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Dadle poder a los soviets… artísticos

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En tiempos difíciles, la existencia de organizaciones que atesoran la capacidad de innovar y hacen de ella y de la creatividad a contracorriente su seña de identidad, es un lujo del que el sector cultural no debe ni puede prescindir. Creatividad artística, creatividad organizacional, creatividad en las relaciones con el público. Investigación y Desarrollo.

Pequeños museos que investigan y aplican fórmulas de relación novedosas con sus usuarios, y cómo presentar sus contenidos con fórmulas renovadas, diversas, enriquecedoras para su público; pequeñas organizaciones artísticas que buscan y rebuscan en sus propias habilidades y en las necesidades sociales para encontrar ese nicho que genere valor y satisfaga a sus clientes; salas de teatro “alternativas” que producen contra viento y marea nuevas puestas en escena y, además de levantar la mirada de sus públicos hacia el horizonte, establecen con ellos una relación más democrática, proponiéndoles un papel co-protagonista. Son algunos ejemplos. Me detengo en el último, que conozco mejor.

¿Qué aportan a la renovación escénica y a la de las organizaciones y sus métodos la Cuarta Pared, El Sol de York, Guindalera, Tribueñe, Kubik, Teatro del Barrio, La Casa de la Portera…, y tantas otras? Veamos algunas contribuciones:

Primera, la incorporación misma a su estrategia de esa tarea de I+D, que consiste en buscar en los límites lejanos el propio perfil, el modelo más sostenible de relación con su público y con sus financiadores, la fórmula más eficiente de gestionar la creación en tiempos duros. La estrategia no puede ser ya simplemente mostrar y exhibir resultados artísticos. La estrategia es ser diferente en los procesos y original, genuino, en los resultados. Y ellas lo persiguen.

En segundo lugar, aportan un nuevo modelo de relaciones con su público y con el entorno. Las organizaciones pequeñas están descubriendo nuevos caminos, elegidos, definidos y construidos por ellas mismas, y alejados de la sombra de los poderes públicos que hasta ahora los sostenían y tutorizaban. Los ejemplos de Kubik, de Guindalera, de Cuarta Pared, tanto por las políticas de lealtad que refuerzan su supervivencia a través de sus socios y amigos, como por su anclaje en un territorio –el barrio- que actúa de ecosistema bueno y favorecedor de viabilidades.

Y en tercer lugar, son auténticos laboratorios de creación que permiten a otras compañías y asumen las mismas titulares de la sala, riesgos impensables en otros espacios más volcados a la seguridad de lo conocido y cien veces recorrido. ¿Cómo crecer y explorar en textos, propuestas dramatúrgicas, lenguajes escénicos, si no es en esas salas?

Los actuales centros dramáticos públicos han traicionado conscientemente su tarea de ser guardianes de la innovación, porque sus exigentes directores políticos les conminan a que sus propuestas, su programación, sean rentables económicamente.

Asumido por ello que los poderes políticos abandonan la preocupación por ser rentables social y culturalmente, queda a los pequeños espacios acoger los procesos creativos que iluminen futuros otros.

Tan solo queda, además, reclamar un estatuto legal, económico, laboral e impositivo diferente, flexible y beneficioso para estas salas –y para quienes trabajan y/o exhiben en ellas- que les permitan seguir constituidos en referente de la renovación y la innovación. En referente de mañana.

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Mamaaaaá, quiero ser del Praaaado

El Museo del Prado da de nuevo la campanada, esa señal de partida que indica que a buen seguro otros copiarán en los próximos meses: a partir de enero próximo abrirá sus puertas todos los días de la semana, mañana y tarde. Todos (53 días más). Así se explica sin palabras lo que es la cultura como servicio, full time. Así se consigue dar valor a un museo que ya tiene mucho. Así se logra incrementar la rentabilidad, la eficiencia y hasta los puestos de trabajo, directos e indirectos. Así se reduce la dependencia de la financiación pública. Y así, por encima de todo lo demás, se atiende al público.

