Category Archives: artes escénicas

Loa a Mongiano: la ética del actor

giovanni-mongiano-post-robert-murox431

Hace unos días, Arturo Pinedo, un amigo atento a lo que se mueve, fue el primero que me regaló una noticia muy comentada en las redes: un actor italiano, representó su monólogo ante el patio de butacas vació de un teatro de Lombardía. Fue hace una semana, cuando Giovanni Mongiano, al recibir la noticia por la taquillera de que no se había vendido ninguna entrada, decidió actuar en soledad.

¿En soledad? No: probablemente el teatro lo colmaban las decenas de miles de espectadores que habían escuchado a Mongiano a lo largo de su vida. Él los convocaba en un ritual sin precedentes, para el que no hacían falta entradas. Siempre he valorado más a los actores y actrices cuando les he visto luchar contra un teatro casi vacío. Y siempre he desconfiado de aquellos que bajan la guardia y la tensión cuando hay poco público o actúan en plazas menores. Como fondista que he sido sé que es más fácil correr con el aliento de los muchos que animan desde las aceras, y que, por contra, correr en soledad se vuelve más cuesta arriba que las cuestas arriba. Pero además me parece un signo de respeto a la propia profesión, incluso a uno propio; sí, actuar frente al patio vacío dándolo todo es como un regalo a uno mismo. La confirmación total de la “actoricidad”.

¿En soledad? Nooooo. El mar de las redes sociales se agitó y las olas llegaron a todas las costas. Hoy un watsapp, un post, una fotografía o un mensaje en la red adecuada convoca a miles de personas en cuestión de minutos que expanden a su vez la noticia más y más. No son espectadores, claro; no son aficionados, claro, pero reciben el impacto del obús en su corazón lanzado por alguien que, a sus ojos, actúa como un héroe: sólo ante el peligro. Sí, las redes sociales han multiplicado la noticia convirtiéndola en un hito memorable. Y a través de ellas, como subtexto, el reconocimiento de la inconmensurable fuerza del directo, de la interpretación en vivo, penúltimo reducto de la acción humana como combustible artístico y social al mismo tiempo.

No sé si Mongiano había previsto tamaña repercusión del tam tam internetiano, es probable que no, y que un imprevisto twitter de su sorprendido técnico bastara para incendiar la pradera. Lo que sí sé es que ha hecho un bravo servicio a muchas gentes: recordarnos que el respeto al público comienza por el respeto al propio trabajo, y que éste ha de tener la misma calidad ante mil que ante uno; y que la ética del actor, del intérprete, junto a su habilidad profesional, son sus herramientas esenciales.

Loa, pues, a Mongiano.

 

(si quieres recibir un aviso en el mail con cada nuevo post, puedes hacerlo escribiendo tu mail en donde pone “Suscríbete”, en la columna de la derecha. También puedes seguirnos dándole al “me gusta” en nuestra página de  facebook)

1 Comment

Filed under artes escénicas, El Blog Cultural de Robert Muro, Públicos

El teatro aficionado: el rayo que no cesa. Escenamateur, Premios Buero de Teatro Joven y Coca-Cola

Noches Buero 08

El pasado sábado Fundación Coca-Cola recibió el Premio especial al teatro amateur joven entregado por la Confederación de Teatro Amateur. Cómo no, lo recibían por los Premios Buero de Teatro Joven, que promueven desde hace catorce años.

El teatro no profesional, encabezado por escenamateur es como un buen mar de fondo, expresión marinera que alude a lo que se mueve con fuerza por debajo de la superficie. No solamente expresa la actividad de decenas de miles de personas que tienen como afición juntarse con otros y disfrutar colectivamente poniendo en escena obras de teatro. Es, además y por ello, la expresión de la vida participativa de la sociedad civil, que crea sus propios cauces para organizarse y aportar valor cultural a los demás. Es, también, una de las actividades principales de muchos centros culturales en las ciudades y en los pueblos grandes y pequeños que en torno a ella reúnen y multiplican las energías creativas de las gentes.

El público del teatro aficionado supone cada año aproximadamente el 20% de todos los espectadores en España: no se ve, pero es esencial. No se percibe, pero es un rayo que no cesa de iluminar la vida de muchas personas y del que disfrutan cada año millones de espectadores.

Pues bien, el teatro joven, ese que se hace en los centros de enseñanza o en escuelas de teatro o en centros culturales, es la base del teatro aficionado, su cantera, la energía potenciadora del arte escénico, de la cultura al fin. El teatro joven, además de las virtudes de toda actividad artística aficionada tiene algunas más derivadas de ser realizada en equipo, con reparto de papeles de diferente responsabilidad pero todos imprescindibles, que refleja un ocio alternativo y a través del que se aprende a hablar en público y manejar la expresión.

Coca-Cola, fundamentalmente Coca-Cola, aunque es necesario aquí mencionar también a la Caixa y su programa Caixaescena, asume la enorme tarea de ser soporte operativo del teatro juvenil y promotores de su existencia y su proyección social.

En los Premios Buero de Teatro Joven, participan cada año 350 grupos, con más de 7.000 chicos y chicas participantes, y más de cien mil espectadores.

Sí, el de Escenamateur es un premio merecido, y sé que Juan José Litrán, que lo recogió en representación de Coca-Cola, lo hizo también en nombre de todos los jóvenes que en centros de enseñanza, escuelas y centros culturales de todo el país, se apuntan al teatro como forma de decir cosas bellas al mundo en el que viven.

Gracias pues a los de la gaseosa, al Ministerio de Educación Cultura y Deporte por su colaboración incansable, y a cuantos jurados e instituciones públicas de todo el país insuflan vida a los Premios Buero de Teatro Joven.

 

(si quieres recibir un aviso en el mail con cada nuevo post, puedes hacerlo escribiendo tu mail en donde pone “Suscríbete”, en la columna de la derecha. También puedes seguirnos dándole al “me gusta” en nuestra página de  facebook)

Leave a Comment

Filed under artes escénicas, El Blog Cultural de Robert Muro

Señor Gobierno: bajar el IVA ya no resuelve el problema

calderilla-elmuro.pg_

El Gobierno ha decidido finalmente bajar el IVA de los espectáculos al 10%. La noche del pasado lunes, mientras se hacía público el Premio Valle Inclán promovido por Coca-Cola, y el director del CDN recogía su galardón, el ministro Méndez de Vigo, sonriente y entre bambalinas, lo adelantaba respondiendo a una pregunta de un miembro del Jurado: “Este viernes anunciaremos la bajada.”

