En democracia las formas son casi todo: el cese de Pérez de la Fuente

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Juan Carlos Pérez de la Fuente llegó a la dirección del teatro Español mediante un concurso. Por primera vez en la historia madrileña un responsable de un centro público accedía a la dirección habiendo pasado la evaluación y proceso de selección de un jurado compuesto por siete profesionales de las artes escénicas. Las bases del concurso marcaban que ese jurado pasaría una terna al ayuntamiento para que entre esos tres nombres fuera elegido/designado el nuevo director de los teatros municipales.

No se discute aquí si aquel concurso fue un maravilloso y transparente proceso de selección. En su momento nadie lo denunció formalmente. Por mi parte, escribí entonces que un proceso incompleto o deficiente es mejor que una designación, digital sistema por el que habían llegado hasta ese momento todos, subrayo, todos, los directores del Español.

Este lunes, Santiago Eraso, por quien cuando fue designado expresé mi respeto profesional -igual que subrayé mi extrañeza crítica porque su puesto no fuera cubierto por concurso-, ha anunciado el cese de Pérez de la Fuente.

Cuando más necesitada está la cultura, y la gestión de la cultura, de diálogo y entendimiento a favor de los ciudadanos y en contra de la parálisis que atenaza a Madrid, se opta por el cese, denominación que me recuerda a pasados sombríos: aquellos en que las diferencias se solucionaban con el dedo del poder.

A muchos no les gusta la gestión de Pérez de la Fuente, probablemente a tantos como la considerarán profesional. Pero no se trata de eso, sino de los modos, de las formas con que las decisiones se toman en cultura. Alguien que llegó por concurso –mejor o peor, pero concurso- no puede, no debe ser cesado, al menos sin antes tratar de llegar a acuerdos y cambios de modelos, siempre menos perjudiciales para el funcionamiento de las instituciones.

Los responsables municipales actuales, elegidos democráticamente, tienen derecho a que los gestores provenientes del anterior gobierno por concurso y con contrato en vigor atiendan las sensibilidades políticas de la nueva mayoría social. Pero la solución de ese desajuste temporal ha de buscarse mediante el acuerdo para beneficio del conjunto de la ciudadanía. Y cuando llegue su momento, mediante la convocatoria democrática de nuevos procesos de elección que mejoren los anteriores.

Hace apenas un mes escribía reclamando mecanismos democráticos de acceso a los cargos públicos culturales. Por cierto, a todos los cargos públicos culturales relevantes, no electos. Ahora se comunica que el proceso de elección de los nuevos tres responsables, será transparente y abierto, streaming incluido. ¡Qué bien: que las defensas y las evaluaciones sean públicas, sí! Pero la gestión democrática exige también acuerdos, debate, diálogo, encuentro. Y el cese es la antítesis de esos términos.

Tal vez si conociéramos la política cultural que Ahora Madrid quiere hacer…; tal vez si conociéramos en profundidad los argumentos para el cese de Pérez de la Fuente…; tal vez si se tuviera en cuenta al tejido social y cultural de la ciudad para este tipo de decisiones…; tal vez si… Pero no ha habido tal vez, solamente cese es la palabra dominante en la información.

Hace apenas diez días, hablaba también en este blog de la imprescindible convocatoria y puesta en funcionamiento de un Consejo Municipal de Cultura. De existir, este tema se hubiera sin duda resuelto mejor.

(Desgraciadamente este precedente puede abrir la puerta futura a otros ceses, a más ceses, cuando alcancen el gobierno corrientes políticas otras, y los nuevos regidores no quieran esperar a los plazos estipulados en los concursos para que, por lo tanto, los gestores elegidos puedan cumplir sus contratos. Será un desastre más para la cultura; y, sobre todo, para los ciudadanos.)

Alcanzar el poder es relativamente fácil: son siempre los ciudadanos quienes deciden. Gestionarlo democráticamente poniendo a los ciudadanos por delante de las querellas se antoja tarea heroica. Y no parece que haya muchos héroes a la vista.

 

NOTA: Ya se barajan nombres par ocupar los puestos de gerente del teatro Español (¿sin concurso público?), y de directores de los espacios. El cese está todavía caliente pero ya se está repartiendo las vestiduras del cesado. Me avergüenzo íntimamente de estas situaciones en las que lo único claro es el poder. Y allí, a lo lejos, los ciudadanos, sus derechos, sus intereses.