Los ciudadanos culturales –los deportivos o los televisivos disponen de raciones a go gó– tienen la sensación frecuente de que la cultura, como las iglesias y algunos ritos de similar orden, se hacen a escondidas y a deshoras. Un teatro abierto por la mañana, qué raros sois chicos; un museo abierto a partir de las ocho o los domingos por la tarde, pero tú de qué vas. ¿Y los derechos de los trabajadores? Desde luego yo, si quisiera ocuparme esencialmente de mi digestión o de mi siesta nunca haría oposiciones al cuerpo de bomberos. Peeeeero.  Es que soy muy raro: incluso abriría una especie de farmacia cultural 24 horas, con programaciones horarias diversas y atentas a los horarios vitales de las gentes.

Pensar en el público tiene esas cosas: a veces te “dice” que debes abrir en horarios impensables para captar a gentes que de otro modo jamás podrían disfrutar del arte; otras pensar en las gentes, te induce a que montes una guardería en el teatro o que las funciones las programes a las 17:30, cuando las mamis –furibundas del “fondo norte” futbolero pero del teatro, pueden ir a gozar de su afición preferida; otras, la orientación al público de la actividad artística te pide que te hagas un peeling y te desprendas de ese aire naftalínico y sabelotodo, de sacerdote cultural. No me gustan las palomitas, pero vivan estas palomitas.

En fin, que gracias, Prado.

Nota: este fin de semana tenemos los ensayos generales de En la otra habitación, una magnífica obra de Paloma Pedrero, producida por elmuro. Son sábado y domingo a las 19:00 horas en el C. C. Buenavista, de la Avenida de los Toreros, 5, donde su compañía, TEATRO DEL ALMA, es residente. No te lo pierdas. Y el próximo finde en el Conde Duque. Si venís éste, repetiréis el próximo. Y en La Guindalera, donde estaremos todos los lunes y martes de noviembre. Sí, lunes y martes, un experimento necesario de vinculación de la compañía y la obra al barrio. Vente y tomamos una copa de licor de guinda.

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Los públicos, protagonistas. Las artes, relevantes en sus vidas

La I Conferencia anual de Marketing de las Artes, celebrada en Madrid los días 10 y 11 de octubre, ha sido un rotundo éxito para el sector cultural, por la ambición de los temas abordados, por el clima humano, por la calidad de los ponentes y los debates, por el lugar de celebración, el Museo Lázaro Galdiano. Hasta el tiempo se ha conchabado para hacer de este primer encuentro de las gentes del marketing cultural una experiencia apasionante..

Los 150  asistentes han podido comprobar el estado de la cuestión expresado por las voces más avanzadas del marketing de las artes -ingleses y norteamericanos y españoles- y acercarse a tres experiencias verdaderamente relevantes de nuestro país: Heineken Jazzaldia de San Sebastián, Mercat de les Flors, de Barcelona y Matadero de Madrid.

Para ASIMETRICA, una consultora cultural nacida apenas hace un año, y liderada por esa pareja compuesta por Raúl Ramos y yo mismo, también ha sido un éxito. La respuesta de los compañeros y compañeras del sector,  la buena organización, la satisfacción transmitida… animan sin duda a continuar en esta línea y empezar a preparar la segunda Conferencia.

Pero lo más relevante de todo, sin lugar a dudas, son las conclusiones que sobrevolaron a los asistentes en la recta final del encuentro. El marketing de las artes puede encabezar la renovación en el sector de la cultura estableciendo un nuevo modelo de relación con los públicos en los que estos sean escuchados y participen como protagonistas en su relación con las artes. Una relación en la que obtengan experiencias emocionales de calidad; en la que el arte adquiera relevancia en su cotidianidad y contribuya a hacerlos a hacernos, mas y mejores ciudadanos.

Manos a la obra.

NOTA: Gracias a Elena Hernando y su equipo del Lázaro Galdiano; a Brian McMaster, Eugene Carr, Diane Ragsdale, Sarah Briggs, Alberto Fernández Torres, Roger Tonlinson, Marisa Vázquez-Shelly, Xavier Marcé, Hannah Rudman, David Brownlee, Chris Denton, Miguel Martín, Pablo Berástegui, Pepe Zapata. Gracias a la “cocina”: Javier Martín Balsa, Andoni Lopategui, Javier Saínz y Ana Ceballos y todo el magnífico equipo de voluntarios.

