Empresa y Cultura: Una guapa simbiosis

Como tantas otras cosas, la llamada ley de mecenazgo, con la que Wert y su flamante equipo nos desayunaron a comienzos de su mandato, se ha venido abajo como un mal, como un pésimo soufflé. Las últimas noticias retrasan su debate y redacción para distantes momentos de calma económica, de bonanza presupuestaria, como si la cultura de un país, el cemento que une a sus gentes y genera ciudadanía, pudiera meterse en el congelador a esperar mejores tiempos. Miseria de la filosofía (Marx).

Decía como tantas otras cosas, porque del código de buenas prácticas del Ministerio de Cultura nunca más se supo y su aplicación yace cansina en algún rincón de sus pasillos y; porque la transparencia, de la que éste y anteriores gobiernos tanto han alardeado, ni está ni se la espera: el caso horrible del concierto de Halloween, y cómo la alcaldesa de Madrid ha ido afrontándolo, expresa las peores prácticas en ese sentido. No se ofrece claridad y se renquea a la hora de asumir responsabilidades. Más de lo de siempre. Algo huele a podrido en Dinamarca (Shakespeare). ¡Qué diferencia con la rápida dimisión del director de la BBC por una mala práctica periodística!

Pero en fin, he comenzado hablando de financiación privada del arte y la cultura y volveré a ello. Las empresas más avanzadas en marketing y patrocinio ven en la cultura y el arte territorios apropiados para la inversión. NO porque los incentivos fiscales a sus aportaciones sean suficientes o estimulantes. Ni lo son, ni probablemente lo serán en esa tan nonata como desconocida ley de patrocinio. La cultura y el arte son relevantes para las empresas porque vincular sus marcas a la experiencia del usuario, a la emoción del espectador, a la brava energía del directo, es para ellas un bien extraordinariamente relevante en estos tiempos. Así lo ven.

Por eso, a pesar de todo, el momento que vivimos es bueno para que las empresas entren en relación con los proyectos culturales y artísticos –museos, producciones, teatros, orquestas…- y les insuflen vida compartida en forma de inversión. Simplemente hay un condicionante no menor: la cultura y el arte deben ofrecer a las empresas un recorrido conjunto que resulte de interés para ellas en públicos, mensajes, experiencias… Ni la caridad, ni la calidad son razones de peso para el patrocinio. El motor del patrocinio es el beneficio mutuo. Mutuo.

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4 Comments

Filed under Cultura, General, Gestión cultural, Opinión, Públicos

4 Responses to Empresa y Cultura: Una guapa simbiosis

  1. JOSE ANTONIO

    TOTALMENTE DE ACUERDO. LA INCULTURA AL PODER O EL PODER DE LA INCULTURA, DE LA INSENSATEZ Y LA INSENSIBILIDAD: O SEA, EL REGRESO AL FASCISMO, A LA REPRESION, AL CATOLICISMO…

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