Seguramente mucha gente se mostrará encantada con la medida. Por mi parte comparto la alegría pero permítanme ir unos cuantos pasos más allá. A estas alturas del partido, y si miramos verdaderamente lejos, esto no es suficiente.

El daño causado estos años ha sido muy grande, no a los espectadores sino a empresas, teatros y compañías que asumieron directamente como pérdida el brutal incremento de ese impuesto al consumo cultural (recordemos: 13 puntos, del 8% al 21%). Así, las entradas no subieron de precio pero los escasos beneficios de una actividad de alto riesgo disminuyeron drásticamente hasta llevar a muchas empresas a la ruina o a la desaparición. Penosamente, además, el Gobierno deja fuera al cine de esta decisión.

El problema del IVA cultural no es que el impuesto afecte a las entradas y que grave el consumo. El problema de fondo es el tratamiento fiscal de toda la actividad relacionada con la creación y con el aporte del arte y la cultura al bien común. Si, como la Constitución reconoce y la lógica social entiende, la cultura debe ser promovida y defendida por los poderes públicos, habrá que buscar un marco económico y social ad hoc para las actividades creativas y para quienes las protagonizan. Un marco general que atienda todas las fases y no solamente la de exhibición; que tenga en cuenta a todos los intervinientes y no solamente a los espectadores.

La actividad artística y cultural aporta un valor diferencial a la sociedad que reconoce en ella la pervivencia de sentido y de pertenecer al colectivo humano. Pero además, salvo algunas de sus expresiones más industriales y basadas en la reproducción, como actividad social no tiene entre sus rasgos distintivos principales o prioritarios el del beneficio económico.

Hace dos años escribí un artículo sobre este tema en el que abordaba y proponía una serie de medidas que partían de este análisis. En un post como el de hoy se hace prolijo desgranarlas pero sugiero a quienes estén interesados que lean el marco que proponía, que propongo. Es largo, pero este tema no se despacha en dos patadas ni con soluciones elementales.

El punto de partida es que todos los tramos de la cultura: producción/ creación y consumo/exhibición; y todos sus participantes: artistas, productores y ejecutantes, y público, forman parte de un todo. Un punto esencial y básico de esas medidas imprescindibles es el establecimiento de un IVA único y súper reducido que afecte a todos los productos y servicios y a todas sus fases, y otras medidas relacionadas con los impuestos personales de cuantos intervienen en el devenir cultural, territorio irregular y con un alto grado de imprevisibilidad por naturaleza.

Lo dicho, Gobierno, su medida, parcial, unilateral y escasa, es bien recibida, pero a estas alturas debemos hablar del marco social y económico de toda la actividad artística y cultural, y no solo de la exhibición de espectáculos.

(si quieres recibir un aviso en el mail con cada nuevo post, puedes hacerlo escribiendo tu mail en donde pone “Suscríbete”, en la columna de la derecha. También puedes seguirnos dándole al “me gusta” en nuestra página de  facebook)

1 Comment

Filed under artes escénicas, Cultura, El Blog Cultural de Robert Muro, Políticas culturales

Ayuntamiento de Madrid y Cultura: cuestión de magia. ¡Ay, Carmena!

by Photos8.com

Para los espectadores, la mayoría, la magia es ilusión, sorpresa, desconcierto, maravilla… Para los magos la magia es lo que no se ve. Ellos centran toda su acción, toda su capacidad de seducción en hacer que su público no vea el truco, que es lo importante.

Pensaba en la magia cuando me ponía a escribir sobre la política cultural, bueno, sobre la actividad desarrollada en el área de Cultura por el equipo municipal de gobierno de Madrid.

¿Y dónde está la magia? ¿Qué es lo que no se ve de su acción? Lo primero y tal vez lo más relevante, el programa, o más bien la ausencia de programa. Cuando llegaron al poder, con notable sorpresa para ellos mismos, disponían de mensajes entusiasmantes, críticas correctas sobre el pasado, indignación por lo mal que se habían hecho muchas cosas, pero un programa de acción concreto eso no lo llevaban en la cartera. No me digan que no es mágico. Sí, ya sé que los demás competidores no les andaban muy lejos en esto de las alforjas vacías, pero quienes acabaron asumiendo la tarea de dirigir la cultura resultaron los de Ahora Madrid. A ellos, a quienes actúan desde la hegemonía sin tener mayoría de voto ciudadano, se deben pedir las cuentas.

Esta ausencia de programa explica que buena parte de sus “números” hayan sido percibidos como de mala calidad. Cuando no se sabe a dónde se va cualquier camino es bueno; o malo, según se mire. Y lo que se ha hecho durante estos más de veinte meses es improvisar, constantemente. Con los consiguientes errores y perjuicios para los ciudadanos. Recuerden la cabalgata anti-cabalgata, la aplicación cutre de la Ley de Memoria Histórica rápidamente echada atrás, la degradación de Madrid Activa, un exitoso programa que llevaba mucho tiempo surtiendo de calidad artística a los barrios… En casi todos estos casos el mago nos distraía con palabras como transparencia, democracia, participación, renovación, modernidad…, mientras todo seguía igual o iba nítidamente a peor. Magia. Díganme, si no, una sola acción notable a favor de la transparencia. Señalo una que hubiera sido recibida de mil amores: que en todas las licitaciones y concursos públicos los proyectos fueran públicos y conocidos al igual que sus defensas, en actos abiertos y públicos. Recuérdenme una a favor de la participación, más allá de la propaganda en torno a las consultas con urna sobre la Plaza de España o el cambio de nombre de un parque. Ya les digo yo otra que nos hubiera encantado: haber consultado con el sector y con la ciudadanía sobre los procesos de uso del Matadero. O, la simple puesta en pie de un Consejo Ciudadano de Cultura; no sé, algo. Magia.

