Cultura empresarial y corrección política

interjecciones-elmuro

Este es un post inusual, casi veraniego, como parece corresponder. Recibo decenas de emails al día, de otros tantos orígenes, temas y contenidos. El común denominador de todos ellos es la extrema corrección política que los acribilla. Las interjecciones, que hasta hace apenas unos años eran indicadas y empleadas para subrayar lo más importante o sorprendente, son ahora utilizadas indiscriminadamente para acabar los párrafos. Todos los párrafos. Al ser los mails escritos con frases usualmente cortas, el peso proporcional de los palitos con punto es desmesurado. Inquietante. Molesto.

Van acompañados por expresiones de agradecimiento hasta por las cuestiones más nimias. A veces y no pocas, simplemente se emite un Gracias¡¡¡¡ sin razón alguna. Sí, vuelvo atrás en el mail para ver si alguna de las cosas que he dicho o hecho merecen ser agradecidas y no lo encuentro.  A veces, en realidad, el agradecimiento esconde –muy poco- los deseos de la otra parte de insultarte o recriminarte o incluso denunciarte a la Guardia Civil. Pero lo que ves en cambio es un gracias con catorce interjecciones.

Interjecciones a diestro y siniestro, y gracias inmisericordes (también emoticones, eh) forman parte de una práctica en las empresas y en las relaciones entre sus empleados, que ha de responder sin duda a un cierto buenismo franciscano; también sin duda muy apreciado por nuestro nuevo Papa. Un buenismo simpaticoide muy útil para muchas personas, pero en el que se esconden otras que disfrazan su falta de recursos, errores o mal hacer en agradecimientos a tutiplén y en interjecciones innúmeras.

Hoy he recibido un mail contestando a otro anterior que envié hace veinte días. Mi primer correo respondía con inmediatez a una solicitud de información urgente, a la qua respuesta mi interlocutor sin urgencias, tres semanas después, como debe responderse cuando se tiene prisa, vamos, y sin pedir disculpas. Ah, eso sí, a la carta no le faltaba ni una interjección en las frases negativas (aquellas en que decía que no le interesaba lo que le proponía y que otra vez sería), y en las gracias: “Esperamos contar contigo en otra ocasión¡¡¡”, “No nos olvidaremos de ti¡¡¡¡¡”, “Gracias¡¡¡¡”.

Si todo queda en eso la verdad es que no es demasiado el problema, basta con acostumbrarse; uno se acostumbra a los “guay”, como se acostumbra a los “mola”, por reiteración y callosidad en el alma lingüística.

Pero si encubre inoperancia, incompetencia, dificultad para decir B cuando es B y negro cuando es negro, la corrección político-escrituraria es un obstáculo a remover. Vaya que sí. Bueno, o no, que también da para un par de sonrisas.

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1 Comment

Filed under General, Opinión, Reflexión

One Response to Cultura empresarial y corrección política

  1. Mr Wall, es usted muy picajoso con esta pequeña licencia que se permiten algunas personas humanas. Tal vez sea un intento espontáneo y por tanto entrañable de acortar la desventaja de la palabra frente a la imagen. Con esta muletilla una imagen solo valdrá trescientas o cuatrocientas palabras. Se trata de realzarlas para que transmitan sentimientos mas allá de sus significados. No todo el mundo disfruta de su extraordinaria vena poética, Mr Wall. Mi hipótesis es que el genero femenino emplea estos suplementos ideográficos mucho más que los otros

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