Category Archives: Cultura

¿Tiene sentido diseñar una política conjunta deportivo-cultural?

Mens sana in corpore sano

Me vino esta pregunta a la cabeza al ver la fotografía de Rafa Nadal y Garbiñe Muguruza en el Museo del Prado, ante el cuadro de La rendición de Breda. El Mutua Madrid Open se presentaba de la mano de estos y otros tenistas en uno de los museos más importantes del mundo.

Lejos de la anécdota, la imagen -y el hecho en sí- ilustra a la perfección la práctica inexistencia de puentes entre ambos tipos de actividad, y por ende, las tan inexploradas como enormes posibilidades de colaboración de ambos mundos en la común tarea de alimentar a un ser humano más rico en matices, con más perfiles, más holístico. ¿Es posible crear sinergias entre las políticas públicas deportivas y las culturales? ¿Es posible que no solamente se produzcan ahorros para las administraciones sino, lo más importante, beneficios para la ciudadanía en un espacio comunitario novedoso? Sin duda la respuesta a ambas preguntas es positiva y abre terrenos de acción estratégica conjunta de poderosas consecuencias.

Imaginemos.

Imaginemos que los recintos deportivos formen parte de los espacios que acogen actividades culturales, ya sean puras o mixtas. Por ejemplo, que el polideportivo acoja expresiones fronterizas de enganche como el break dance, o puras como la música y la performance o el teatro. Imaginemos que ello conlleva beneficios concretos -reducción de precios, bonos de consumo cultural…- para quienes disfrutan habitualmente de esos espacios deportivos.

Imaginemos que las bases de datos y los canales que comunican la acción pública a los ciudadanos, apps incluidas, son los mismos para los interesados en el deporte que para quienes gustan de la cultura. Y más allá, imaginemos que los beneficios son cruzados, que los usuarios culturales tienen ventajas en el empleo de los recursos saludables y los usuarios de espacios deportivos obtiene estímulos para disfrutar del consumo cultural.

Personalmente no me cuesta nada imaginar acciones y programas concretos que mezclen la información, la promoción y el consumo…, e incluso incorporar a los programas otras variables claves como educación, juventud y transporte. No me cuesta imaginar usos comunes y complementarios. No me cuesta imaginar que todo ello tiene una expresión en forma de carnet y que el carnet sirve también para acumular puntos, medir utilizaciones, impulsar consumos, crear comunidad…

Ya hay experiencias en este sentido en Cataluña, el Atrium de Viladecans, un espacio que une en una misma instalación servicios deportivos y culturales.

Por dios, el juego que da una fotografía. ¡¡¡Y sin tomar nada!!!

Leave a Comment

Filed under artes escénicas, Cultura, El Blog Cultural de Robert Muro

74”

¡Cuánto desprecio a la Cultura cabe en tan poco tiempo!

Toda la preocupación por la cultura, todas las propuestas sobre la cultura, todo el interés por la cultura cabe en setenta y cuatro segundos. Ese es el tiempo que dedicaron los cuatro candidatos a presidir el Gobierno de España en el debate del martes 23 de abril en Antena 3.

Ciertamente, da la medida exacta de la relevancia que le conceden al arte y la cultura esos políticos -y lo que representan- en la vida de un país, en la vida de sus gentes. Muchos pensamos que si el arte y la cultura, y su derivada natural previa, la educación, tuvieran más peso en la vida cotidiana de las personas, este país iría mejor, el español en el mundo iría mejor, nuestro cine, nuestro teatro, nuestra creación iría mejor, y nuestra vida política sería, sin duda, menos zafia, más educada. ¡Qué vergüenza, por dios!

Esos 74 segundos a mí me parecieron un insulto a la cultura y a la inteligencia de los ciudadanos. Esos 74 segundos expresen a la perfección el nivel de compromiso con el arte y las muchas culturas y lenguas de este gran país.

Hay una parte de razón en esa expresión, casi lugar común, que afirma que las sociedades, los ciudadanos, tienen lo que se merecen. Y esa parte de razón estriba en que la vida política de un país, y la calidad de sus políticos tiene relación directa con la acción cotidiana, diaria, persistente, constante…, de los ciudadanos, con su implicación concreta en la marcha de su comunidad. El voto, la democracia entendida al minúsculo modo en que la entendemos en España hoy, es necesaria, absolutamente necesaria, pero insuficiente, absolutamente insuficiente.

¿Y qué es necesario, pues? Que las gentes, las más posibles, se organicen según sus intereses y preocupaciones, que dediquen algo más de su tiempo a la acción que a la “dicción”. Que, como decía Buero, duden, pero no dejen de actuar.

En la cultura no es poca la tarea que tenemos planteada en este sentido. Fortalecer las organizaciones culturales de todo tipo, y su relación con la sociedad, con los ciudadanos, es cada día más una tarea de enorme valor estratégico. Pasar del club de amigos de la queja, al grupo de compañeros de la acción positiva. (Una sugerencia: lean España en Marcha, de Gabriel Celaya).

Y más allá de lo que cada persona consciente, y cada organización comprometida quiera y pueda hacer, hay otra tarea que debe asumir el sector organizado de la cultura en su conjunto. Dar pasos en la unidad estratégica, en la unidad de discurso, en la unidad de reivindicaciones, en la unidad de cambio. Conformar una voz, fuerte, consistente, indiscutida, grande, es la única manera de hacer oír la voz de la cultura y, con ella, de las necesidades de los ciudadanos.

Basta para ir en esa dirección con centrar el tiro, asumir liderazgos y ser lo más autónomos y autosuficientes posible.

