Walter Benjamin y la Biblia: Los museos miran al futuro

DIM-2017_Cartel

Me gusta mucho el lema con el que este año se llama a celebrar el Día Internacional de los Museos. “Museos e historias controvertidas: Decir lo indecible en los museos.” Tan acostumbrados estamos a convivir con un concepto de museo cercano al almacén de pasado, que sorprende hasta casi la incomprensión un lema como este.

Si no lo entiendo mal, quiere ofrecer a la sociedad el contenedor que es todo espacio museístico, y su contenido, para confrontarse con lo inhabitual, lo que rara vez se aborda en ellos, las cuestiones candentes –que queman-, el hoy más movilizador. Lógicamente, en relación a sus diversas personalidades museísticas. Se me ocurren muchos de esos temas: la emigración, la corrupción, el dolor, la violencia, el acoso, los excesos del poder… ¿Tienen algo que decir los museos –vale decir el arte y la cultura- sobre estas y otras muchas cosas partiendo de lo que hoy son y contienen? ¿Pueden ayudar a la ciudadanía a entender mejor su presente partiendo de lo que los museos exponen? ¿Pueden aportar algo de luz los museos sobre el futuro de las gentes y de su vida colectiva con los materiales de que disponen?

Si la respuesta es negativa, desgraciadamente los museos no pueden aportar a la sociedad más que su carácter clásico de salvaguarda de la memoria. No es poco; pero hoy parece de plano insuficiente. El arte y la cultura pueden y deben ofrecerse como espacios de iluminación de futuro. El arte y la cultura –los museos- han de ser conexiones, hubs sociales, en los que los ciudadanos también encuentren y den algo de sentido y explicación a su presente y a su porvenir.

Para ello, obviamente, los museos han de estar atentos a los intereses y preocupaciones de las personas, a sus nuevos lenguajes, a sus latidos, a su diversidad. Buscar todo ello es el camino de lograrlo; lograrlo es ganar la relevancia que el arte y la cultura –los museos- merecen en la cotidianidad de las gentes. Sin ella, sin relevancia, no somos nada.

En una de sus brillantes Tesis de Filosofía de la Historia, la denominada El ángel de la Historia, Walter Benjamin enunciaba una bellísima metáfora que puede sustentar un cierto cuerpo teórico de cuanto digo. Benjamin, en ese breve texto inspirado en al Angelus Novus pintado por Paul Klee, decía que sin rendir cuentas con la historia, con todos los que en la historia han sufrido, con las injusticias acumuladas en ella –nosotros somos testigos cada día de nuevas injusticias pendientes de aclaración, de juicio- es imposible mirar limpiamente al futuro, construirlo.

Un bello lema el del Día Mundial de los Museos de 2017, que hay que construir ladrillo a ladrillo. O más bien, desmontando ladrillo a ladrillo. Llenando de vida ladrillo a ladrillo. Liberándonos del Síndrome de Lot, aquella mujer bíblica convertida en sal. Ya hay experiencias en esa dirección. Ya hay camino.

 

NOTA: Un post urgente e incompleto. Comprometo desarrollar en el futuro algunas de las cuestiones tratadas.

(si quieres recibir un aviso en el mail con cada nuevo post, puedes hacerlo escribiendo tu mail en donde pone “Suscríbete”, en la columna de la derecha. También puedes seguirnos dándole al “me gusta” en nuestra página de  facebook)

Leave a Comment

Filed under El Blog Cultural de Robert Muro, Públicos

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *