Consejo Municipal de Cultura: La participación ciudadana, camino y meta. 2

meta-elmuro

Uno de los mensajes centrales con el que el actual equipo de gobierno del ayuntamiento de Madrid llegó al poder era el de la participación de los ciudadanos en la tarea de gobierno. Solo así, decían, se cambiaría el modelo de gestión habido en Madrid las últimas décadas. Un cambio de modelo necesario y urgente.

Nueve meses después de la constitución del ayuntamiento, y en lo que respecta al mundo de la cultura, no se han dado pasos consistentes en la dirección de fomentar y articular la participación ciudadana. Y promover y organizar la participación es la prueba del nueve de que se gobierna para todos los ciudadanos, y no solo para los propios. Da la impresión que el mensaje de participación se transforme, en cuanto se alcanza el poder, un recurso retórico, huero. Lástima, porque, como reconoce la alcaldesa, Manuel Carmena, parte del actual equipo, proveniente de la acción política de base, requiere de conocimientos ajenos para mejorar su limitado conocimiento de los mecanismos de gestión pública. Un Consejo Municipal de la Cultura, conformado por asociaciones y profesionales expertos reconocidos, podría ser en estos momentos de una ayuda enorme. Porque, a través de la participación podrían alcanzarse al menos dos objetivos urgentes para el actual equipo: informar, contrastar y transmitir su política antes de aplicarla, y disponer de asesoramiento experto y de ojos que la analicen y enriquezcan.

Desgraciadamente el poder parece convertir a cuantos lo alcanzan en duros de oído a razones ajenas y en gestores altivos; incluso más aún cuando carecen de la suficiente experiencia en gestión pública para acometer la ingente tarea de servir a varios millones de ciudadanos en sus necesidades más cercanas.

En fin, que se impone urgentemente, muy urgentemente, la creación de un Consejo Municipal de Cultura en Madrid. Un consejo en el que estén representados los movimientos culturales organizados en asociaciones, y aquellas personas expertas y profesionales que puedan aportar valor al diseño y la ejecución de la política cultural municipal. No es una iniciativa original: en España son decenas los consejos creados en los últimos veinte años. Tecleen en cualquier buscador de internet.

Las tareas de un consejo municipal son tan necesarias y elementales que sorprende que anteriores equipos no lo hubieran puesto en marcha: esa es su responsabilidad. Pero si no lo hace el actual equipo dará alas a cuantos piensan que su discurso participativo era impostura y solo buscaba atraer votos y acercarse al poder.

El CMC, obviamente de carácter consultivo, debería tener las siguientes funciones:

Conocer, debatir y opinar sobre la política cultural municipal

Ser órgano de participación de ciudadanos y asociaciones en la gestión cultural

Asesorar al ayuntamiento y elaborar informes ante cualquier cambio y actualización en la acción municipal cultural, haciendo labores de observatorio cultural

Formular planes y propuestas de actuación

Promover la coordinación entre los diversos sectores culturales de la ciudad

Generar debate entre la ciudadanía

Como se ve en estos enunciados, tareas perfectamente acordes al artículo 9.2 de la Constitución española que reza: Corresponde a los poderes públicos promover las condiciones para que la libertad y la igualdad del individuo y de los grupos en que se integra sean reales y efectivas; remover los obstáculos que impidan o dificulten su plenitud y facilitar la participación de todos los ciudadanos en la vida política, económica, cultural y social.” Artículo del Título Preliminar de nuestra Carta Magna que contiene la filosofía de conjunto que la alienta. Y que en casi cuarenta años de vida, ni tirios ni troyanos se han preocupado demasiado por implementar.

Señores y señoras concejales del grupo de gobierno del Ayuntamiento de Madrid: pónganse manos a la obra con esta ingente tarea. Esta sí constituirá un auténtico legado al futuro, si se lleva a cabo bien. Concejales de los grupos de oposición: faciliten esa tarea que sin duda saldrá mejor con su colaboración.

Convoquen de inmediato un grupo amplio y plural de trabajo para prepararlo, que elabore una propuesta de norma y de reglamento y en el que estén representadas todas las sensibilidades políticas y culturales de Madrid. Y comprometan un plazo: dentro de este mismo año de 2016 debería ponerse en marcha el Consejo Municipal de Cultura de Madrid, para que en las decisiones de política cultural para 2017, incluidos los presupuestos, aliente en verdad la participación.

Saben que pueden contar con la colaboración leal de muchos que se identifican de corazón con la necesidad estratégica de la participación ciudadana para construir ciudadanía, y que sienten que la cultura y la acción política han de estar siempre al servicio de los ciudadanos, no de los políticos ni de los partidos. Las adscripciones políticas no deben, no pueden, estar por encima de esta gran tarea.

 

(si quieres recibir un aviso en el mail con cada nuevo post, puedes hacerlo escribiendo tu mail en donde pone “Suscríbete”, en la columna de la derecha. También puedes seguirnos en twitter @elmuroenred o dándole al “me gusta” en nuestra página de  facebook )

4 Comments

Filed under artes escénicas, Cultura, El Blog Cultural de Robert Muro

4 Responses to Consejo Municipal de Cultura: La participación ciudadana, camino y meta. 2

  1. Hi

    Apoyo totalmente esta iniciativa. .
    Saludos

  2. Maguil

    Totalmente de acuerdo, con los matices necesarios podía ser extensible a todos los ayuntamientos “del cambio”…pero hay un resorte extraño cuando llegan al sillón…se paralizan!! yo creo que es horror vacui o algo parecido…en muchos países de Europa los consejos son “ejecutivos” arts councils…y el tema va razonablemente bien…de hecho la concejala de cultura Va lo anunció en los primeros días…pero no ha movido aún un papel…ya te iré informando, pero no salgo de mi asombro…un abrazo!!

  3. Robert

    La verdad es que mirando un poco más allá, y garantizando que los sistemas de conformación de los consejos municipales, podrían asumir algunas tareas decisorias o otras capacidades ejecutivas, siempre que se aseguraran adecuados niveles de representación y de pluralidad.
    La tendencia de las administraciones públicas a que las opiniones ajenas no sean escuchadas, hace pensar que los consejos podrían jugar un cierto papel de contrapoder o al menos de fiscalización que sería bastante conveniente. Reducir la participación popular a la votación cada cuatro años hace muy flaco servicio a la democracia. Fuerte abrazo, Maguil

  4. Pingback: Participación ciudadana: sí, pero… | Apuntes de un mosquetero

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *