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A propósito de NESI. Ah, que no sabes qué es.

NESI-elmuro

El Foro Global NESI (New Economy Social Innovation) reúne a representantes y líderes de todo el mundo de los llamados Nuevos Movimientos Económicos.

Se celebró en Málaga la pasada semana y, movido por una insaciable curiosidad por lo que podrían ser señales de hacia dónde va el mundo, me inscribí. Lo cual quiere decir, que entre los casi setecientos asistentes, había al menos uno que no era líder en nada. Pero, eso sí, estuve muy atento y me fijé todo lo que pude. (Alguien podría haberme confundido con un búho, incluso.) A continuación van unas notas suaves de mi percepción sobre lo que allí pasó.

El primer golpe de vista a NESI te habla de una nutrida presencia de mujeres que aportaba una cierta alegría, colorido, energía y estilo inusuales en los encuentros de predominio masculino. Que en los descansos hubiera sesiones abiertas de baile y meditación también lo ilustra. (También había zonas de siesta, eh) Bien haría el mundo de la empresa en ceder más zonas de responsabilidad a las mujeres competentes, en vez de defender como gato panza arriba el confort de los chicos en todo aquello en lo que se juegue algo de poder, en sí tan masculino.

En lo que atañe al decorado, que tantas veces expresa algo mucho más profundo, era curioso ver el escenario, cuajado de plantas de tomates, cajas de naranjas y muebles provenientes del maravilloso mundo del palet. Esto, junto a la ausencia de trajes y corbatas, y la presencia de puestos de zumos en los que podías surtirte de plátanos, cítricos y kiwis, le daba al conjunto de NESI un familiar aire hippie y sesentayochero. La falta de prisas ayudaba. Nada es igual que entonces, claro.

Por lo que se refiere a los contenidos creo que lo más subrayable era el afán por identificar no tanto las razones como los males de las economías modernas, vale decir capitalismo, generador de diferencias radicales y de pobreza, y hacedor de males innúmeros al planeta. En su conjunto las intervenciones en el Foro abundaban en señalar los síntomas de la enfermedad social y económica contemporáneas, y muchas intervenciones ilustraban de proyectos o realidades de pequeño tamaño, pero iluminadoras como buenas linternas en noche de lobo. Por cierto que parte de esas luces lo eran por su componente ético: el móvil ético Fairphone, la banca ética de Triodos, Oxfam… El mismo componente –el ético- que salía a relucir cuando se señalaba la causa del fracaso de las organizaciones, relacionada con el sistema de gobernanza y la falta de conducta moral en las personas clave, en las cúpulas. Tessa Wernink, por ejemplo, ayudaba a encontrar diagnósticos cuando para explicar cómo habían llegado a su móvil sugería que nos hiciéramos la pregunta adecuada: ¿Qué y cómo debemos hacer para que el teléfono –o el televisor, los electrodomésticos y las máquinas en general…- dure al menos 25 años? Si lo que queremos es que sea más rápido, más guapo, más potente y que esté a la última…, el camino nos llevará aun lugar muy distinto. Y probablemente a un ciclo de vida ínfimo. Bauman dixit.

Términos como “colocracia” (democracia colaborativa), preguntas como “¿Porqué no emplear el talento creativo también en la economía y la sociedad?”, o afirmaciones como la de “Verdad (transparencia), belleza (sostenibilidad) y bondad (compromiso) son los rasgos esenciales de la empresa que es necesaria”, ilustran el enfoque, la perspectiva de NESI. Cuando al inicio de su conferencia Christian Felber, autor de “Dinero, de fin a medio”, se tiró acrobáticamente al suelo pegando su oído a la tierra, todos los allí presentes entendimos el mensaje que podía haber tardado en transmitirnos un buen rato de haber tratado de explicarlo con palabras. Entre los extremos en los que se mueve la economía mundial, que Felber enunció: proteccionismo a ultranza (que defiende a las economías desarrolladas) y libertad absoluta de comercio (que promueve el poder del mercado sin control), propuso el comercio ético, que ha de ser más libre y beneficioso en sus normas para aquellos que mejor y más respeten los derechos humanos, entendidos estos in extenso.

Por NESI pasaban temas como la economía de plata (silver economy), las construcciones sostenibles y resilientes, la soberanía alimentaria, la huella del carbono, la red de conciencia, y hasta para pedir, claramente a contrapié y fuera de cacho, el boicot a cierta gran empresa de Galicia cuyo propietario no está mal situado en la Lista Forbes. (Hasta los más suaves sacan la navaja si les mientas la tauromaquia…, o una multinacional de éxito.)

En el sustrato, de fondo común a la mayor parte de las intervenciones, habitaba en mi humilde opinión la búsqueda inicial, los primeros pasos de un largo camino todavía no maduro, aquel que se ocupa más de lo pequeño y de lo que puede cambiar, dejando el cambio grande para que sea efecto de la onda o la ola generada por lo mínimo. La palabra estrategia, con lo que tiene de mirar al futuro y construir un camino ad hoc a ese futuro, desde luego no parecía estar convocada. Es importante que cuando se trata de cambiar un mundo complejo seamos conscientes de que todos los que aportan al cambio, grosso modo, van en la misma dirección; y de que el camino ha de articularse, hacerse viable: no basta la diáspora de pequeños milagros. La revolución es posible. Lo que es más difícil es mantenerla. Y lo que hasta ahora no se ha logrado es preparar y realizar la transición adecuadamente y que garantice ese nuevo futuro, esa nueva economía.

Me extrañó no escuchar apenas nada del Cuarto Sector de la economía, que cada día reclama más peso y papel y el desarrollo de una regulación específica que lo promueva y normalice. Nada de que las leyes deben adecuarse –ni ninguna propuesta concreta- para crear un nuevo marco en el que este nuevo modelo de economía sea posible o crecedero. Las fórmulas que reciben nombres bellos e imprecisos como Economía del Bien Común, Colaborativa, Solidaria, Circular o términos como decrecimiento, empresas sociales, ciudades en transición… deben adquirir perfiles y precisión, y con ellas compromisos legales expansivos. Si no, avanzarán pequeñas cosas, pero difícilmente se harán grandes. También me extrañó la escasísima presencia de empresas medias y grandes: en estos lugares se aprende mucho del “hacia dónde”. Supongo que tendrían cosas más importantes.

En cualquier caso da gusto ver, escuchar, oler el cambio, aunque parezca pequeño. Frescos aires en un corrosivo entorno mundial de corrupción, egoísmo y dolor. Ah, traigo para terminar un breve texto de Eduardo Galeano, tan querido por el movimiento: “Son cosas chiquitas.
No acaban con la pobreza
no nos sacan del subdesarrollo,
no socializan los medios de producción
y de cambio, no expropian las cuevas de Alí Babá. Pero quizá desencadenen la alegría de hacer, y la traduzcan en actos. Y al fin y al cabo, actuar sobre la realidad
y cambiarla aunque sea un poquito,
es la única manera de probar
que la realidad es transformable.” Pues eso.

 

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Filed under El Blog Cultural de Robert Muro, General, Opinión