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Parque cultural: vengan, conozcan y gocen… 2

El mundo vive momentos trascendentales, probablemente sin que quienes toman las decisiones  pero tampoco quienes las sufren, tengan plena consciencia de lo que parece que va a alumbrar este mal parto. Un mundo distinto, en el que se van a maltratar e incluso perder algunos de los derechos y conquistas duramente logradas en el siglo XX. Con toda probabilidad esas pérdidas se recuperarán…, con mucho trabajo, con mucho sudor, con algunas lágrimas. Y espero de corazón que sin sangre.

Por eso no es el momento de hacer de Don Tancredo, ese lance taurino consistente en esperar al toro sin moverse… a ver si pasa de largo. Es el momento de pensar el futuro, de recolocarse ante él: las personas, las organizaciones, los ayuntamientos, los estados… En todas las áreas. Por supuesto también en cultura.

Nada será como antes, tal vez ni siquiera peor. Será distinto, y la duda es si estamos preparados o si estamos preparándonos para ese nuevo panorama. A nivel macro,  como decía en el post anterior, los cambios también son oportunidades, y una de ellas afecta al papel de España en el mundo, y en concreto al aprovechamiento estratégico de sus fortalezas, la principal de las cuales tiene que ver con la  lengua y con la cultura, entendida esta vez esta última ampliamente: gastronomía, bienes de interés ecológico, arquitectura, museos, teatro,  sol, playa y monte… Estamos entre los cuatro o cinco primeros países del mundo en casi todo ello, y seguramente los ciudadanos ni saben de ese liderazgo. Y mientras despreciábamos esas fortalezas estratégicas, mientras considerábamos el español tan solo una lengua para andar por casa, la economía, el crecimiento, han estado asentándose en vender el suelo a precio de pelotazo, y construyendo -y vendiendo unos a otros- casas mal hechas, sin crear valor añadido alguno. De aquellos polvos, este lodo.

Definir España como marca turística y cultural a nivel mundial  no es únicamente una cuestión de marketing, aun siendo ello primordial. Es cuestión de que el conjunto del tejido productivo, y especialmente aquel que tiene que ver con los valores estratégicos de los que hablo, se ponga las pilas, adelgace si tiene que adelgazar, y engorde si tiene que engordar. Pero sobre todo que mejore su capacidad de crear, de mejorar su relación con los públicos, de innovar, de producir valor competitivo en un mundo que en esencia reclama calidad y diferencia.

Por eso lo de pensar España como un gigantesco parque temático cultural para el mundo. Un parque que si está bien diseñado, pensado para dar placer, conocimiento, experiencias y cultura a sus visitantes, a mí mismo me gustaría visitar.

Mi buen amigo y compañero de andanzas, Pedro Antonio García, durante tantos años uno de los hombres fuertes de Coca-Cola, y ahora embarcado en su propio viaje a Ítaca, escribe en su blog sobre este asunto con su habitual perspicacia y capacidad proyectiva, y aplicando a la tarea  todo su acumulado saber. Mucho. No os lo perdáis.

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Coppola, exagerado: ¿Cine en directo?

Francis Ford Coppola, informó hace unas semanas en la feria Comic-Con, de San Diego, que iba a transformar su nueva película, Twixt, en lo que él llamó un espectáculo en directo: “como la ópera”, dijo. Los hechos son más elocuentes que las palabras y la propuesta obviamente quedará en mucho menos. En realidad, la idea del director de El padrino es que unas pocas escenas de la película se monten de modo distinto en algunas de las salas en la que se proyecte. Así, lo que variará es el orden de diversas secuencias y la música que las acompañe. La innovación es una herramienta de puesta al día y de desarrollo que precisan urgentemente algunas expresiones artísticas y culturales. Ésta es una muestra interesante de deseo de innovación, pero que dada la esencia intrínseca del cine –grabado y proyectado- amenaza ser cosmética. En fin.

Coppola dice, “La mayoría del arte hoy en día es grabado, lo único que es en vivo son los conciertos y el deporte”. Está equivocado: conciertos y deportes tienen su principal expresión económica y sociológica en su transmisión televisiva o su grabación y reproducción: muchos podrían hacerse sin espectadores y su esencia no cambiaría porque hoy la retransmisión de la música y el deporte lo garantiza. Sin embargo no menciona el teatro y otras artes escénicas, que por su esencia necesitan público en vivo para que tengan lugar.