La hipnosis también es un tipo de magia. Apenas nadie se queja de la ausencia de política cultural o de los errores brutos cometidos por Mayer y su equipo, y si acudes a la presentación del programa de Carme Portacelli para el Español, acompañada por cierto, por Carmena –es uno de los muchos ejemplos-, verás cómo una rueda de prensa se convierte en un acto de adhesión con aplausos y vítores. También fueron pocos los que se quejaron de que el proceso democrático –con carencias, claro: pero, ¿se acuerdan como resultó designado su antecesor?- que llevó a Pérez de la Fuente al Español, se violentara y se despidiera e indemnizara a quien había llegado por concurso y tribunal indiscutido. Sí, un concurso público democrático roto para convocar otro concurso que permitiera direcciones adeptas. No se había visto ni en las instituciones del gobierno central: vean a los directores del CDN y la CNTC convivir con distintos gobiernos en pro de la continuidad imprescindible. Pero pocos ven el truco y siguen pendientes de las palabras, cambio, regeneración… Sin queja. Magia. (Bueno, la magia en este caso será que el siguiente equipo de gobierno no haga lo mismo: denunciar los concursos actuales para lograr directores en su onda. Sentado el precedente, todo vale.)

Tan confiados estaban los magos que finalmente muchos han visto el truco y las costuras. Decidieron contratar para el Matadero a Mateo Feijoo, y las primeras alertas disparadas en su concurso (en serio, ¿cómo puede ser el de Feijoo el mejor de 31 proyectos?) y las dudas en la regularidad de su contratación y de su equipo, se han convertido en clamor cuando ha presentado “su” programación y ha decidido acabar con el mínimo vestigio del pasado y del teatro tal y como lo entienden muchos (a los que obviamente no consultó). Y ahora hasta Gas, Portillo y una larga lista de damnificados –por uno u otro motivo- se rasgan las vestiduras. Mala magia.

Uno de los episodios más curiosos de esta concejalía maga es el nombramiento con banda de música y tambores de Santiago Eraso (sin concurso, por cierto, y sin apenas queja: magia) para dar la vuelta al calcetín de Madrid Destino… y su desaparición sin dejar rastro, ni huella. Desaparición física. Por supuesto sin hacer el trabajo encomendado y sin explicaciones públicas. Si el otro día no hubiera visto y tocado a Eraso en la III Conferencia Estatal de la Cultura de Valladolid hubiera pensado en una desaparición a la altura de las que hace David Copperfield. Magia de la buena. (La de hacer desaparecer a Carrillo, anterior director municipal de cultura, fue puro entrenamiento.)

Otro curioso caso de magia es el de la desaparición de las compañías residentes en centros culturales de Madrid. Una experiencia iniciada por Alicia Moreno, pionera y ejemplar en toda España, pero señalada como antigua por el nuevo equipo, empeñado en dejar morir el modelo. Un pleno municipal del pasado verano aprobó por unanimidad el mantenimiento del programa y la elaboración de un reglamento ad hoc, pero… magia, nada se ha hecho. Nada se espera.

Lo malo en realidad es lo que hay detrás de tanta magia, de tanta mala magia: NADA. Improvisación, incompetencia, sólido amarre al poder, autosuficiencia, soberbia, sordera, “ahora me toca a mí”…

En cualquier caso, ¡Madrid, tenemos un problema! Quienes nos gobiernan en Cultura no parecen saber qué hacer, ni a dónde nos llevan, ni han mostrado en estos casi dos años la preocupación y la humildad necesarias por aprender. Y no piensan consultar ni preguntar la dirección adecuada a quienes han mostrado que saben algo más.

Lo peor de esta magia es el desprestigio, el vaciamiento del valor de palabras que para muchos son claves en la política cultural: democracia, transparencia, participación, ejemplo, buenas prácticas…

Lo peor de esta magia es el dolor y la tristeza que produce el mal servicio que estamos haciendo, todos, a los ciudadanos.

En un próximo post abordaré los rasgos que a mi modo de ver son la amalgama de fondo y el lastre del gobierno municipal de Madrid: su origen y las características mismas del equipo, y en lo ideológico la estrategia de Hegemonía que lo sustenta.

Hasta entonces.

 

Post scriptum: Acabo esta entrega el miércoles y salta la noticia: la alcaldesa Manuela Carmena destituye a Mayer. Me pregunto si basta y me respondo que no. En realidad, tal vez ese sea el último número de magia: la asunción por Carmena de las atribuciones en Cultura de su concejala Mayer. Al parecer harta de líos e inepcia ha decidido mandarla al banquillo. ¿Es una maniobra de despiste para que atentos al collar no nos fijemos en el perro? Parece obvio que sí, dado que Carmena afirma taxativamente que no hay crisis y que la destitución no es tal, sino un cambio de responsabilidades. Un chiste, si no fuera tan grave. Habrá que entender que Mayer lo ha hecho bien. Ay, Carmena, vas trenzando tu destino con el de los menos útiles del equipo.

 

NOTA:

Releo algunos de los post que sobre este asunto he ido publicando en estos casi veinte meses y la melancolía se acrecienta. Si quieren, revísenlos también.

http://www.robertmuro.com/2015/06/cuanto-queda-por-hacer/

http://www.robertmuro.com/2015/07/cambio-y-cultura-el-bien-comun-esta-en-juego/

http://www.robertmuro.com/2015/07/santiago-eraso-destino-madrid-destino/

http://www.robertmuro.com/2016/03/en-democracia-las-formas-son-casi-todo-el-cese-de-perez-de-la-fuente/

 

 

 

 

 

 

 

 

 

1 Comment

Filed under artes escénicas, Cultura, El Blog Cultural de Robert Muro, Gestión cultural, Políticas culturales

Lo grande está en lo pequeño: II Foro Cultura&Empresa

foro

Preámbulo

Soy un enamorado de los pequeños cambios, de los pequeños pasos, de las acciones que transforman un poco lo inmediato, con el afán, eso sí, de generar en el entorno una ola buena que contamine positivamente y acabe moviendo cosas cada vez más grandes.

