Anuario SGAE: datos duros… y oportunidades

El Anuario SGAE de las Artes Escénicas, Musicales y Audiovisuales es una herramienta imprescindible para conocer el estado del consumo cultural en España. Y hay que agradecer que a pesar de las dificultades, SGAE, Fundación Autor y el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, sigan apostando por conocer la realidad. Conocerla es la condición imprescindible para actuar sobre ella. Para cambiarla.

La presentación de los datos del último anuario SGAE, correspondiente a 2011, fue un rosario de pérdidas: de espectadores, de actividad, y en menor medida, que también, de ingresos. Antón Reixa, Antonio Onetti, Francisco Galindo… desgranaban algo tocados una situación para la que no estábamos preparados. Muchos años continuados de crecimiento nos hicieron pensar que la cultura y el arte empezaban a ocupar el puesto que les corresponde en una sociedad avanzada. Pero no: el desplome de la economía española –incomprensible arcano para mí todavía en sus detalles- ha arrastrado incluso a los sectores que iban bien. En la presentación se habló de la “Burbuja cultural” como si su crecimiento los últimos diez años hubiera sido ficticio, falso, hinchado. Pero no. El impulso de la creatividad, el desarrollo del tejido cultural y de las empresas que lo han hecho posible, su peso correspondiente en el PIB… no son un bluff. El retroceso es, simplemente, la explicitación de la dependencia de la cultura con respecto a la economía, y también respecto a las ayudas públicas. Cuando pensábamos que formaba parte del motor, la realidad nos ha venido a recordar que todavía entre nosotros es un aditamento estético del que prescindir cuando el hambre aprieta. Porque por estos lares, el hambre-hambre se relaciona más con el pan que con el alma.

Probablemente el inmediato futuro sería menos doloroso y difícil si hubiéramos hecho a tiempo algunos deberes que tienen que ver con el desarrollo de las audiencias y la fidelización de los públicos del arte. Hoy esas tareas pasan a estar relacionadas con la supervivencia misma del sector. Hoy el seducir a nuevos públicos, desarrollar las audiencias de la creación, hacer que quienes van repitan más veces y además entreguen de buen grado su lealtad a las organizaciones culturales, son objetivos estratégicos. En los próximos tiempos muchas organizaciones tal vez desaparezcan o comprueben la ausencia de razones para ser. Lo importante es que cuando el arte y la cultura española salgan de esta situación, los públicos sean más y más fieles. Porque lo que debemos conseguir es que las gentes –muchas y nuevas gentes- sientan que la cultura les acompaña en este tramo duro de sus vidas, con calidad y buen hacer. Que con alimento espiritual del bueno las penas son menos y el futuro más cercano. Es una nueva oportunidad que no podemos desaprovechar.

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7 Comments

Filed under Audiencias, Cultura, Gestión cultural, Innovación, Marketing Cultural, Opinión, Políticas culturales, Públicos, Reflexión

7 Responses to Anuario SGAE: datos duros… y oportunidades

  1. lexissclown

    Creo que este «derrumbe» cultural responde muchas coordenadas, las cuales me hacen hacerme un pregunta; ¿Qué hemos estado haciendo con la «cultura?Me refiero a la calidad de los contenidos, ¿Dónde estaba puesto el ojo,en el producir o en el transmitir? Creo que es necesario un equilibrio entre la calidad y la necesidad de producir arte. También pienso que esta caída dará lugar a otros espacios culturales más modestos y pequeños. Así que creo que podemos aprovechar la ocasión y reciclar. Y para eso, TRABAJO DURO

    Un saludo desde http://nosoloteatro.net

    • Muy de acuerdo, una de las claves para el futuro nacida de la experiencia del pasado es la necesidad de prestar atención a los destinatarios y al mismo tiempo adecuar la creación y la transmisión a la enorme diversidad de escenarios de encuentro con el arte que propone nuestro tiempo. Quienes pillen onda tendrán muchas más posibilidades de éxito.

  2. Lucía Roldán

    En realidad … ha habido iniciativas con pocas «razones para ser» con falta de programación, contenidos y posibilidad de imbricarse y generar tejido cultural y que ahora se ponen más en evidencia que nunca . Hay también derrumbes dolorosísimos por la buena gestión que ha habido en sus despachos, por su forma de hacer participar al público, de posicionar a una ciudad y logros conseguidos a otros muchos niveles.
    ¿Llegaremos a recuperarnos algún día? … de momento coincido en que no queda otra que seguir desarrollando nuestro trabajo con dignidad y profesionalidad, con seriedad, ganando y consolidando poco a poco nuevos usuarios y públicos para la cultura … con la esperanza de que algún día ésta represente un porcentaje del PIB que permita que se nos empiece a tomar en serio.

    • Las caídas inmerecidas son las más dolorosas. Y nos recuperaremos, claro que sí. Lo necesario nunca desaparece. Y la acción cultural lo es. El problema es que probablemente el nuevo modelo que viene exigirá reajustes y los impóndrá incluso a quienes no lo quieren o no lo merecen.

  3. A mi entender hay varios motivos que acusan este descenso en la promoción cultural, por un lado la falta de profesionalización de los programadores y técnicos de cultura en las administraciones, la falta de ética profesional de los directivos de éstas mismas y por otro lado la escasez de creatividad e innovación, necesaria para sorprender y despertar la curiosidad del público.

    • Veníamos de una evolución muy positiva en cuanto a asistencia. También la distancia entre los precios de los productos culturales y lo que cuesta producirlos se ha ido reduciendo. Pero la capacidad de resistencia del sistema cultural frente a las «inclemencias» es todavía pequeña, porque es pequeña su autonomía económica y débil su relación con los públicos. Esos dos son dos de los retos inmediatos.

  4. Hola Robert,

    Me ha gustado mucho el post.

    En Canarias, hemos caído en dos errores fundamentales. La falta de profesionales en la programación y gestión cultural de ayuntamientos y cabildos por una parte. El gasto exagerado en proyectos megalómanos por otra.

    En época de bonanza económica todos los municipios querían una escuela de música. Crecieron como setas.

    Ahora asisto impotente al desmantelamiento de muchas de ellas, cuando lo que deberíamos hacer es invertir en los más pequeños, los futuros consumidores de cultura. Fidelizar desde abajo, a través de los niños. Desde ahí a sus padres…

    Otro error, desde mi punto de vista, ha sido la gestión privada de espacios públicos. Un ayuntamiento se gasta una fortuna en restaurar su teatro y luego «no tiene más remedio» que dejarlo en manos del sector privado. Estamos dejando que la programación y los objetivos culturales de un pequeño municipio esté supeditada a los beneficios económicos y de explotación de una empresa (que como tal, busca un beneficio para subsistir).

    Felicidades de nuevo por el post. Con tu permiso lo comparto en Twitter.

    Hasta pronto,

    Héctor M.

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