Pero el maestro acierta al enfatizar una de las necesidades contrastadas de las artes: buscar el contacto directo con los espectadores que, cada día más, buscan el encuentro vivo que permite la emoción colectiva. Y en eso las artes escénicas tienen una enorme ventaja sobre otras expresiones grabadas o/y reproducibles. Hoy las artes escénicas son la principal actividad cultural en la que los espectadores gozan colectivamente y en directo, y solamente en directo. Los espectadores son conscientes de que lo que están viendo solo lo ven ellos; y que mañana será otro día.

Esa fuerza inmensa proyectada a futuro es la que ha atraído a Coppola. Chico listo.

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Filed under Cultura, Innovación, Opinión, Reflexión

De retos y logros. Esos locos bajitos…

Daniel Lovecchio, director de la Compañía Tyl Tyl y de la sala teatral del mismo nombre que defiende contra los lobos y las tormentas en Navalcarnero, acaba de salir de mi oficina. Hemos hablado de lo divino y humano, porque alguna tecla recóndita en cada uno de nosotros, permite que cuando nos encontramos sintonicemos similares melodías.

Hablábamos de la difícil travesía que espera en los próximos años a la creación artística; probablemente tiempos de fortalecimiento para cuantos no se mareen demasiado en la singladura. Hablábamos de lo que debe ser la carta de identidad de los proyectos escénicos hoy: la innovación, la aportación de valor añadido, y, sobre todo, la generación en torno a ellos de sinergias seductoras para empresas financiadoras y públicos.

Y hablábamos, también, de lo que ambos consideramos un baldón para nuestro país: la inexistencia de un Centro Dramático Nacional específicamente dedicado al teatro infantil y juvenil. En sus facetas de creación,  investigación y de apoyo a las compañías y empresas emprendedoras que trabajen con niños y jóvenes. Eso sí es política cultural, en negativo calro.

Más de treinta años después de aprobada la Constitución la existencia de esta asignatura a la que ningún político se ha presentado todavía, resulta indignante (una bella palabra que espero no pierda sus aristas por el mal uso, al igual que está ocurriendo con esa otra de “sostenible”). De hecho tan solo el Teatro Escalante en Valencia, dirigido por Vicent Vila, asume en solitario la tarea de recordar que el reto de erigir un centro escénico dedicado a la infancia y la juventud es una urgencia.

Me da que muchas empresas cuyos públicos naturales son de suyo bajitos estarían encantadas de colaborar en hacer de ese reto un logro.

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Filed under Audiencias, Gestión cultural, Innovación, Políticas culturales

¿Qué hace esto aquí?

La Fundación Lázaro Galdiano es una maravillosa sorpresa para quien no conozca su museo, que recoge la colección personal de su fundador, y un remanso de placer, arte y belleza para quienes frecuentan sus salas y sus jardines. Estos días, y en colaboración con la Fundación María José Jové de A Coruña, alberga una exposición temporal titulada ¿Qué hace esto aquí? La idea que subyace es la de confrontar los tiempos, las épocas y los estilos artísticos a la búsqueda de que la inquietud y el cierto desasosiego generado iluminen las obras desde una nueva perspectiva, y aporten novedad y creciente interés en los visitantes. Un baile estético que empareja clásicos con contemporáneos a la búsqueda de que dialoguen entre sí, a la búsqueda de que se enriquezca el viaje del conocimiento del espectador.

La innovación en el arte y en las organizaciones artísticas es una tarea continua que responde, además, a la propia esencia creativa de su labor. Podemos innovar en el ámbito de los públicos, atendiendo al incremento, diversificación y relación con la audiencia; podemos innovar en lo que atañe a la gestión “empresarial”, buscando y creando nuevos modelos de negocio y mejores esquemas organizativos; podemos innovar también en la aportación y creación de valor en la cadena. Y podemos buscar la innovación en las fronteras del arte y en cómo éste se presenta, se ofrece a los ciudadanos.

Que los museos y las organizaciones que los sustentan vivan el presente y en alerta de futuro, oteando siempre el horizonte buscando las mejores maneras de poner el arte al servicio de sus destinatarios. La otra alternativa, el adocenamiento, la rutina, la funcionarización del arte, no debe tener hueco.