La cultura y el arte, por ejemplo, han de dar pequeños pasos mirando hacia fuera, rehuyendo la autosatisfacción que tan a menudo suele acompañar todo acto creativo, y preocuparse cada vez más por lo que ocupa e interesa a las gentes, destinatarios del arte. Mirar más allá del marco del espejo en el que a menudo se miran las artes para vislumbrar un terreno de encuentro con los ciudadanos, escuchando sus gustos, sus tendencias, sus deseos, sus necesidades.

Las empresas, por ejemplo, que deben entender que los ciudadanos cada vez miran más allá de sus productos y servicios; evalúan quién los produce, cuál es su filosofía, qué le cuentan al mundo con su publicidad y sus mensajes, si tienen o no códigos éticos y se preocupan por aporta algo de valor a la sociedad a la que le venden “cosas”. Las empresas han de introducir pequeños cambios que muestren sensibilidad verdadera al cambio inevitable que se está avecinando, y que desean que al menos un poco de su energía y sus beneficios se dediquen a cosas de valor como la sostenibilidad, el medio ambiente, el desarrollo educativo y cultural, la salud, la solidaridad…

Ambulo: ando, hago camino

Hace apenas un año convocamos el I FORO CULTURA&EMPRESA en el que decenas de empresas, marcas y organizaciones e instituciones creativas se reunieron en Madrid para contar sus experiencias colaborativas y analizar las posibilidades de futuras sinergias, y cómo éstas podían ser útiles –en alguna medida, de algún modo- a la sociedad. El éxito, el humilde pero indudable éxito de aquel primer encuentro, nos lleva a organizar el II Foro el próximo 21 y 22 de noviembre. Un Foro con muchos cambios: más tiempo, más temas, nueva sede (Teatros del Canal), más secciones… Un foro cuyo título expresa una parte de su filosofía: “Clientes o públicos”, que da a entender la relevancia del nuevo papel que las personas tienen tanto para las marcas como para las organizaciones artísticas.

A lo largo de una jornada se abordarán en cuatro mesas y con invitados relevantes la respuesta a cuatro grandes preguntas: ¿Cómo pueden las marcas y empresas mejorar su “narrativa” a través de la creación de contenidos artísticos y culturales y que a la vez sean percibidos como un aporte artístico?, ¿Qué recursos y experiencias puede aportar la cultura para incrementar la vinculación y lealtad de los consumidores hacia las marcas?, ¿Pueden la cultura y el arte ser herramientas para incentivar y desarrollar la formación, motivación y talento de las personas?, ¿Cómo se piensa la relación empresa-cultura desde las organizaciones culturales, qué les demandan? Una nueva sección, El ascensor cultural, permitirá que en formatos súper-breves, seis proyectos culturales muestren toda su capacidad de seducción a los asistentes. Una gran personalidad del mundo empresarial frente a una del mundo de la cultura charlarán en público desde sus perspectivas. Y finalmente se presentarán los resultados de la II Encuesta Cultura & Empresa, que toma el pulso de esta relación a cientos de agentes de todo el país.

Todo ello en un formato espectacular, con formato de programa de radio que buscará el máximo dinamismo y el disfrute, con actuaciones en directo y pausas creativas.

El primer día del tendrá un final especial. Como muestra de que en el mundo de las empresas existen muchas personas artistas, que a menudo guardan en la sombra sus cualidades, habrá una lectura dramatizada-homenaje a Antonio Garrigues Walker, amante de las artes, dramaturgo y empresario.

El II FORO termina el día 22, con cuatro talleres prácticos sobre áreas de interés: mejora de la comunicación desde técnicas teatrales, diseño de proyectos…

En fin, un pequeño encuentro que pretende aportar reflexión, buenas prácticas y experiencias interesantes a los asistentes.

Hay quien piensa que los intereses de unos y de otros están por encima de sus capacidades de hacer algo juntos en bien de la sociedad. Nosotros no. Nosotros pensamos que es posible que el arte y la empresa caminen juntos, posiblemente no todo el camino, pero sí una parte relevante, que hoy, además, se muestra como necesaria.

Postámbulo: a modo de epílogo

En “Son cosas chiquitas”, uno de sus brevísimos textos, Eduardo Galeano hace una bellísima loa del hacer frente al decir, que termina así: “Actuar sobre la realidad y cambiarla, aunque sea un poquito, es la única manera de probar que la realidad es transformable.”

Pues eso.

 (si quieres recibir un aviso en el mail con cada nuevo post, puedes hacerlo escribiendo tu mail en donde pone “Suscríbete”, en la columna de la derecha. También puedes seguirnos en twitter @elmuroenred o dándole al “me gusta” en nuestra página de  facebook )

Leave a Comment

Filed under artes escénicas, El Blog Cultural de Robert Muro, Marketing Cultural, Públicos

El Pavón Teatro Kamikaze. ¡Qué bello es nacer!


Nacer es una de las cosas bellas de la vida. Hacerlo ya de adulto incorpora, además, la conciencia del propio parto. Porque, en muchas ocasiones, uno mismo decide cómo, cuándo, qué, dónde… Eso hace que el reto y la responsabilidad sobre el propio alumbramiento sea casi total. Nacer así hace fácil creer en la capacidad de los ecosistemas para auto-regularse. Los padres de la criatura son en este caso Miguel del Arco, Aitor Tejada, Israel Elejalde y Jordi Buxó.

El Pavón Teatro Kamikaze ha nacido, y hoy, 8 de septiembre de 2016, se enfrenta a su primer acto público: el estreno oficial de su primera producción, Idiota, nacida para ese espacio que tanta historia acumula.

En su web, esta declaración de intenciones: “El Teatro Kamikaze es libertad, reflexión, entretenimiento, compromiso, vértigo e intuición. Es un espacio físico y emocional en el que vivir la experiencia integral del teatro. Aunando bajo un mismo techo lo mejor de la gestión pública y de la privada, en El Pavón tendrán cabida de la mañana a la noche lecturas, ensayos, conferencias, presentaciones, formación y educación, tertulias y disfrute, investigación y todo tipo de actividades y experiencias, además de una programación estable de calidad, propia y externa, nacional y extranjera. Tan viva como nuestro teatro.”