Centrar el tiro quiere decir que debemos concretar un pequeño pero importante cuerpo de transformaciones a impulsar que afecten a todos los ámbitos culturales y artísticos: la ley de mecenazgo, la reducción de los impuestos a la creación y producción culturales, un nuevo modelo de empresa para la actividad cultural, la asunción de compromisos concretos con la sostenibilidad, la promoción de la igualdad de género, y un nuevo papel de la cultura en la acción exterior serían seis claves estratégicas de enorme trascendencia.

Asumir liderazgos quiere decir que las organizaciones representativas de los diversos sectores culturales (museos, cine y audiovisual, edición, artes escénicas…), sean sindicales, profesionales o académicas, deben reunirse y avanzar en ese programa que les una y nos una; deben avanzar en la configuración de una voz, alta y clara. Me gustaría enormemente que la Academia de las Artes Escénicas, a la que pertenezco, diera el primer paso.

Ser lo más autónomos y autosuficientes posible quiere decir que debemos romper la tradicional dependencia de los poderes políticos, esa dependencia que hace que el arte y la cultura española no vuelen esperando como los pájaros recién nacidos que Mamá Estado les proporcione el alimento. Hay cosas, muchas, que podemos hacer sin depender de la política, desde crear sinergias entre los diversos sectores culturales beneficiosas para los ciudadanos, hasta introducir en la vida de las organizaciones culturales (museos, teatros, cines…) una mayor presencia participativa de las gentes; desde crear nuestros propios sellos de calidad hasta introducir compromisos de sostenibilidad en la gestión.

Un lugar común afirma que las cosas ocurren porque alguien las hace. Pues eso.

Los dioses quieran que aprovechemos positivamente el insulto de los 74”.

Notas de despedida y cierre de este post:

1. Qué casualidad que el debate de los 74” fuera el 23 de abril, día grande de las letras españolas, en el que una gran Ida Vitale recogía en Alcalá su merecido Cervantes. Sin comentarios. Por favor, lean su poema del Kit de supervivencia elmuro de este año: página 44.

2. Lástima que he votado por correo; si no lo hubiera hecho, esta vez iría a votar a mi colegio con una pinza de ropa en la nariz para visualizar el asqueo que produce el nivel de la política partidista a la que se ha dejado arrastrar nuestro sistema y nuestros medios de comunicación.

1 Comment

Filed under Cultura, El Blog Cultural de Robert Muro, General, Opinión

¿Son el arte y la cultura cosas de ricos? (2)

Blog Robert Muro

Hoy penetro un poco más en la relación de la cultura con la salud del planeta.

Una de los efectos que tiene una lectura detallada de los ODS y de sus metas es que la cultura y el arte son cosas de quienes tienen resuelto todo y pueden, por ello, preocuparse de cosas como la belleza, la música, la literatura… Cosas de pijos ricos.

¿Es eso cierto? Cuando se leen detenidamente las metas concretas de los ODS no queda otra que pensar que sí. Simplemente por incomparecencia. El arte, el teatro, la poesía…, no existen; y no aparecen porque en realidad son necesidades de estómagos satisfechos. Sin educación, sin alimento, sin salud, sin seguridad…, ¿se puede uno preocupar de otras cosas?

Pienso, sin embargo, que es un mal olvido de los ODS y que la cultura debería figurar entre los objetivos y las metas con papel destacado. Porque el ser humano debe abordar su propio desarrollo de un modo integral, incorporando a la dignidad de ser humano también el acceso al arte, su comprensión, su disfrute. Si algo debiera haber aprendido la humanidad de su desarrolla hasta aquí, es precisamente eso.

Nosotros, los que habitamos la parte “rica” tenemos también nuestras propias responsabilidades en el desarrollo del planeta, y en el cumplimiento de los ODS. ¿Cómo? Sencillo, cambiando lo que podamos en nuestro entorno inmediato. Cada país, cada institución, cada empresa, cada pequeño comercio; y sobre todo, cada persona, debe aportar algo concreto en la buena dirección. Y llevando el agua al molino que debo, los que apreciamos el arte debemos emplearlo al servicio de estas ideas y de estas prácticas reconfortantes con nuestro entorno. Bebe, poeta preciosa, lo dice en su Ska de la tierra: “La Tierra tiene fiebre, tiembla, llora,/ se duele del dolor más doloroso/ y es que piensa que ya no la quieren.”

El arte es la forma que ha ido empleando la humanidad para explicarse a sí misma cosas trascendentes, cosas que solamente se pueden expresar con y desde el arte. Quienes ante unos acordes de violín han sentido emociones profundas hasta la lágrima -es un ejemplo-, lo saben. Ya, ya sé que esto es una milonga para quien carece de lo elemental. Pero cada uno debe actuar sobre su medio. Y aquí, el arte y la cultura deben adquirir nuevos compromisos con el futuro, que hasta hace unos años eran simplemente impensables. Compromisos que se orientan a un nuevo horizonte, a un sueño: el de que algún día quienes no saben lo que es un violín, lloren de la felicidad apacible de conocerse un poco más a sí mismos.

Hacer consciente a la mayor parte de nuestros congéneres que hay cosas que solamente se pueden decir con el arte, y casi todas son bellas. Es nuestra tarea. 

Posibilitar a la mayoría de nuestros congéneres de ese disfrute. Que no tiene que ver con tener más o mejores cosas, sino con ofrecer, sentir y vivir más y mejores experiencias al alma.

Así que, ¿podemos hacer algo los pijos de este mundo, los pijos culturetas?

Sí. Contar la historia del mundo desde el arte. Contar el futuro del mundo con arte.

Contar, hacer y propagar: tres tareas del arte ante el futuro . Pero eso, mañana. 

4 Comments

Filed under Cultura, El Blog Cultural de Robert Muro, Opinión

¿Qué hay de nuevo, amigos?

