Centro Dramático Nacional. Bueno, nacional pero no mucho

APTOPIX BRITAIN SHAKESPEARE PORTRAIT

Algo tiene el poder cuando logra cambiar el discurso y la práctica de quienes acceden a él. Leo el catálogo con la programación del Centro Dramático Nacional y además de frotarme los ojos ante el sorprendente significado que encierra, pienso en que la cultura no es un territorio diferenciado y que quienes acceden al poder cultural se comportan igual que quienes acceden a cualquier poder. Sobre todo si no responden ante los ciudadanos, sino ante quienes les han nombrado.

Al bollo. El CDN, según reza su web, tiene la tarea de difundir y consolidar las distintas tendencias de la dramaturgia contemporánea, con especial atención a la española. Siento que lo que voy a decir ya lo he dicho antes y recordarlo me produce una cierta melancolía. Y siento que con este post no voy a ganar precisamente amigos en el poder, qué más da. “Pues amarga la verdad quiero echarla de la boca, y si al alma su hiel toca esconderla es necedad.” Sabio Quevedo.

Esta temporada (a la espera de lo que ocurra con el programa “Escritos en la escena”), hay 21 obras programadas, 7 en el María Guerrero y 3 en la Sala de la Princesa; y 6 en la sala grande del Valle Inclán y 5 en la Sala Francisco Nieva. De esas obras, 10 pertenecen a autores españoles, dos de ellos fallecidos. Y salvo Ramón Fontseré, Francisco Nieva y la pareja Marc Motserrat e Ignacio García May, el resto verán sus obras en las salas menores, de la Princesa y Francisco Nieva.

Las salas grandes, María Guerrero y Valle Inclán, quedan reservadas para quienes lo necesitan realmente: Homero, Shakespeare, Goethe, Potocki, Ionesco, Ibsen, Marivaux, Pollesch… Como puede verse una programación nítidamente al servicio de consolidar la dramaturgia española contemporánea.

Entre los autores teatrales, la mitad fallecidos mucho tiempo ha, tan solo hay tres mujeres, tres, una de ellas Petra Martínez, en compañía de su buen Juan Margallo, y solamente una joven autora española, Carolina Román. La canadiense Vickie Gendreau, la tercera mujer, es la única que pisará la sala grande… durante cuatro días, no sea que los espectadores vayan a pensar que sí, que hay mujeres que escriben bien. Y no es una cuestión de género y corrección política, que me repatea, es una cuestión de mirada, de enfoque, que gracias a los cielos es diferente en ellos y ellas. Y la mirada al mundo de las dramaturgas, queda circunscrita a un ínfimo 10% de días programados. No voy a emplear ninguna frase de humor cínico con este tema.

De los 128 días programados en la sala grande del María Guerrero, 84 lo ocuparán autores no españoles, el doble que nuestros dramaturgos. De los 100 que está programada la sala Valle Inclán, 50 son extranjeros. ¿Cómo va a desarrollarse la dramaturgia española contemporánea con menos de la mitad de los esfuerzos que el CDN dedica a autores consagrados y traducidos? ¿Qué concepto de sembrar futuro es ese que reduce a los nuevos autores a las salas pequeñas?

En fin, sobran los comentarios, sobran las rutinas y los caminos trillados, falta valor para programar a nuevos autores, a nuevos directores, y falta conquistar a nuevos públicos con ello. Un cierto aroma a catafalco dramático nacional (e internacional): Así es (si así os parece), Pirandello dixit.

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1 Comment

Filed under artes escénicas, Opinión, Políticas culturales, Públicos, Reflexión

One Response to Centro Dramático Nacional. Bueno, nacional pero no mucho

  1. Maguil

    Vaya, la entropía veraniega ha hecho que pasara por alto varios comentarios en post anteriores. Este ya es la gota que colma el vaso. Da la impresión de que el criterio artístico y de política cultural de la institución es «llenar» las salas, tener buena ocupación. ¿Cómo se llenan? Pues con «autores» conocidos, consagrados…por lo tanto de un perfil internacional, ya fallecidos, sobre los que se ha trabajado lo suficiente y por tanto -antes no había tantas autoras- varones en su mayoría…¿extranjeros? claro, los clásicos nacionales ya les hace «el clásico»…división del trabajo..no ayuda mucho a que la sociedad española reconozca «el teatro» como una manifestación cultural y artística amplia, global, para muchos públicos…demasiados nichos, demasiados compartimentos…Un país como España con una dramaturgia tan potente desde el Barroco hasta la actualidad debería acometer YA la puesta en marcha de un Teatro Nacional en la senda del National Theatre en Londres…un solo edificio que albergue todas las Unidades de Producción Teatral del Ministerio de Cultura, desde el clásico a la vanguardia..desde lo más conocido y consolidado a la experimentación, centros de documentación, talleres de realización, formación, educación y nuevos públicos…donde eso que llamamos «sinergias» cobren auténtico sentido…¿Costoso? Mucho…pero como decían en el 15M: si la cultura os parece cara probad con «la incultura»!!!
    una pena, mimbres hay, pero…
    Abrazo fuerte!!!

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