El reto de PTK es enorme, porque consiste en crear un nido expansivo y estable para un tipo de creaciones escénicas acogidas hasta ahora en lo esencial en espacios públicos y en giras, y para las que han contado con una notable financiación pública en forma de coproducciones. El reto es mantener la enorme calidad diferencial de sus creaciones y hacerlas, primero sostenibles y luego rentables, con mucho más público, y con otros públicos. ¿Quién dijo miedo? Los kamikazes conviven con él.

El reto, también, es llenar un teatro y sus múltiples recovecos de vida, con nuevas y diversas ofertas, escénicas, experienciales, formativas, culturales y de ocio. El reto es hacer del nuevo Pavón Kamikaze un lugar de referencia para la cultura madrileña y más allá.Partiendo, además, de ser referente para el propio barrio que lo acoge. Miguel del Arco dice que con la historia colectiva que les avala, era lógico “buscar una casa donde establecernos y redondear nuestra aspiración de ser una compañía estable”. Tener una casa, y, en fin, mantener sus puertas abiertas.

Para tener éxito en la tarea, la gestión, la parte de atrás del funcionamiento del arte, es fundamental. El timón, la carta de navegación y las calderas, alineados.

En primer lugar, las políticas de programación, que como se mencionó en el acto de presentación del proyecto el pasado mes de julio, han de ser abiertas pero sin perder las referencias que dan personalidad a PTK, y que doten al espacio de sello propio. Un sello en el que el concepto de repertorio adquiera novedosos matices.

En segundo lugar, las políticas de desarrollo de audiencias, orientadas a conectar con el público, escucharlo y atenderlo. Estar atentos a los “clientes”, a la tierra al fin, es la clave de sostenibilidad de un proyecto artístico. Y más allá,  PTK ha de estar atento a la sociedad, porque lo que hacen pierde buena parte de su sentido si no llega mucho más allá de sí mismos y de su propio pasado.

En tercer lugar, una política de captación y gestión de los recursos que conjugue las normas de gestión privadas y la autonomía financiera, con los principios, con la función social inherente al teatro. Ser libres en una sociedad capitalista requiere una enorme habilidad, también ética, para conjugar todos los verbos de la gestión: marketing, patrocinio, comunicación, redes…

Para todo esto, Teatro Kamikaze no parte de cero en su nueva andadura, ni mucho menos.Tienen una trayectoria creativa de calidad, éxito, premios y reconocimiento. Un pasado sobre el que se acumula un enorme crédito y que hace que muchas personas confíen en su apuesta. El nuevo proyecto va a contar con docenas, con cientos de personas que les van a apoyar y sostener, imprescindibles compañeros de viaje de los primeros y más duros meses.

Los gestores del proyecto kamikaze asumen en el mismo  paquete que el propio teatro, una cierta responsabilidad de liderazgo. Porque son una pieza más, pero diferente ya, y por ello esencial,en el ecosistema teatral y cultural madrileño.Y por posición, origen y discurso han de ser conscientes de que pueden y deben asumir en el medio plazo un papel de referencia y liderazgo en el conjunto, jugando a la colaboración y el apoyo a las piezas débiles del sistema, implementando medidas que introduzcan pequeños cambios ejemplarizantes en la mecánica y la gestión teatral, a menudo arcaica de la escena de la capital. Pequeños cambios que demuestren que los cambios grandes son posibles. (Brindo por su decisión de ir acabando con las invitaciones poniéndoles un mínimo precio que sirva para promover con esa recaudación proyectos de desarrollo cultural).

Sé que los kamikazes resistirán a los cantos de sirena del poder y conservarán su autonomía; sé que mantendrán la cordura frente a la adulación y el exceso de afecto y devoción. Sé que no perderán el viento de popa y que pondrán el timón orientado a la calidad y al público.

Un “viento divino” me ha tocado y me he hecho kamikaze; ahora espero ilusionado mi carné. Y bien saben los dioses lo poco que me gustan los carnés. Pero creo que para que la cultura en nuestro país alcance brillo, para que se desarrolle y sea patrimonio del todo social, para hacer una muralla buena frente a la barbarie, hacen falta muchas manos. Tráiganmelas. La manos kamikazes son muy bienvenidas.

(si quieres recibir un aviso en el mail con cada nuevo post, puedes hacerlo escribiendo tu mail en donde pone “Suscríbete”, en la columna de la derecha. También puedes seguirnos en twitter @elmuroenred o dándole al “me gusta” en nuestra página de  facebook )

Leave a Comment

Filed under artes escénicas, Audiencias, El Blog Cultural de Robert Muro, Marketing Cultural, Públicos

La Guindalera y el ecosistema escénico

teatro-guindalera

La Guindalera, la coqueta sala teatral del barrio del mismo nombre, del distrito de Salamanca de Madrid, anuncia su cierre como sala de exhibición.

Ante las dificultades, crecientes hasta lo insalvable, Juan Pastor y Teresa Valentín, la pareja de luchadores que encabeza el proyecto, ha decidido mantener La Guindalera como centro de creación y cerrar la sala al público, insostenible con su cuidadoso y exquisito modelo de programación y gestión, alejado de la explotación intensiva y la desprofesionalización.

Sé que la vida incorpora su contrario, lo mismo que la salud y el éxito. A estas alturas del partido uno sabe que los nacimientos son acompañados por las despedidas; despedidas y natalicios que configuran un nuevo equilibrio en ese inestable empate de la vida. En nuestro caso, del ecosistema cultural. Muere esta bella sala –al menos se cierra al público provisionalmente-, como hace apenas dos meses murió la Sala Biribó, o se ha despedido hace unos día Kubik, y al tiempo nace el nuevo proyecto de Miguel del Arco, Israel Elejalde, Aitor Tejada y Jordi Buxó, Teatro Kamikaze en el viejo Pavón.