Montaje6sedesMadridDestino

Más de un mes sin escribir; me desconozco, porque no será porque no hayan ocurrido cosas. Mi única explicación disponible es que estoy malito de Cataluña y no consigo levantar cabeza y distanciarme lo suficiente. Se trata de un dolor intenso de alma por el desamor que me transmite la “cosa”, y por la epidemia de frases, aseveraciones, exageraciones y banderas arrojadizas que vuelan por doquier, algunas de las cuales reverdecen la memoria de… ¡Franco!!!!! ¡Pero si ese señor lleva más de 40 años en ultratumba y nosotros otros tantos construyendo, con no pocos problemas, democracia y comunidad! O quienes hablan de él, de dictadura, represión, golpe de estado… no vivieron aquel horror oscuro del franquismo o tienen mala voluntad, porque la comparación carece de gracia. Y no sigo por ahí que me sube la fiebre.

Lo dicho, un fantasma recorre Iberia repartiendo mal rollito y desafectos a diestra y siniestra. Me sobrepondré y escribiré, como humilde aportación de continuidad. Esperemos que entre las gentes de bien seamos capaces de encauzar el lío y lamernos las inevitables heridas, y hasta acabemos brindando, al reiniciar el camino juntos, con cava del Penedés. Eso sí, he decidido escribir pero más brevemente, sobre la actualidad de la que conozco algo, la de la Cultura, con especial atención a la que tengo más cerca. El médico me recomienda que además de breves, espacie menos los post, y salga más a menudo a la calle para que me dé el aire, así que igual me tomo dos por semana, a ver si me recupero.

Abrazos para mis lectores. Y vamos con el primer post de esta nueva era.

 

Se buscan seis directores, seis, para los “contenedores” culturales de Madrid

El Ayuntamiento de Madrid acaba de convocar concursos públicos para elegir directores/as para los seis principales contenedores culturales de la ciudad, excluido el Teatro Español. Bienvenida sea la fórmula del concurso, aunque no me resisto a decir, no obstante, varias cosas respecto a este tema.

La primera, que cuando se sustancien los procesos habrán pasado 3 años de legislatura, y que, por lo tanto, tan solo quedará uno para poner en marcha la gestión de los espacios. ¿Qué han hecho hasta ahora para abordar esta cuestión clave cuando ya el tiempo se acaba?

En segundo lugar, haber acabado por las bravas con el concurso público anterior,   -el que eligió al director del Teatro Español-, abre una razonable incertidumbre sobre la perdurabilidad de estos nuevos cargos más allá de las próximas elecciones municipales. El nuevo gobierno, a poco que cambie el signo de la mayoría, tendrá fácil devolver ojo por ojo y director por director. Esperemos que, llegado el momento, talión no prevalezca.

En tercer lugar, sería deseable que los nuevos tribunales que elijan a los nuevos gestores sean indiscutibles profesionalmente e intachables en su neutralidad, que en fin sean los mejores elegidores posibles. Asegurando la no adscripción partidista y el máximo nivel de quienes decidan, se ganará en transparencia y seriedad.

Y cuarta, ¿por qué la convocatoria solo se abre a personas físicas y no a equipos? La complejidad de las tareas y objetivos de dirección, y la necesidad de hacer frente al mismo tiempo a responsabilidades relacionadas con la gestión, la programación artística, y el desarrollo de audiencias, e incluso a la financiación, hace casi imposible que sea una sola persona la que encarne esas capacidades, quedando por tanto cojo alguno de los frentes en que hoy se desenvuelve la mediación cultural.

NOTA: algún lector me informa de que han suplantado la identidad de este blog para enviarle otras informaciones. No me preocupa: quienes me leen saben de mis ideas y con aquellas con las que no “casa”.

2 Comments

Filed under Cultura, El Blog Cultural de Robert Muro, Gestión cultural, Políticas culturales, Públicos

Señor Gobierno: bajar el IVA ya no resuelve el problema

calderilla-elmuro.pg_

El Gobierno ha decidido finalmente bajar el IVA de los espectáculos al 10%. La noche del pasado lunes, mientras se hacía público el Premio Valle Inclán promovido por Coca-Cola, y el director del CDN recogía su galardón, el ministro Méndez de Vigo, sonriente y entre bambalinas, lo adelantaba respondiendo a una pregunta de un miembro del Jurado: “Este viernes anunciaremos la bajada.”

Seguramente mucha gente se mostrará encantada con la medida. Por mi parte comparto la alegría pero permítanme ir unos cuantos pasos más allá. A estas alturas del partido, y si miramos verdaderamente lejos, esto no es suficiente.

El daño causado estos años ha sido muy grande, no a los espectadores sino a empresas, teatros y compañías que asumieron directamente como pérdida el brutal incremento de ese impuesto al consumo cultural (recordemos: 13 puntos, del 8% al 21%). Así, las entradas no subieron de precio pero los escasos beneficios de una actividad de alto riesgo disminuyeron drásticamente hasta llevar a muchas empresas a la ruina o a la desaparición. Penosamente, además, el Gobierno deja fuera al cine de esta decisión.

El problema del IVA cultural no es que el impuesto afecte a las entradas y que grave el consumo. El problema de fondo es el tratamiento fiscal de toda la actividad relacionada con la creación y con el aporte del arte y la cultura al bien común. Si, como la Constitución reconoce y la lógica social entiende, la cultura debe ser promovida y defendida por los poderes públicos, habrá que buscar un marco económico y social ad hoc para las actividades creativas y para quienes las protagonizan. Un marco general que atienda todas las fases y no solamente la de exhibición; que tenga en cuenta a todos los intervinientes y no solamente a los espectadores.

La actividad artística y cultural aporta un valor diferencial a la sociedad que reconoce en ella la pervivencia de sentido y de pertenecer al colectivo humano. Pero además, salvo algunas de sus expresiones más industriales y basadas en la reproducción, como actividad social no tiene entre sus rasgos distintivos principales o prioritarios el del beneficio económico.

