¡Muerte a la cultura!

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Es absolutamente cierto que la subida del IVA al 21% el pasado año convirtió a la cultura  en un producto casi de lujo. El teatro y otras artes, sometidas a un incremento impositivo tan brutal en un entorno de crisis aguda, han acabado sufriendo las consecuencias y hoy los públicos obligados a ahorrar lo que pueden, abandonan las salas.

En una entrevista publicada en El País el pasado lunes, Ernesto Caballero, director del Centro Dramático Nacional, decía: “Un 21% de cero es cero.” Y es que la consecuencia está siendo que  la recaudación de impuestos del teatro y otras artes se desploma. Con ser destructivo para el alma de un país y de sus ciudadanos que se ven excluidos de un consumo cultural casi de lujo; con ser enorme el daño al sector cultural, por los miles y miles de personas que están perdiendo sus puestos de trabajo, lo verdaderamente grave es el significado profundo que la medida del escasamente presentable ministro Wert tomó el pasado año.

La aplicación de ese tipo impositivo refleja que este gobierno considera la cultura irrelevante para la vida de los ciudadanos, para su desarrollo como tales. El mensaje de fondo es que para este gobierno la cultura debe ser rentable y estar sometida a las leyes del mercado; que es producto, no servicio.

Hoy está a la orden del día la confrontación extrema entre dos formas de entender  la cultura. La que alienta la Constitución, que le concede un rango superior y ordena a los poderes públicos promoverla entre los ciudadanos, y la que alienta al gobierno, que se apresura a convertirla de facto en mercancía, que recorta sus ya escasos presupuestos y que la considera una fuente de ingresos para las arcas del estado.

La cultura y el arte son expresión máxima del desarrollo de las sociedades y por eso hay que detener con urgencia la loca fiebre de los recortes que eliminan los apoyos a las expresiones más frágiles, y que aplican duras cargas impositivas a sus prácticas. Creen que moriremos felices convencidos por los medios y por nuestros responsables políticos, de que morir de hambre es lo mejor para vivir.

Parafraseando a Unamuno en su famoso enfrentamiento con Millán Astray, acabaré diciendo que este gobierno tiene la fuerza y tal vez venza, pero jamás nos va a convencer en su poco sensata tarea de acabar con la cultura como un bien público.

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10 Comments

Filed under artes escénicas, Cultura, Opinión, Políticas culturales, Públicos

10 Responses to ¡Muerte a la cultura!

  1. lexissclown

    Completamente de acuerdo con tu artículo. Es triste que la cultura se vea tan dañada y vulnerada y se entienda como producto en vez de como servicio a la ciudadanía. Con estas medidas y actitudes lo único que conseguirán es seguir generando una sociedad estúpida y sin inquietudes por nada ni nadie. Es triste, pero es así. Confio en la imaginación e ingenio., encontraremos la manera de seguir contando historias. Por algo los tiempos en los que la cultura ha estado más vulnerada ha resurgido con más fuerza que nunca, y creo que también puede ser el momento de agudizar nuestro ingenio creativo y actuar. Franceses, todavía un esfuerzo más…
    Un saludo desde nosoloteatro.net

    • Robert

      De todo esto lo que me preocupa en mayor medida es la política cultural que está detrás de este tipo de medidas. Creo como tú que las sociedades tienen siempre capacidad de «salvarse», pero las restricciones presupuestarias tan agresivas, y la política fiscal desmesuradamente dura (y sin que se otee en el horizonte la ley de mecenazgo), van a hacer daño grave en el corto y medio plazo. La oferta cultural va a disminuir su variedad y el «consumo» ya está derrumbándose. El resultado afectara a la calidad de la ciudadanía, sin duda.

  2. lexissclown

    Reblogged this on and commented:
    Interesante artículo sobre la muerte de la cultura…

  3. Desde el exilio cultural provocado por este tipo de medidas un abrazo y a seguir denunciando la ceguera de nuestros dirigentes que no saben donde nos llevan o lo que es pero lo saben muy bien….

    • Robert

      Abel, los juicios de valor son siempre arriesgados. A veces yo también pienso que saben muy bien lo que hacen al orientar la mayor parte de los servicios al mercado, y que lo que persiguen simplemente es dinamizar a las empresas, se encarguen de salud, de educación o de cultura. Pero ciertamente, aunque las empresas con ánimo de lucro deben gozar de iniciativa para gestionar empresas educativas, sanitarias o culturales,en ningún caso deberían asumir la gestión de los servicios públicos. Porque eso equivale a que su funcionamiento dependa de la rentabilidad. ¿Deben la salud, la educación o la cultura ser rentables? Eficientes sí, pero difícilmente serán rentables si quieren generar igualdad social y derechos iguales y desarrollo para todos.

  4. pepitagrilla

    A la cultura se la ha tratado siempre como un producto que yo sepa. Y si es un servicio, o debería serlo, ¿a qué tantas empresas, sociedades, etc…? ¿qué significa la industrial cultural? ¿que invento es ese? Y sobre todo ¿se han conseguido los objetivos de promover la cultura entre los ciudadanos? Está la academia de cine, por ejemplo, a pié de calle, si dejara de existir la echarían de menos los ciudadanos? no estoy tan seguro…. Las crisis acaban con todo, también con algunos privilegios, la cultura no puede ser funcionariada, nace de la inaptación, de la invención

    • Robert

      Al margen de los términos empleados para definir la cultura, probablemente es ambas cosas: un producto final, generado desde la iniciativa creativa, y un servicio que contribuye a hacer más rica y compleja una sociedad. Eso es el cine, los museos, los libros y bibliotecas, la música o los teatros. Es un ecosistema en el que es esencial la existencia de lo pequeño y lo grande, en aras de mantener la diversidad. Grandes museos y orquestas, grandes teatros y películas junto a pequeñas salas y compañías que precissan apoyo para crear; industrias o empresas que conviven con asociaciones o empresas del Cuarto Sector; pequeños teatros de pueblos y pequeñas ciudades que sin presupuestos jamás podrían exhibir calidad y ofrecer a todos la posibilidad reflejada en la Constitución de acceder a la cultura.
      Todo ello está para mí muy lejos de la funcionarización de la cultura, de la subvención a diestro y siniestro.
      Sí, creo que estos tiempos nos harán crecer y ser más fuertes. Solamente espero que, de paso, nos hagan un poco más sabios.

  5. Maguil

    Vaya..ir con un poco de retraso sobre lo previsto tiene sus ventajas!! ya habéis dicho muchas cosas de interés que tenía anotadas…si, todo muy contradictorio…¿crear valor y riqueza desde un pueblo inculto?…me parece que no es posible en este mundo…yo pienso que hay una estrategia más a largo plazo , no solamente acabar con la cultura..también expresada por Millán-Astray en su enfrentamiento en la universidad de Salamanca con D Miguel, como fue su eructo verbal: ¡muera la inteligencia!… es que a parte de la cultura se está cercenando la educación, la investigación, la innovación…y eso nos lleva a la España del aceite de Redondela y Sofico-Renta…de hecho se están sosteniendo regiones y comarcas con base industrial…ya sean de manufacturas o agroalimentarias…pero industrial, donde el uso de la tecnología es fuerte…Euskadi, Rioja-.Navarra, Burgos en CyL..algunas comarcas catalanas, las sevillanas conectadas con la ind aeronáutica, etc..y esto NO lo está pidiendo Europa directamente…es una estrategia nacional…en Portugal los gestores culturales piensan lo mismo de su país ¿casualidad?..buen debate!!! salud!!

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