enmarcarla en una u otra escuela. Al igual que los fanáticos de los toros o el deporte, disfruto del conocimiento. Ya, ya sé que esta posición me acerca a un cierto y arriesgado relativismo cultural. Por eso digo que no puedo cerrar una opinión acabada. Pero estoy fatigado de que un puñado de listos se equivoquen y utilicen su poder en el arte y la cultura para decidir por otros; hoy prefiero que se equivoquen muchos. Aunque lo que les guste a muchos a mí no me mueva ni un milímetro el alma. Sé que nadie me puede robar el disfrute de Velázquez o Vermeer, que dispongo de cualquier tipo de música que pueda imaginar y que jamás podré leer todo lo que me gustaría.
    Gracias, porque tus palabras generan palabras.

  5. lexissclown

    Gracias a ti por tus artículos. En mi blog trato temas relacionados con los temas y contenidos que tu sueles frecuentar. Será un placer tenerte por allí;
    http://kritikoteatro.wordpress.com/

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