Hace dos años escribí un artículo sobre este tema en el que abordaba y proponía una serie de medidas que partían de este análisis. En un post como el de hoy se hace prolijo desgranarlas pero sugiero a quienes estén interesados que lean el marco que proponía, que propongo. Es largo, pero este tema no se despacha en dos patadas ni con soluciones elementales.

El punto de partida es que todos los tramos de la cultura: producción/ creación y consumo/exhibición; y todos sus participantes: artistas, productores y ejecutantes, y público, forman parte de un todo. Un punto esencial y básico de esas medidas imprescindibles es el establecimiento de un IVA único y súper reducido que afecte a todos los productos y servicios y a todas sus fases, y otras medidas relacionadas con los impuestos personales de cuantos intervienen en el devenir cultural, territorio irregular y con un alto grado de imprevisibilidad por naturaleza.

Lo dicho, Gobierno, su medida, parcial, unilateral y escasa, es bien recibida, pero a estas alturas debemos hablar del marco social y económico de toda la actividad artística y cultural, y no solo de la exhibición de espectáculos.

(si quieres recibir un aviso en el mail con cada nuevo post, puedes hacerlo escribiendo tu mail en donde pone “Suscríbete”, en la columna de la derecha. También puedes seguirnos dándole al “me gusta” en nuestra página de  facebook)

1 Comment

Filed under artes escénicas, Cultura, El Blog Cultural de Robert Muro, Políticas culturales

Ayuntamiento de Madrid y Cultura: cuestión de magia. ¡Ay, Carmena!

by Photos8.com

Para los espectadores, la mayoría, la magia es ilusión, sorpresa, desconcierto, maravilla… Para los magos la magia es lo que no se ve. Ellos centran toda su acción, toda su capacidad de seducción en hacer que su público no vea el truco, que es lo importante.

Pensaba en la magia cuando me ponía a escribir sobre la política cultural, bueno, sobre la actividad desarrollada en el área de Cultura por el equipo municipal de gobierno de Madrid.

¿Y dónde está la magia? ¿Qué es lo que no se ve de su acción? Lo primero y tal vez lo más relevante, el programa, o más bien la ausencia de programa. Cuando llegaron al poder, con notable sorpresa para ellos mismos, disponían de mensajes entusiasmantes, críticas correctas sobre el pasado, indignación por lo mal que se habían hecho muchas cosas, pero un programa de acción concreto eso no lo llevaban en la cartera. No me digan que no es mágico. Sí, ya sé que los demás competidores no les andaban muy lejos en esto de las alforjas vacías, pero quienes acabaron asumiendo la tarea de dirigir la cultura resultaron los de Ahora Madrid. A ellos, a quienes actúan desde la hegemonía sin tener mayoría de voto ciudadano, se deben pedir las cuentas.

Esta ausencia de programa explica que buena parte de sus “números” hayan sido percibidos como de mala calidad. Cuando no se sabe a dónde se va cualquier camino es bueno; o malo, según se mire. Y lo que se ha hecho durante estos más de veinte meses es improvisar, constantemente. Con los consiguientes errores y perjuicios para los ciudadanos. Recuerden la cabalgata anti-cabalgata, la aplicación cutre de la Ley de Memoria Histórica rápidamente echada atrás, la degradación de Madrid Activa, un exitoso programa que llevaba mucho tiempo surtiendo de calidad artística a los barrios… En casi todos estos casos el mago nos distraía con palabras como transparencia, democracia, participación, renovación, modernidad…, mientras todo seguía igual o iba nítidamente a peor. Magia. Díganme, si no, una sola acción notable a favor de la transparencia. Señalo una que hubiera sido recibida de mil amores: que en todas las licitaciones y concursos públicos los proyectos fueran públicos y conocidos al igual que sus defensas, en actos abiertos y públicos. Recuérdenme una a favor de la participación, más allá de la propaganda en torno a las consultas con urna sobre la Plaza de España o el cambio de nombre de un parque. Ya les digo yo otra que nos hubiera encantado: haber consultado con el sector y con la ciudadanía sobre los procesos de uso del Matadero. O, la simple puesta en pie de un Consejo Ciudadano de Cultura; no sé, algo. Magia.

La hipnosis también es un tipo de magia. Apenas nadie se queja de la ausencia de política cultural o de los errores brutos cometidos por Mayer y su equipo, y si acudes a la presentación del programa de Carme Portacelli para el Español, acompañada por cierto, por Carmena –es uno de los muchos ejemplos-, verás cómo una rueda de prensa se convierte en un acto de adhesión con aplausos y vítores. También fueron pocos los que se quejaron de que el proceso democrático –con carencias, claro: pero, ¿se acuerdan como resultó designado su antecesor?- que llevó a Pérez de la Fuente al Español, se violentara y se despidiera e indemnizara a quien había llegado por concurso y tribunal indiscutido. Sí, un concurso público democrático roto para convocar otro concurso que permitiera direcciones adeptas. No se había visto ni en las instituciones del gobierno central: vean a los directores del CDN y la CNTC convivir con distintos gobiernos en pro de la continuidad imprescindible. Pero pocos ven el truco y siguen pendientes de las palabras, cambio, regeneración… Sin queja. Magia. (Bueno, la magia en este caso será que el siguiente equipo de gobierno no haga lo mismo: denunciar los concursos actuales para lograr directores en su onda. Sentado el precedente, todo vale.)

Tan confiados estaban los magos que finalmente muchos han visto el truco y las costuras. Decidieron contratar para el Matadero a Mateo Feijoo, y las primeras alertas disparadas en su concurso (en serio, ¿cómo puede ser el de Feijoo el mejor de 31 proyectos?) y las dudas en la regularidad de su contratación y de su equipo, se han convertido en clamor cuando ha presentado “su” programación y ha decidido acabar con el mínimo vestigio del pasado y del teatro tal y como lo entienden muchos (a los que obviamente no consultó). Y ahora hasta Gas, Portillo y una larga lista de damnificados –por uno u otro motivo- se rasgan las vestiduras. Mala magia.