 

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4 Comments

Filed under artes escénicas, El Blog Cultural de Robert Muro, Gestión cultural, Opinión

4 Responses to En democracia las formas son casi todo: el cese de Pérez de la Fuente

  1. Milagros Hernandez

    No me cabe la menor duda que un Consejo Municipal de Cultura en Madrid es una prioridad democratica.

    • Robert

      Hola, Milagros: avanzar en la participación, en la descentralización del poder exige desprenderse una cierta capacidad de decisión y compartirla con personas y colectivos que no siempre coinciden con tu cosmovisión cultural. Pero es la prueba del nueve de la sinceridad democrática. El Consejo, como dices, es una prioridad democrática…, que está en manos del actual equipo de gobierno. De haberlo acometido el anterior equipo nos hubiera sorprendido inesperada y positivamente. Que el actual no lo impulse es decididamente una sorpresa negativa.
      Saludos

  2. Un amante del teatro

    Un concurso que no gana el que más puntuación obtiene en él no es un concurso, es una estafa como una catedral, y un grave insulto a los miembros del jurado, a todos los finalistas que sacaron más puntos que Pérez de la Fuente (literalmente a todos, puesto que el candidato Pérez de la Fuente quedó el último), y es un robo a todos los contribuyentes que costeamos el paripé con cargo a nuestros impuestos. Y esto en su momento fue tan criticado y denunciado que había que estar metido en una cueva para afirmar impunemente que entonces nadie dijo nada.
    Además, el señor Pérez de la Fuente pudo ganar falsamente ese pseudo-concurso porque el anterior director de Español, el nefasto Natalio Grueso había sido cesado. Y el señor Grueso llego al Español porque anteriormente había sido cesado el recordado Mario Gas.
    Por otro lado, es absolutamente falsa la afirmación de que el nombramiento de Pérez de la Fuente era el primer caso de concurso público en el teatro madrileño. Tanto Helena Pimenta, directora de la Compañia Nacional de Teatro Clásico, aún en el cargo, como Ernesto Caballero, director del CDN, aún en el cargo, obtuvieron su puesto fruto de un concurso público. De esos que gana el más votado, claro, no de esos que decide la amiga alcaldesa.
    En resumen: parcial, indecorosa e inaceptable esta entrada en su blog, señor Muro. Haría usted bien en informarse mejor (de fuentes directas) y corregirla. No se juege su prestigio por defender lo indefendible.

    • Robert

      Estimado Un amante del teatro: voy a intentar llevar sus comentarios al nivel del diálogo, y la reflexión.
      1. Si leyó las bases del concurso recordará que la tarea del jurado era proponer una terna al ayuntamiento, y éste elegiría de entre esos nombres aquel que le pareciera más adecuado para la tarea. Si las bases fueron aceptadas por cuantos se presentaron y por el jurado, no parece correcto poner en duda el proceso una vez concluido. Los comentarios han de hacerse con antelación, y en el ámbito adecuado
      2. El sistema de ternas es muy habitual. El trabajo del jurado es elegir a los tres mejores. Con ese criterio cualquiera de los finalistas podría ser adecuado. Los responsables políticos decidieron de acuerdo con las bases y por eso en esta ocasión era de menor relevancia el número de votos siempre que hubieran pasado el “corte” y llegado a la terna.
      3. En Madrid, y usted sabe que me estaba refiriendo al ayuntamiento de Madrid, era la primera vez que se producía un nombramiento por concurso en un teatro público. No estaba hablando de la Compañía Nacional de Danza, ni de Teatro Clásico, ni del CDN que sí habían acometido el nombramiento meses antes por concurso. Mi opinión entonces fue positiva sobre el proceso. Pero, afinando: ¿usted recuerda algún nombre de los que se presentaron a los concursos del INAEM? ¿Recuerda algún nombre de los jurados que decidieron?
      4. Mario Gas, Natalio Grueso, Gustavo Pérez Puig, por no hablar de Narros, José Luis Gómez o Marsillach…, fueron designados por los respectivos gobiernos locales -PP y PSOE- para dirigir el Español, sin consulta previa de ningún tipo. Y muy pocas personas criticaron esos nombramientos. Las cosas están cambiando, para bien. Mario Gas, que como artista o director le puede gustar, llegó a dedo, igual que el resto, sin el más mínimo control o evaluación ajena.
      5. El prestigio, el único que conozco, tiene que ver con la coherencia ética, la verdad que veo y analizo. Si la coherencia y la verdad me hacen perder ese prestigio, renuncio a él gustosamente.

      NOTA: Dos post anteriores pueden completar estas breves notas. Son del 27/02/12 y del 24/04/14

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