Yo quisiera que el ecosistema cultural español disfrutara de un equilibrio en el que cada vez fuesen más los que lo conforman, y más activos y más longevos; que hubiese más compañías, más librerías y editoriales, más museos, más orquestas y auditorios…, y más públicos que les dieran vida. Y que La Guindalera, Kubik, Biribó, y tantas otras salas siguieran o renacieran. Ello significaría que los ciudadanos leen más, ven más cine, acuden más al teatro y alimentan su alma con más música, y exposiciones. Desde mi creencia en el benéfico sentido del arte para el ser humano, sería la constatación de que la belleza va venciendo al lado oscuro de la vida.

De hecho, muchos de nosotros trabajamos cotidianamente desde nuestras actividades por hacer del arte y la cultura un alimento necesario y diario de las gentes que quieran y puedan mirar al cielo, o, al menos, más allá de lo que se ve a simple vista. Discrepo con Juan Pastor en esto. Ellos, los artífices de La Guindalera, no son un verso suelto en la profesión, que busca la independencia y la dignidad… Están acompañados de otros muchos que pelean día a día su independencia, la calidad de sus trabajos, la dignidad laboral de sus producciones… En realidad, la situación ha forzado a que este sector esté plagado de versos sueltos, eso sí, con muy diversa fortuna.

En su carta de despedida, Juan responsabiliza a las instituciones del descuido con que descuida el arte y la cultura, pero no cae en la tentación de echar toda la culpa en el mismo saco. Porque el ecosistema, por propia definición es fluctuante y por propia esencia altera sus proporciones internas e incluso sus componentes sin que como tal cambie. La Guindalera ha realizado en sus trece años de vida hasta ahora un excelente trabajo de creación, de exhibición, de atención a los públicos, de dignificación profesional y laboral de sus espectáculos. De varios modos, constituyen un ejemplo a seguir. Tenemos la enorme suerte de que el motor humano de ese proyecto está ahí, absolutamente vivo y dinámico, dispuesto y preparado para ofrecer extraordinarias puestas en escena y a mantenerse como un espacio de creación. Formando parte del ecosistema desde otra posición, con otra aportación. Estoy seguro de que van a encontrar su hueco y espero y deseo que la vida sea menos áspera con ellos en esta nueva etapa. Se lo merecen.

 

NOTA: Vuelvo de la presentación de Teatro Kamikaze en el Pavón, y la energía positiva y la ambición de este proyecto escénico empresarial demanda un post. En unos días.

 

(si quieres recibir un aviso en el mail con cada nuevo post, puedes hacerlo escribiendo tu mail en donde pone “Suscríbete”, en la columna de la derecha. También puedes seguirnos en twitter @elmuroenred o dándole al “me gusta” en nuestra página de  facebook )

1 Comment

Filed under artes escénicas, Cultura, El Blog Cultural de Robert Muro

Miguel del Arco y la zarzuela: ¡Cómo está Madriz!

zarzuela-cómoestamadriz

“Stay hungry, stay foolish.”

La puesta en escena de ¡Cómo está Madriz!, ha causado un maremoto lírico sobre el que conviene reflexionar desde la perspectiva de los públicos, del desarrollo de audiencias.

Miguel del Arco, al que siempre hay que reconocer hambre de cambios y valor para capitanearlos, ha montado un espectáculo zarzuelero difícil de olvidar. Dos piezas de finales del XIX –La Gran Vía y El año pasado por agua– unidas con nuevos textos, traídas al hoy más rabioso y puestas en escena sin complejos y rebosando humor. Bueno, hay que recordar que las obras de Chueca y Valverde ya eran críticas y satíricas en su momento, como lo era buena parte del género chico. Como anécdota recordemos que Nietsche, sí, Don Federico, cuando escuchó La Gran Vía en Turín quedó prendado de la opereta, y del valor y la genialidad inclasificable del número musical de “Los ratas”.

Difícil, muy difícil no pasarlo bien con este “experimento” y no encontrar referencias al presente de las que ayudan a interpretarlo…, y a comprobar que hace casi ciento cincuenta años buena parte de los problemas de corrupción –general y municipal- estaban bien presentes en Madriz.

Claro que esa visión ha molestado –a veces hasta el extremo- al público habitual de zarzuela, acostumbrado al gusto de la repetición del repertorio sin cambios o con leves y cosméticas modificaciones. Un público que podríamos decir de siempre y que los estudios demoscópicos ubican en la franja de edad superior a los 60 años. Un público que tiene sus derechos, que conoce perfectamente el repertorio y que es fiel a él. Pero un público progresivamente más escaso, y cuyo número cada vez justifica menos la pervivencia del género.

Lo que han hecho Del Arco y el Teatro de La Zarzuela, podría ser analizado desde la perspectiva de la gestión de públicos. Uno de los objetivos del desarrollo de audiencias, como herramienta fundamental del marketing de Las Artes, es el aumento de espectadores y en particular el acercamiento de nuevos y más jóvenes públicos, y el mayor consumo e implicación de los actuales. Incluso asumiendo que la oferta de programación de zarzuela, y otras expresiones escénicas, forma parte de un servicio público recogido en la Constitución, su legitimidad viene dada por el número de personas que lo utilizan. Así que todos cuantos amen la zarzuela y su pervivencia en el ecosistema escénico español, deben estar preocupados por el futuro de esa expresión, y por lo tanto del número de personas que la siguen.

Para los espectadores clásicos y los aficionados actuales, la defensa del repertorio es lo esencial. Para ellos la ampliación de la experiencia y la novedad que propone Del Arco generan incomodidad, y desasosiego, hasta el punto de que algunos de ellos abandonaban la sala e incluso boicotearon una de las funciones. El problema de fondo es que sin introducir novedades y alterar el modelo, sin una profunda innovación, lo que es seguro es que no se acercarán nuevos públicos.

La zarzuela –también otras expresiones- plantea a los nuevos y jóvenes públicos unas barreras históricas relacionadas con la edad (es cosa de “viejos”), los códigos formales de acceso (no es para “nosotros”), el tipo de oferta misma (es largo y aburrido) y hasta el precio (es muy caro). Para los hipotéticos nuevos espectadores, la zarzuela produce sin duda temor al aburrimiento, distancia por desconocimiento, y una barrera añadida, la falta de interés en el entorno social de los posibles y futuros clientes: menos del 3% de los espectadores van a la lírica al menos una vez al año.

Esas barreras hay que demolerlas sin piedad si se quiere abrir este género a nuevos y más jóvenes públicos. Le decía a Miguel del Arco cuando le felicitaba por su apasionada y apasionante propuesta que yo dudaba que pese al esfuerzo -y al esfuerzo continuado-, la zarzuela pudiera atraer al publico joven. Pero de lo que no tengo duda alguna es de que si no se hace ese esfuerzo, la zarzuela tiene fecha de caducidad, tal y como hoy la conocemos, en su formato escénico.

Si desde una institución pública, en realidad desde cualquier organización, se quieren incorporar nuevos públicos, hay que avanzar en varias direcciones. La primera es la oferta, que debe estar adaptada a la actualidad, con productos en los que se destaquen los vínculos con el presente, su utilidad, su placer, su divertimento… Son muchas las cosas que se pueden hacer en esta dirección y ¡Cómo está Madriz! propone con éxito algunas de ellas, a las que deben unirse los formatos, duraciones, protagonistas… Otra dirección es la forma de comunicarla, que ha de adecuarse a los mecanismos empleados por quienes queremos que vengan. Sistemas que sirven para que vengan los ya aficionados no serán útiles para los que no lo son. Las redes sociales pasan a ser capitales.

Cuidado, ya sabemos que cualquier política de programación lírica debe caminar con los pies del presente (los públicos actuales), y del futuro (los públicos que han de venir). Y los responsables de programación han de ofertar producciones nuevas, adaptadas y acordes a los nuevos códigos de recepción, al tiempo que han de defender el repertorio y conservar los públicos actuales.

A éstos últimos les queda defender el purismo sabiendo que pertenecen a la gloriosa estirpe del último mohicano, o que reciben con los brazos abiertos a los nuevos compañeros de asiento, aunque lleven rastas y sean sus hijos. O más bien por eso.

Ah, una última anécdota. Hace casi veinte años acudí a un debate internacional sobre producción organizado por SGAE. Un productor de musicales norteamericano, ante una pregunta sobre el incipiente éxito que en nuestro país estaba teniendo el género musical, dijo con énfasis que ellos habían tenido que crearlo pero que en España existía un género musical propio, característico y de calidad que solamente necesitaba ser adaptado y puesto al día: la zarzuela. Supongo que en aquel momento todos los asistentes tomamos como un piropo la respuesta y la olvidamos de inmediato. En España siempre hemos tendido a minusvalorar lo propio obnubilados por el glamour ajeno, convencidos de que somos un pueblo al que queda siempre largo trecho para ser desasnado. Si viajáramos algo más comprobaríamos que en todas partes cuecen asnos, pero que aquí lo publicitamos.

Pues eso, Miguel, como decía Steve Jobs haciéndose eco de la famosa frase del Whole Earth Catalog (¡1971!), stay hungry, stay foolish.

(si quieres recibir un aviso en el mail con cada nuevo post, puedes hacerlo escribiendo tu mail en donde pone “Suscríbete”, en la columna de la derecha. También puedes seguirnos en twitter @elmuroenred o dándole al “me gusta” en nuestra página de  facebook )

Leave a Comment

Filed under artes escénicas, Cultura, El Blog Cultural de Robert Muro, Públicos

De Fernando Bernués a Asier Etxeandia: Max, la casa grande del teatro

Como cuando le vi por primera vez en El intérprete, ayer, al salir de la ceremonia de los Premios Max, iba yo bailando por la calle esperando que mis pies me llevaran a no sé dónde, qué más daba después de asistir a una fiesta de lujo con un final feliz, energético y que te recuerda movimientos olvidados en las caderas del alma.

Sí, Asier Etxeandia, cerró con su famosa coreografía el encuentro de las artes escénicas de España. Un encuentro que mostró el estado de gracia creativo en el que se encuentra, y que plasmó su director, Fernando Bernués, con belleza y plasticidad a raudales con la danza como motivo permanente. Todo, la decoración, el uso del espacio, las coreografías y los intérpretes, la iluminación y los recursos audiovisuales, todo, brilló en el Price. La selección artística fue deslumbrante: un despliegue, casi una borrachera. La danza da mucho, más si es magnífica: Brodas Bros, Funamviolistas, Losdedae, Compañía Nacional de Danza, Kukai Dantza (¡Qué aurresku!), Larumbe (¡Qué flashmob!), Compañía de Antonio Gades… Y es que con belleza y plasticidad, con buena música y con argumento las historias fluyen como un río guapo sobre el que flotan los mensajes.

Sin conductor/a, las palabras de la gala quedaron en manos de los agradecimientos, tan a menudo largos y leves, siempre onanistas, siempre renuentes al interés del espectador, a veces hasta puntualmente mal educados, como exabruptos lanzados como piedras (¿¡puto PP!?). Recordemos estas cosas para que no se repitan.

Pero las más de las palabras, otros agradecimientos, aprovecharon para recordarnos los momentos de cambio esperanzado y también de dolor que vivimos: cambios políticos, de movimientos de alfombras, de los que muchas gentes esperan beneficios netos para los humildes; momentos también de dolor, por las fronteras cerradas de Europa ante las que se acumulan quienes huyen del mal. Lluis Pascual y Pepe Viyuela nos lo recordaron, este último además, nos trajo a la memoria a los titiriteros encarcelados unos días hace unos meses. Gracias. El teatro es memoria buena. También fueron memoria y aviso para navegantes futuros las abundantes referencias a la necesidad de protagonismo de la mujer en la creación. Conejero, en su agradecimiento, reclamó para su hija, si un día quería dedicarse a escribir, las mismas facilidades y dificultades que él mismo. Bien.