Uno de los episodios más curiosos de esta concejalía maga es el nombramiento con banda de música y tambores de Santiago Eraso (sin concurso, por cierto, y sin apenas queja: magia) para dar la vuelta al calcetín de Madrid Destino… y su desaparición sin dejar rastro, ni huella. Desaparición física. Por supuesto sin hacer el trabajo encomendado y sin explicaciones públicas. Si el otro día no hubiera visto y tocado a Eraso en la III Conferencia Estatal de la Cultura de Valladolid hubiera pensado en una desaparición a la altura de las que hace David Copperfield. Magia de la buena. (La de hacer desaparecer a Carrillo, anterior director municipal de cultura, fue puro entrenamiento.)

Otro curioso caso de magia es el de la desaparición de las compañías residentes en centros culturales de Madrid. Una experiencia iniciada por Alicia Moreno, pionera y ejemplar en toda España, pero señalada como antigua por el nuevo equipo, empeñado en dejar morir el modelo. Un pleno municipal del pasado verano aprobó por unanimidad el mantenimiento del programa y la elaboración de un reglamento ad hoc, pero… magia, nada se ha hecho. Nada se espera.

Lo malo en realidad es lo que hay detrás de tanta magia, de tanta mala magia: NADA. Improvisación, incompetencia, sólido amarre al poder, autosuficiencia, soberbia, sordera, “ahora me toca a mí”…

En cualquier caso, ¡Madrid, tenemos un problema! Quienes nos gobiernan en Cultura no parecen saber qué hacer, ni a dónde nos llevan, ni han mostrado en estos casi dos años la preocupación y la humildad necesarias por aprender. Y no piensan consultar ni preguntar la dirección adecuada a quienes han mostrado que saben algo más.

Lo peor de esta magia es el desprestigio, el vaciamiento del valor de palabras que para muchos son claves en la política cultural: democracia, transparencia, participación, ejemplo, buenas prácticas…

Lo peor de esta magia es el dolor y la tristeza que produce el mal servicio que estamos haciendo, todos, a los ciudadanos.

En un próximo post abordaré los rasgos que a mi modo de ver son la amalgama de fondo y el lastre del gobierno municipal de Madrid: su origen y las características mismas del equipo, y en lo ideológico la estrategia de Hegemonía que lo sustenta.

Hasta entonces.

 

Post scriptum: Acabo esta entrega el miércoles y salta la noticia: la alcaldesa Manuela Carmena destituye a Mayer. Me pregunto si basta y me respondo que no. En realidad, tal vez ese sea el último número de magia: la asunción por Carmena de las atribuciones en Cultura de su concejala Mayer. Al parecer harta de líos e inepcia ha decidido mandarla al banquillo. ¿Es una maniobra de despiste para que atentos al collar no nos fijemos en el perro? Parece obvio que sí, dado que Carmena afirma taxativamente que no hay crisis y que la destitución no es tal, sino un cambio de responsabilidades. Un chiste, si no fuera tan grave. Habrá que entender que Mayer lo ha hecho bien. Ay, Carmena, vas trenzando tu destino con el de los menos útiles del equipo.

 

NOTA:

Releo algunos de los post que sobre este asunto he ido publicando en estos casi veinte meses y la melancolía se acrecienta. Si quieren, revísenlos también.

http://www.robertmuro.com/2015/06/cuanto-queda-por-hacer/

http://www.robertmuro.com/2015/07/cambio-y-cultura-el-bien-comun-esta-en-juego/

http://www.robertmuro.com/2015/07/santiago-eraso-destino-madrid-destino/

http://www.robertmuro.com/2016/03/en-democracia-las-formas-son-casi-todo-el-cese-de-perez-de-la-fuente/

 

 

 

 

 

 

 

 

 

1 Comment

Filed under artes escénicas, Cultura, El Blog Cultural de Robert Muro, Gestión cultural, Políticas culturales

Darío Fo. Post urgente

dario-fo-a-radio-cusano-campus

Uno de los autores más comprometidos con el presente político ha muerto. Pero todo el teatro está de luto por este hombre poliédrico, valiente y cachondo.Político en el más profundo y honrado sentido de la palabra. Este bufón, juglar inmenso, armado del ácido humor que él transformaba en revolucionario, había muerto un poco hace tres años cuando se fue su inseparable compañera de andanzas Franca Rame.

La primera vez que lo vi, en Burgos, en los primeros ochenta, representaba su Misterio Bufo a cuerpo gentil con un pantalón y una camiseta negras. Solo en el inmenso escenario del Principal utilizaba todas, absolutamente todas las habilidades del viejo oficio de actor –incluida su muy querida Commedia dell’Arte- para contarnos aquella suma de historias que constituían una hilarante y profunda crítica a la Iglesia, y sobre todo a su poder temporal, basada además endiversos pasajes del Evagelio. Me pregunto si habrá conocido a Bergoglio y si así ha sido, habrá nacido en él una esperanza de cambio en esa institución con este papa peculiar.

Recomiendo encarecidamente leer Misterio Bufo, como Muerte accidental de un anarquista. Estas dos obras forman parte de sus más representadas piezas por todo tipo de compañías que creen firmemente que el teatro además de divertir debe mover el pensamiento y la acción para cambiar el mundo. Las torturas y abusos de poder policiales, el hambre, la carestía y los robos obreros en supermercados, el secuestro político, el capitalismo, la Mafia, el machismo…, quedan desnudados y convertidos en denuncia operativa en textos como La polizia!, Aquí no paga nadie, La mueca del miedo, o Pareja abierta… Pero son muchas más, todas tintadas del deseo transformador, muchas breves, casi aparentes ejercicios para clases de teatro, o para su compañía La Comune, que luego han visto miles de escenarios diferentes por cientos de grupos que les han dado vida. Probablemente todavía esté girando en nuestro país y pueda verse una puesta en escena magnífica de La Tigresa, interpretada genialmente por Julián Ortega.

