Loa a Mongiano: la ética del actor

giovanni-mongiano-post-robert-murox431

Hace unos días, Arturo Pinedo, un amigo atento a lo que se mueve, fue el primero que me regaló una noticia muy comentada en las redes: un actor italiano, representó su monólogo ante el patio de butacas vació de un teatro de Lombardía. Fue hace una semana, cuando Giovanni Mongiano, al recibir la noticia por la taquillera de que no se había vendido ninguna entrada, decidió actuar en soledad.

¿En soledad? No: probablemente el teatro lo colmaban las decenas de miles de espectadores que habían escuchado a Mongiano a lo largo de su vida. Él los convocaba en un ritual sin precedentes, para el que no hacían falta entradas. Siempre he valorado más a los actores y actrices cuando les he visto luchar contra un teatro casi vacío. Y siempre he desconfiado de aquellos que bajan la guardia y la tensión cuando hay poco público o actúan en plazas menores. Como fondista que he sido sé que es más fácil correr con el aliento de los muchos que animan desde las aceras, y que, por contra, correr en soledad se vuelve más cuesta arriba que las cuestas arriba. Pero además me parece un signo de respeto a la propia profesión, incluso a uno propio; sí, actuar frente al patio vacío dándolo todo es como un regalo a uno mismo. La confirmación total de la “actoricidad”.

¿En soledad? Nooooo. El mar de las redes sociales se agitó y las olas llegaron a todas las costas. Hoy un watsapp, un post, una fotografía o un mensaje en la red adecuada convoca a miles de personas en cuestión de minutos que expanden a su vez la noticia más y más. No son espectadores, claro; no son aficionados, claro, pero reciben el impacto del obús en su corazón lanzado por alguien que, a sus ojos, actúa como un héroe: sólo ante el peligro. Sí, las redes sociales han multiplicado la noticia convirtiéndola en un hito memorable. Y a través de ellas, como subtexto, el reconocimiento de la inconmensurable fuerza del directo, de la interpretación en vivo, penúltimo reducto de la acción humana como combustible artístico y social al mismo tiempo.

No sé si Mongiano había previsto tamaña repercusión del tam tam internetiano, es probable que no, y que un imprevisto twitter de su sorprendido técnico bastara para incendiar la pradera. Lo que sí sé es que ha hecho un bravo servicio a muchas gentes: recordarnos que el respeto al público comienza por el respeto al propio trabajo, y que éste ha de tener la misma calidad ante mil que ante uno; y que la ética del actor, del intérprete, junto a su habilidad profesional, son sus herramientas esenciales.

Loa, pues, a Mongiano.

 

(si quieres recibir un aviso en el mail con cada nuevo post, puedes hacerlo escribiendo tu mail en donde pone “Suscríbete”, en la columna de la derecha. También puedes seguirnos dándole al “me gusta” en nuestra página de  facebook)

1 Comment

Filed under artes escénicas, El Blog Cultural de Robert Muro, Públicos

One Response to Loa a Mongiano: la ética del actor

  1. Paloma

    Siempre pienso que en una de esas butacas vacías puede estar dios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *