¡El gestor cultural ha muerto. Viva el mediador cultural!

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Una mezcla de sequía en el ánimo, y curiosamente un acongojante aluvión de motivos para escribir, me han paralizado los últimos meses.

Con este post asumo el fin del secarral y anuncio –con ello va mi compromiso- un caudal de temas de los que habiendo motivos trataré de convertir en alimento para el blog. Y abriré la semana próxima con el análisis de lo que ha hecho y sobre todo lo que no ha hecho o/y ha estropeado el nuevo equipo de Cultura del Ayuntamiento de Madrid (tal vez necesite unos cuantos post, buff). Pero como hoy mismo empieza la III Conferencia Estatal de la Cultura, qué mejor que meterme con mi propio oficio.

Evidentemente el problema de fondo no es el nombre –gestor cultural-, horrible denominación herida de origen y para la que propongo que creemos una nueva: mi propuesta es que los de nuestro oficio nos llamemos mediadores culturales.

No, ese no es el problema central, lo verdaderamente importante es identificar, definir y asumir los cambios en las tareas que ese nombre, esa función ha de asumir. Por decirlo de otro modo, rellenarlo de nuevos sentidos, de los sentidos que reclama nuestra contemporaneidad. ¿Cuáles son esos nuevos sentidos, esas nuevas tareas de los mediadores culturales?

El viejo gestor cultural público, desarrollado en los ochenta y noventa, al calor de la implantación de un modelo fuertemente deudor del francés, concentraba un enorme poder sobre decisiones de política cultural que afectaban a los ciudadanos.

La construcción de la red de centros culturales acometida esas décadas reorientó las tareas de los responsables que estaban a su frente: dotados de un presupuesto a veces considerable, su cometido central estribaba en llenar de programación esos centros. La figura del mercado al que acudían con la cesta a adquirir los más interesantes espectáculos, definía un perfil de gestor de presupuesto de gasto y de conocedor de los productos artísticos a adquirir.

Pero la llegada de la crisis económica (que al parecer quedose), con la consecuente reducción del presupuesto público de programación cultural ha puesto a la mayor parte de los gestores públicos ante un descomunal reto y unas nuevas tareas. El perfil predominante entre los viejos gestores no puede hacer frente a las nuevas responsabilidades que la crisis y el desarrollo democrático han puesto ante ellos.

El reto de conjunto es reconvertir el actual modelo de gestión cultural –sumariamente y tal vez groseramente expresado más arriba- en un nuevo modelo basado en la gestión integral del servicio público cultural, mucho más allá por tanto de comprar y programar, incorporando a ese modelo todas las energías sociales, económicas y ciudadanas posibles. Hoy, el servicio público cultural exige que sus encargados manejen toda una batería de técnicas, recursos y habilidades que no están en el ADN del actual gestor actual –pero deben estar en el del mediador cultural- y que tienen que ver con la gestión de públicos y el desarrollo de audiencias, el marketing cultural, la captación de recursos, la capacidad de generar sinergias entre lo público y lo privado, y especialmente el empleo adecuado y sabio de las licitaciones, la utilización sabia de los nuevos territorios de comunicación que proponen las redes sociales, la capacidad de diseñar proyectos y evaluarlos, así como sus resultados, la generación de estrategias de participación ciudadana y de democratización de la gestión

El nuevo papel del mediador cultural, de intermediador entre , por un lado, las gentes –la sociedad- y por otro, los creadores y oferentes y las instituciones públicas culturales, parece reclamar profundos cambios en nosotros, trabajar la humildad que deviene de reconocer que debemos aprender mucho, mucho, y que debemos renunciar al papel sacerdotal asignado desde la Transición política a nuestra función.

¿Seremos capaces?

 

17 Comments

Filed under Audiencias, El Blog Cultural de Robert Muro, Gestión cultural, Marketing Cultural, Públicos

17 Responses to ¡El gestor cultural ha muerto. Viva el mediador cultural!

  1. Javier Ortiz

    Qué gusto volver a leerte, Robert

    • Robert

      Gracias, Javier, siempre generoso. Espero que la sequía haya acabado de verdad y no se me doble el ánimo. Anima un montón lo que me dices. Un abrazo fuerte.

  2. Magdalena

    ¡Vaya! Lo has clavado

  3. Pedro Sánchez

    Robert! Gran post! Espero ansioso tu opinión sobre el Matadero! Abrazos

    • Robert

      Intentaremos ampliar algo más el tiro: procesos de participación, licitaciones, nombramientos, proximidad cultural… Matadero. Un abrazo, Pedro.