Cuando muere un artista, un creador, la ventaja es que su obra permanece al alcance de las gentes, que pueden leerlas, reinterpretarlas, e incluso arrancar sus hojas y lanzarlas al viento para que vuelen lejos y alto. Como Darío Fo. Como Franca Rame.

 (si quieres recibir un aviso en el mail con cada nuevo post, puedes hacerlo escribiendo tu mail en donde pone “Suscríbete”, en la columna de la derecha. También puedes seguirnos en twitter@elmuroenred o dándole al “me gusta” en nuestra página de  facebook )

Leave a Comment

Filed under Cultura, El Blog Cultural de Robert Muro, Reflexión

La Guindalera y el ecosistema escénico

teatro-guindalera

La Guindalera, la coqueta sala teatral del barrio del mismo nombre, del distrito de Salamanca de Madrid, anuncia su cierre como sala de exhibición.

Ante las dificultades, crecientes hasta lo insalvable, Juan Pastor y Teresa Valentín, la pareja de luchadores que encabeza el proyecto, ha decidido mantener La Guindalera como centro de creación y cerrar la sala al público, insostenible con su cuidadoso y exquisito modelo de programación y gestión, alejado de la explotación intensiva y la desprofesionalización.

Sé que la vida incorpora su contrario, lo mismo que la salud y el éxito. A estas alturas del partido uno sabe que los nacimientos son acompañados por las despedidas; despedidas y natalicios que configuran un nuevo equilibrio en ese inestable empate de la vida. En nuestro caso, del ecosistema cultural. Muere esta bella sala –al menos se cierra al público provisionalmente-, como hace apenas dos meses murió la Sala Biribó, o se ha despedido hace unos día Kubik, y al tiempo nace el nuevo proyecto de Miguel del Arco, Israel Elejalde, Aitor Tejada y Jordi Buxó, Teatro Kamikaze en el viejo Pavón.

Yo quisiera que el ecosistema cultural español disfrutara de un equilibrio en el que cada vez fuesen más los que lo conforman, y más activos y más longevos; que hubiese más compañías, más librerías y editoriales, más museos, más orquestas y auditorios…, y más públicos que les dieran vida. Y que La Guindalera, Kubik, Biribó, y tantas otras salas siguieran o renacieran. Ello significaría que los ciudadanos leen más, ven más cine, acuden más al teatro y alimentan su alma con más música, y exposiciones. Desde mi creencia en el benéfico sentido del arte para el ser humano, sería la constatación de que la belleza va venciendo al lado oscuro de la vida.

De hecho, muchos de nosotros trabajamos cotidianamente desde nuestras actividades por hacer del arte y la cultura un alimento necesario y diario de las gentes que quieran y puedan mirar al cielo, o, al menos, más allá de lo que se ve a simple vista. Discrepo con Juan Pastor en esto. Ellos, los artífices de La Guindalera, no son un verso suelto en la profesión, que busca la independencia y la dignidad… Están acompañados de otros muchos que pelean día a día su independencia, la calidad de sus trabajos, la dignidad laboral de sus producciones… En realidad, la situación ha forzado a que este sector esté plagado de versos sueltos, eso sí, con muy diversa fortuna.

En su carta de despedida, Juan responsabiliza a las instituciones del descuido con que descuida el arte y la cultura, pero no cae en la tentación de echar toda la culpa en el mismo saco. Porque el ecosistema, por propia definición es fluctuante y por propia esencia altera sus proporciones internas e incluso sus componentes sin que como tal cambie. La Guindalera ha realizado en sus trece años de vida hasta ahora un excelente trabajo de creación, de exhibición, de atención a los públicos, de dignificación profesional y laboral de sus espectáculos. De varios modos, constituyen un ejemplo a seguir. Tenemos la enorme suerte de que el motor humano de ese proyecto está ahí, absolutamente vivo y dinámico, dispuesto y preparado para ofrecer extraordinarias puestas en escena y a mantenerse como un espacio de creación. Formando parte del ecosistema desde otra posición, con otra aportación. Estoy seguro de que van a encontrar su hueco y espero y deseo que la vida sea menos áspera con ellos en esta nueva etapa. Se lo merecen.

 

NOTA: Vuelvo de la presentación de Teatro Kamikaze en el Pavón, y la energía positiva y la ambición de este proyecto escénico empresarial demanda un post. En unos días.

 

(si quieres recibir un aviso en el mail con cada nuevo post, puedes hacerlo escribiendo tu mail en donde pone “Suscríbete”, en la columna de la derecha. También puedes seguirnos en twitter @elmuroenred o dándole al “me gusta” en nuestra página de  facebook )

1 Comment

Filed under artes escénicas, Cultura, El Blog Cultural de Robert Muro

Miguel del Arco y la zarzuela: ¡Cómo está Madriz!

zarzuela-cómoestamadriz

“Stay hungry, stay foolish.”

La puesta en escena de ¡Cómo está Madriz!, ha causado un maremoto lírico sobre el que conviene reflexionar desde la perspectiva de los públicos, del desarrollo de audiencias.

Miguel del Arco, al que siempre hay que reconocer hambre de cambios y valor para capitanearlos, ha montado un espectáculo zarzuelero difícil de olvidar. Dos piezas de finales del XIX –La Gran Vía y El año pasado por agua– unidas con nuevos textos, traídas al hoy más rabioso y puestas en escena sin complejos y rebosando humor. Bueno, hay que recordar que las obras de Chueca y Valverde ya eran críticas y satíricas en su momento, como lo era buena parte del género chico. Como anécdota recordemos que Nietsche, sí, Don Federico, cuando escuchó La Gran Vía en Turín quedó prendado de la opereta, y del valor y la genialidad inclasificable del número musical de “Los ratas”.

