Neurociencia, comunicación y marketing. Vaya, vaya.

Vengo de asistir al Congreso Internacional de Neurociencia, Comunicación y Economía, que tenía como título este año el de “Consumidor global y Tecnología”, y que se celebraba en la Universidad Europea de Madrid. La ponencia inaugural corría a cargo de Mónica Deza, Vicepresidente de Innovación de McCann Worldgroup, que preside la asociación organizadora (AINACE). Su intervención y la de quienes le siguieron, planteaban en su conjunto un campo de investigación, una mirada al futuro, en un territorio espectacular para quienes trabajan en el arte y la cultura, el que tiene por esquinas la emoción, el marketing, la comunicación, y el cerebro.

Lo apasionante es explorar el cerebro desde la perspectiva de la acumulación y selección de la información, de los ingredientes que participan en cada una de nuestras elecciones,  de cómo la digitalización está alterando –ha alterado ya- no solo la comunicación, sino las partes del cerebro en que se asienta. Intuir cómo todo ello introduce variaciones en nuestro patrón de toma de decisiones -¿pronto con repercusiones genéticas?- produce un cierto vértigo.

Acercarse al fenómeno de la moda, la belleza, las emociones, las marcas, las redes sociales…, en estos momentos de cambio profundo y acelerado, desde una perspectiva neuro-científica, es más que estimulante. Las utilidades en áreas educativas, pero también en aspectos relacionadas con el conocimiento último de los gustos y los motivos de los usuarios,  y por lo tanto de su aplicación al marketing, aunque sea simplemente en esbozo, genera un sugerente cúmulo de incertidumbres.

Me quedé con la enorme sospecha de que la ética, como compromiso íntimo individual, pero también colectivo, no va al mismo ritmo que la investigación de la neurociencia en su relación con la economía y otras ciencias sociales y del comportamiento. Esa es mi sugerencia para el próximo Congreso: la de esbozar también los límites éticos de la neurociencia.

Por cierto, Mónica Deza, es una de las ponentes que participará los días 15 y 16 de octubre, en Madrid, en la segunda Conferencia de Marketing de las Artes. Su ponencia tiene un bello título: B.E.S.A.M.E. Estoy deseando escucharla.

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4 comentarios

Archivado bajo Audiencias, Cultura, Formación, Gestión cultural, Innovación, Inspiración, Marketing Cultural, Opinión, Públicos

4 respuestas a Neurociencia, comunicación y marketing. Vaya, vaya.

  1. Javier Ortiz

    Hola Robert;
    Te propongo una lectura complementaria: «Storytelling», la máquina de formatear las mentes, de Chris Salmon. Una de las cosas que se apunta en el libro es que estos experimentos multisensoriales provocan no sólo respuestas reales a estímulos virtuales, sino además memoria, pues el cerebro puede dar como vivido todo lo soñado.
    Además habla del peligro del relato como herramienta no ya de marketing, sino de manipulación, pues el relato es emocional y se salta los filtros de lo racional a la hora de entrar en el cerebro. Ayer también se habló del relato como elemento de marketing.
    No hay que ser apocalípticos, si se trata sólo de marketing, pero también se usa en política, en la industria militar, etc
    Si no lo tienes, te lo paso. No es un gran libro, pero contiene información interesante.

  2. Hola Robert, me interesa destacar tu visión de futuro en lo relativo a la importancia de la neurociencia en el territorio de quienes trabajan el Arte y la Cultura. Me puedes contactar? Soy periodista chilena y tengo una sección de emprendimiento y gestión cultural en la revista Cultural La Panera. Sería genial si aceptaras mi invitación a trazar una carta de navegación conjunta al respecto. Quedo atenta a tu respuesta!

  3. Robert

    Hola, Pilar: escríbeme a mi correo electrónico y me cuentas más extensamente, estaré encantado de colaborar.
    Mi correo es elmuro@elmuro.es
    Gracias y ya me cuentas
    Robert

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