  4. Pues arriba ese ánimo porque se nota que has vuelto y con mucha fuerza. Estupenda reflexión. Por cierto, muy ilustrativa también la imagen elegida para el post. Enhorabuena!

    • Robert

      Gracias, Artística JL!!! Más que ánimo lo que faltaba es decisión de por dónde empezar. Iniciada la marcha buscaremos un ritmo montañero. Abrazos.

  5. Maguil

    Gracias Robert…si, a mi en la City University me enseñó John Pick que el “arts manager” era una figura cambiante entre que trataba de poner en contacto artistas y sociedad (no públicos, espectadores, visitantes, etc)…sociedad, sociedad…fueron administradores y animadores, luego managers y gestores, quizá mediadores ahora..tanto da: creadores-sociedad es el binomio al que nos dedicamos…muchos, además, nos reconocemos en los dos focos: creadores -muy humildes en mi caso- y sociedad -civismo activo- por otra…es lo que toca!!! un abrazo!!! y moltes gracies!!! eskarrik asko!!

    • Robert

      Gracias a ti, Maguil, y un placer verte por Pucela y compartir esos ratos la semana pasada.
      No dar por sentado que lo que hacemos es lo que hay que hacer es la premisa para que acertemos… de vez en cuando.
      En realidad el nombre es de menor importancia, aunque la palabra gestor subraya la parte más administrativa, burocrática y de poder de nuestro oficio. Y si queremos contar a las gentes lo que hacemos, siempre empezamos por el nombre. Veamos pues si es ése u otro. No demos por sentado nada.
      Pero lo verdaderamente relevante es el fondo de la coas: las funciones -algunas de ellas nuevas- que el oficio nos reclama. Buena parte de ellas provocadas de urgencia peor la contemporaneidad (líquida). Y todas esas nuevas que se me ocurren tienen más que ver con ser herramientas de y en favor de la sociedad y para intervenir en las instituciones (democratizándolas), que herramientas de las instituciones (públicas o privadas) para dirigirnos a la sociedad (como espectadores, públicos… o lo que sea).
      Así que muy de acuerdo contigo, como casi siempre, querido Maguil.
      En tu caso, unes gloriosamente a ese perfil el de creador, ¡qué más se puede pedir!: es la guinda de la sensibilidad artística añadida al oficio de mediador.
      Un abrazo
      Robert

  6. Muy interesante!! como siempre, Robert eres un referente que mueve conciencias. La cosa es que por acá (Latinoamérica) apenas estamos logrando que se reconozca y dignifique la figura del gestor cultural, y ya nos pides que le cambiemos el nombre? habrá que pensarlo y comentarlo más… Lo de menos como bien dices es el nombre, lo importante son las tareas, los roles que desempeñamos y que efectivamente ante la nueva realidad habrá que ajustar los paradigmas.
    Un fuerte y fraternal abrazo chilango!

    • Robert

      Hola, Marisa!!! ¿Cómo va la vida?
      Resaltas lo fundamental: el problema no es de terminología. El nombre, la den nominación del oficio viene después de revisar y definir las nuevas tareas de quienes gestionan la relación de los creadores, de la cultura, con la sociedad. Precisar cada vez mejor esas funciones sí es determinante. Lo que pasa es que a veces el nombre ayuda. Lo de “gestor” siempre he pensado que subraya la parte más burocrática de nuestro oficio, por eso mi distancia y mi búsqueda de otra denominación. Pero lo dicho, lo clave es el contenido y en eso estamos de acuerdo y alineados.
      Un beso grande, Marisa, y lo mejor para ti para esas tierras guapas.

  7. Buenos días Robert Muro, y felicidades por este grandioso post.
    Me gustaria muchisimo, que si de mediar se trata, le pudiera dar un vistazo a lo que estamos haciendo des de Bravo Manager http://www.bravomanager.com ya que con esta idea, nos hemos puesto a diseñar herramientas que ya hacia esa dirección de la mediación. Muchisimas gracias.

  8. Gracias por tus posts Robert, son inspiradores.
    También está la figura del gestor o mediador que va por libre y que es aquel o aquella, digo o creo yo, que se aventura a crear y ofrecer, a conectar directamente artistas y propuestas con la sociedad, a relacionar unos y otros…. en un entorno local,
    sin mediar lo público ni las ayudas…y se deja llevar por la pasión.
    Me pregunto… por qué solo hay subvenciones en mº cultura para asociaciones y fundaciones??

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