Difícil, muy difícil no pasarlo bien con este “experimento” y no encontrar referencias al presente de las que ayudan a interpretarlo…, y a comprobar que hace casi ciento cincuenta años buena parte de los problemas de corrupción –general y municipal- estaban bien presentes en Madriz.

Claro que esa visión ha molestado –a veces hasta el extremo- al público habitual de zarzuela, acostumbrado al gusto de la repetición del repertorio sin cambios o con leves y cosméticas modificaciones. Un público que podríamos decir de siempre y que los estudios demoscópicos ubican en la franja de edad superior a los 60 años. Un público que tiene sus derechos, que conoce perfectamente el repertorio y que es fiel a él. Pero un público progresivamente más escaso, y cuyo número cada vez justifica menos la pervivencia del género.

Lo que han hecho Del Arco y el Teatro de La Zarzuela, podría ser analizado desde la perspectiva de la gestión de públicos. Uno de los objetivos del desarrollo de audiencias, como herramienta fundamental del marketing de Las Artes, es el aumento de espectadores y en particular el acercamiento de nuevos y más jóvenes públicos, y el mayor consumo e implicación de los actuales. Incluso asumiendo que la oferta de programación de zarzuela, y otras expresiones escénicas, forma parte de un servicio público recogido en la Constitución, su legitimidad viene dada por el número de personas que lo utilizan. Así que todos cuantos amen la zarzuela y su pervivencia en el ecosistema escénico español, deben estar preocupados por el futuro de esa expresión, y por lo tanto del número de personas que la siguen.

Para los espectadores clásicos y los aficionados actuales, la defensa del repertorio es lo esencial. Para ellos la ampliación de la experiencia y la novedad que propone Del Arco generan incomodidad, y desasosiego, hasta el punto de que algunos de ellos abandonaban la sala e incluso boicotearon una de las funciones. El problema de fondo es que sin introducir novedades y alterar el modelo, sin una profunda innovación, lo que es seguro es que no se acercarán nuevos públicos.

La zarzuela –también otras expresiones- plantea a los nuevos y jóvenes públicos unas barreras históricas relacionadas con la edad (es cosa de “viejos”), los códigos formales de acceso (no es para “nosotros”), el tipo de oferta misma (es largo y aburrido) y hasta el precio (es muy caro). Para los hipotéticos nuevos espectadores, la zarzuela produce sin duda temor al aburrimiento, distancia por desconocimiento, y una barrera añadida, la falta de interés en el entorno social de los posibles y futuros clientes: menos del 3% de los espectadores van a la lírica al menos una vez al año.

Esas barreras hay que demolerlas sin piedad si se quiere abrir este género a nuevos y más jóvenes públicos. Le decía a Miguel del Arco cuando le felicitaba por su apasionada y apasionante propuesta que yo dudaba que pese al esfuerzo -y al esfuerzo continuado-, la zarzuela pudiera atraer al publico joven. Pero de lo que no tengo duda alguna es de que si no se hace ese esfuerzo, la zarzuela tiene fecha de caducidad, tal y como hoy la conocemos, en su formato escénico.

Si desde una institución pública, en realidad desde cualquier organización, se quieren incorporar nuevos públicos, hay que avanzar en varias direcciones. La primera es la oferta, que debe estar adaptada a la actualidad, con productos en los que se destaquen los vínculos con el presente, su utilidad, su placer, su divertimento… Son muchas las cosas que se pueden hacer en esta dirección y ¡Cómo está Madriz! propone con éxito algunas de ellas, a las que deben unirse los formatos, duraciones, protagonistas… Otra dirección es la forma de comunicarla, que ha de adecuarse a los mecanismos empleados por quienes queremos que vengan. Sistemas que sirven para que vengan los ya aficionados no serán útiles para los que no lo son. Las redes sociales pasan a ser capitales.

Cuidado, ya sabemos que cualquier política de programación lírica debe caminar con los pies del presente (los públicos actuales), y del futuro (los públicos que han de venir). Y los responsables de programación han de ofertar producciones nuevas, adaptadas y acordes a los nuevos códigos de recepción, al tiempo que han de defender el repertorio y conservar los públicos actuales.

A éstos últimos les queda defender el purismo sabiendo que pertenecen a la gloriosa estirpe del último mohicano, o que reciben con los brazos abiertos a los nuevos compañeros de asiento, aunque lleven rastas y sean sus hijos. O más bien por eso.

Ah, una última anécdota. Hace casi veinte años acudí a un debate internacional sobre producción organizado por SGAE. Un productor de musicales norteamericano, ante una pregunta sobre el incipiente éxito que en nuestro país estaba teniendo el género musical, dijo con énfasis que ellos habían tenido que crearlo pero que en España existía un género musical propio, característico y de calidad que solamente necesitaba ser adaptado y puesto al día: la zarzuela. Supongo que en aquel momento todos los asistentes tomamos como un piropo la respuesta y la olvidamos de inmediato. En España siempre hemos tendido a minusvalorar lo propio obnubilados por el glamour ajeno, convencidos de que somos un pueblo al que queda siempre largo trecho para ser desasnado. Si viajáramos algo más comprobaríamos que en todas partes cuecen asnos, pero que aquí lo publicitamos.

Pues eso, Miguel, como decía Steve Jobs haciéndose eco de la famosa frase del Whole Earth Catalog (¡1971!), stay hungry, stay foolish.