El ministro de Cultura, Íñigo Méndez de Vigo, que tiene mucho más humor y aguante que su predecesor, estaba junto al nuevo y por los pelos, presidente de SGAE y a menos de un metro de la concejal madrileña de lo mismo, Celia Mayer: ¿Hablarían de errores, de ivas, de necesidades culturales de los ciudadanos acaso? No creo. Junto a ellos, Pablo Berástegui, que comanda la capitalidad cultural europea de Donostia, tan presente en estos premios, me decía que la versión que se prepara para el verano del Sueño de una noche de verano, se haría en el parque de Cristina Enea, junto a Tabakalera, y en la organización participará el Basque Culinary Center. Porque los Max sirven también para verse –ahí estaban cerca, Santi Eraso, Jesús Cimarro, Alonso de Santos, Elisa Sanz…-, cada vez más guapos y guapas por cierto: apenas vi pantalones vaqueros, pero me harté de ver pajaritas a juego con bellos pañuelos de bolsillo (Ángel Ruiz). Y es que las gentes de las artes escénicas parecen haber entendido la necesidad de que fuera del escenario también transmitamos belleza, estética adecuada, y si es necesario, glamour.

Y hablando del logos, allí estaba Manuel Aguilar, presidente de Fundación SGAE con un bravo discurso, comprometido con la cultura y con el autor. Me gustó que tradujera el free inglés en sus dos acepciones-libre y gratis- para reivindicar que los creadores necesitan vivir de su trabajo y cobrar por él.

Lola Herrera, Max de Honor, presentada con silbo gomero, recomendó pasión, pasión para vivir y vivir bien. Y Marián Osácar, alma de FETÉN, recogió un merecidísimo Max. Fetén, Marián.

Y ya en el mejunje, qué decir. Que la salud de las artes escénicas es buena. Los espectáculos tienen calidad y retoman la senda del crecimiento, detenido abruptamente por la crisis y el maltrato político. La dramaturgia joven apresta su incorporación a los grandes nombres sin recato alguno, qué bien. La piedra oscura, de Alberto Conejero, dirigida por Messiez y con Daniel Grao y Nacho Sánchez de intérpretes, se llevó la cesta llena de los mejores halagos incluido espacio e iluminación. No sorprendieron. Tampoco sorprendió la calidad de otro espectáculo premiado, Pinoxxio, de la valenciana compañía Ananda Dansa, con coreografía de Rosángels Valls y Toni Aparisi. Pero sí fue sorprendente la cesta completada por este espectáculo infantil que batió en categorías abiertas –no específicamente de teatro infantil o familiar- a obras vistas en directo, es de suponer, por muchísimos más académicos que o no tienen hijos o los tienen en edades en que no consumen ese teatro. Los sistemas de votación de los Max deben atender a estas situaciones en las que el merecido entusiasmo por un espectáculo, o por alguno de sus promotores o protagonistas, “arrastra” el voto en categorías en que por pura lógica no les debiera ser fácil competir. Lean el listado de premios y entenderán lo que digo.

La Academia de las Artes Escénicas, estuvo presente esta vez en el logos de casi todos los galardonados. La Academia ha de seguir su largo camino de crecimiento y hacerlo en modo abierto para alcanzar la representatividad verdadera del conjunto del sector y no solo de los académicos.

Gloria y loor a los Max. Loor a la organización, perfecta. Gloria al teatro y la danza, herramientas inconmensurables de transformación individual y de conciencia colectiva.

Ah, Asier: como el teatro, tú te me dejas querer. Todavía sigo bailando… ¡y estoy en la oficina! (Pero nadie me lo nota, que muevo los pies bajo la mesa y tarareo bajito)

 

(si quieres recibir un aviso en el mail con cada nuevo post, puedes hacerlo escribiendo tu mail en donde pone “Suscríbete”, en la columna de la derecha. También puedes seguirnos en twitter @elmuroenred o dándole al “me gusta” en nuestra página de  facebook )

Leave a Comment

Filed under artes escénicas, El Blog Cultural de Robert Muro, Reflexión

Manifiesto personal de amor al teatro

"Ana el once de marzo", de Paloma Pedrero. ´Producción elmuro, que actualmente hace temporada en el Teatro Español, hasta el 10 de abril.

“Ana el once de marzo” de Paloma Pedrero. Producción elmuro y actualmente en el Teatro Español hasta el 10 de abril.

El teatro es la representación de nuestras emociones, de nuestras fragilidades y pasiones, de nuestros deseos y miedos más profundos, en un encuentro colectivo en el que son tan importantes, tan imprescindibles los intérpretes y creadores como los espectadores.

El teatro, es un juego, y desde que nació, en los orígenes mismos de la colectividad humana, alienta nuestros anhelos. Y lo hace ante nosotros y con nosotros en una ceremonia que por más que se repite siempre es diferente.

El teatro es un reflejo, y al mostrarnos en el espejo, ayuda a la reflexión, a la comprensión y la aceptación del otro, a la articulación de la diferencia entre los seres humanos como un tesoro. De todo tipo de diferencias. Por eso, el teatro, es capaz de cambiarnos individual y colectivamente, mejorar la convivencia desde la diversidad.

El teatro es magia, porque ayuda a transformar el dolor en belleza, la frustración en esperanza, la injusticia en energía colectiva de cambio. Ayuda a entender las diferencias y aceptarlas con alegría y como enriquecimiento.

El teatro es memoria, y al serlo entrega a cada generación el testimonio de cómo ha sido el camino recorrido por la humanidad hasta aquí, sus hallazgos, las piedras encontradas y las caídas, las rupturas y las reconciliaciones.

El teatro es reclamación y es futuro; en un mundo en el que cada día es preciso plantar cara a la injusticia para seguir recibiendo honorablemente el calificativo de ser humano, el teatro es vida, y ladrillo, y cemento y herramienta, y por ello puede cambiar las cosas desde la humildad de la dimensión humana, de pequeño albañil del porvenir, de proveedor de conciencia colectiva.

Por eso, simplemente, el teatro es fuerza y energía que puede.

Viva y viva siempre el teatro

Goratagorabetiantzerkia

Viscay viscasempreel teatre

Viva e viva sempre o teatro

 

(si quieres recibir un aviso en el mail con cada nuevo post, puedes hacerlo escribiendo tu mail en donde pone “Suscríbete”, en la columna de la derecha. También puedes seguirnos en twitter @elmuroenred o dándole al “me gusta” en nuestra página de  facebook )

Leave a Comment

Filed under artes escénicas, El Blog Cultural de Robert Muro, Reflexión