(si quieres recibir un aviso en el mail con cada nuevo post, puedes hacerlo escribiendo tu mail en donde pone “Suscríbete”, en la columna de la derecha. También puedes seguirnos en twitter @elmuroenred o dándole al “me gusta” en nuestra página de  facebook )

Leave a Comment

Filed under artes escénicas, Cultura, El Blog Cultural de Robert Muro, Públicos

Nace mediantescultura, una empresa del Cuarto Sector

Gestión privada de servicios públicos culturales

La semana pasada se presentó públicamente en Madrid mediantescultura – elmuro, una empresa de gestión privada de servicios públicos culturales, que se guía por el servicio a los ciudadanos. En el recoleta sala de cine de Artistic Metropol, Salvador Sanz y yo mismo, promotores del proyecto, desgranamos las razones de su nacimiento. ¿Es posible que una empresa priorice el servicio publico y el beneficio de los ciudadanos compaginándolos con la sostenibilidad de la empresa? No me digan que no les suena que esta precisamente es una de las características no expresadas de toda una pléyade de empresas culturales y artísticas de nuestro país. mediantescultura, tiene esa filosofía y se reclama capaz de mantener y armonizar los beneficios de la gestión privada, eficaz y eficiente, profesional, con los beneficios sociales propios y característicos de la cultura.

No somos pocas las personas y organizaciones de todo tipo que desde el ámbito cultural aspiramos, deseamos, soñamos e incluso humildemente laboramos por una sociedad más igualitaria en derechos y obligaciones y en la que tener mucho más que otro, además de no ser visto como un ejemplo, sea finalmente, inútil, innecesario. Pero entre tanto se acerca ese momento histórico en el que tantos necesitamos creer, creo, también en que es necesario dar pequeños pasos que mejoren, que “contaminen” positivamente, que ilustren desde la humildad lo mucho que ganaría la sociedad con menos desigualdad. Uno de esos pequeños pasos es el desarrollo del llamado Cuarto Sector de la economía, aplicado a la cultura en el que mediantescultura se inscribe por propia voluntad.

Es bien sabido que el Primer sector se identifica con la empresa privada, el Segundo, el sector público, y el Tercero, el de las organizaciones no lucrativas, pero, ¿qué es eso del Cuarto Sector del que hablamos?

Enunciativamente podemos decir que lo conforman empresas con responsabilidad ante el devenir del bien común, empresas que anteponen el beneficio social al económico porque creen y demuestran que maximizar el beneficio social no es incompatible con ser rentable económicamente. En tanto que maximizar el beneficio económico por encima de todo sí es incompatible con el beneficio social. ¿Os es que no podemos aprovechar la creatividad, el trabajo, el esfuerzo, el ingenio más que para hacer dinero? ¿Es que la profesionalidad y la eficiencia empresarial no puede disponer de alma?

Las empresas que nos acogemos al concepto de Cuarto Sector asumimos unos compromisos públicos concretos en sintonía con el propósito social. Nuestros métodos de negocio deben ser escrupulosos con la legalidad y con ese propósito social; deben atenerse al concepto práctico de ganancias razonables, lo que a menudo implica la autolimitación expresa del volumen de beneficios y obliga a la reinversión; la transparencia y la apertura a auditorías, especialmente en las tareas relacionadas con instituciones publicas; la responsabilidad social y medioambiental; y compromisos estrictos en torno a los derechos laborales y sociales de cuantos se relacionan con la empresa.

Una buena parte de las organizaciones y empresas culturales (incluso algunas encuadradas en el Tercer Sector) cumple algunas o varias de estas características y lo hacen, además, en un sector –el de la Cultura- considerado en nuestro ordenamiento constitucional y en nuestro entorno, como uno de los servicios que las administraciones ofrecen y han de garantizar a los ciudadanos.

Es ilusionante que cada día más organizaciones y empresas del ámbito cultural se adscriban a este concepto práctico del Cuarto Sector. Es estimulante que muchas empresas eficaces, eficientes y profesionales, consideren que es posible compaginar rentabilidad económica y social, y que lo demuestren. Pero para que adquiera cada día más relevancia real es imprescindible que desde el propio sector y desde las instituciones públicas, se tomen algunas medidas urgentes.

Desde el propio sector, hay que crear una normativa auto-reguladora de cumplimiento de las medidas enunciadas que permita diferenciar a aquellas empresas presentes en el ámbito de la cultura que priorizan el negocio, de aquellas que priorizan el beneficio social. El primer paso es el encuentro y el acuerdo de aquellas organizaciones que se sitúan en esta perspectiva.

Desde las administraciones públicas se debe, por un lado, legislar con urgencia medidas para favorecer el desarrollo y la presencia de empresas del Cuarto Sector en todos aquellos servicios públicos que requieran de gestión privada; y por otro, favorecer en cuantos concursos, licitaciones y encargos requieran de la participación de empresas en servicios públicos, que sean empresas con autolimitación de beneficios y responsabilidad social las receptoras de los encargos.

No se trata de inventar un nuevo sector, se trata de estimularlo, de regularlo, de tipificarlo al servicio de una mejor gestión de los servicios públicos y de garantizar en ella el compromiso de las empresas contratadas con el propósito social.

Es posible servir a la sociedad desde la empresa siempre que ese objetivo sea fundamental y no accesorio en su estrategia empresarial. Es posible hacer empresas sostenibles en Cultura combinando rentabilidad social y rentabilidad.

Hagámoslo.

 

NOTA: En próximas e inmediatas entregas iremos describiendo mediantescultura, y sus áreas de actividad.

(si quieres recibir un aviso en el mail con cada nuevo post, puedes hacerlo escribiendo tu mail en donde pone “Suscríbete”, en la columna de la derecha. También puedes seguirnos en twitter @elmuroenred o dándole al “me gusta” en nuestra página de  facebook )

3 Comments

Filed under Audiencias, Cultura, El Blog Cultural de Robert Muro, Gestión cultural, Innovación, Marketing Cultural, Políticas culturales