Por eso el trabajo de la Fundación Lázaro Galdiano, dirigida por Elena Hernando, es digno de conocerse y disfrutarse. Por eso es un placer ver en la misma exposición a Maruja Mallo, Equipo Crónica, Miquel Barceló o Joan Miró compartiendo mesa y mantel con obras españolas y europeas de los siglos XV a XVIII. Para no perdérselo.

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Filed under Gestión cultural, Innovación

Algo más que Coleman

Timbre 4 es el  nombre de la cooperativa bonaerense que está detrás de esa pequeña joya escénica que es La omisión de la familia Coleman, de Claudio Tocalchir. Durante unas semanas el Matadero madrileño acogerá tres de sus piezas, plenas de calidad interpretativa y verdad escénica.

Pero en esta ocasión lo relevante, lo que quería subrayar es el origen de este arte bueno: no está en grandes nombres de la escena, ni en cuantiosas subvenciones, ni en costosas campañas de promoción. El origen es una humilde cooperativa de la calle Boedo, en Buenos Aires. El modelo cooperativo argentino o sociedades accidentales de trabajo es un modelo específico de organización para la creación reglamentado por la Asociación Argentina de Actores. La cooperativa reúne coyunturalmente a artistas por el proyecto que los mueve, participando cada uno en la proporción acordada, con un régimen laboral específico y diferente, con unas responsabilidades individuales pactadas, con una estructura organizativa simple y que puede desaparecer al culminar la vida del proyecto. Un modelo que ha mostrado en sus frutos que puede ser un  excelente instrumento para agrupar y dar salida a creaciones que de otro modo no la tendrían.

En España la legislación sobre creación de empresas no atiende a las peculiaridades absolutamente únicas de los procesos y proyectos creativos. En España, para ser legal, un grupo de actores recién egresados que quieran poner en pie una obra de teatro son obligados a constituirse en empresa o asociación cultural, con unos mecanismos complejos de funcionamiento para los que además no han sido preparados.

Hay que cambiar algunas o muchas leyes; hay que arrumbar los prejuicios de sindicatos, sociedades de gestión de derechos, y áreas de gobierno implicadas (Trabajo, Seguridad Social, Industria…), y confluir en la generación de un modelo de empresa por proyecto para el ámbito de la cultura. Es urgente si queremos impulsar la creatividad y la innovación artística; es urgente si queremos capear mejor la crisis y que ésta afecte menos al arte.

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Filed under Políticas culturales

Bienvenidos a Porvenir

No sé qué me pone más, que se abra un centro de alto rendimiento dedicado a las artes escénicas o que se abra en una antigua iglesia. Harrobia Eskena es un centro de innovación impulsado por el ayuntamiento de Bilbao que gestionará Eskena, la dinámica asociación de empresas escénicas del País Vasco, y que tiene su sede en la vieja iglesia de Otxarkoaga que así se recupera. Un excelente ejemplo de las posibilidades de colaboración entre lo público y lo privado.

El objetivo central de Harrobia Eskena es que las compañías de estructura empresarial mejoren sus procesos de producción, la calidad de sus creaciones y su propia capacidad de innovación. La innovación y la transferencia de tecnología de otros ámbitos al escénico y cultural, conforman la verdadera piedra angular que permitirá al sector mantener su personalidad creativa y su aportación de valor a la sociedad en las próximas décadas. Un tema que a quien esto escribe le preocupa y le ocupa.

Solamente cabe desear dos cosas: la primera, que el funcionamiento interno esté en sintonía con la modernidad que proclama la iniciativa; la segunda, que la búsqueda de la innovación afecte no solamente al campo de la gestión y a la ruptura de las fronteras del arte, como se recoge en las  noticias, sino que se extienda a la creación de valor y a la relación con los públicos, dos elementos claves en los que en cultura podemos y debemos  liderar procesos de innovación.

Harrobia Eskena, ongi etorri, bienvenido.

PD 1.: (Harrobi: porvenir en euskera)

PD 2.: Me alegró ver en la fotografía de la firma a Pío Ortiz de Pinedo, gerente de Eskena, junto a Iñaki Azkuna, alcalde de Bilbao.

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Filed under artes escénicas, Gestión cultural, Políticas culturales

Innovar en cultura, guauuu

Llevo unos meses estudiando lo que cae en mis manos acerca del tema “Innovación y Cultura”. Complejo asunto, pardiez, en el que tanta palabra superflua se escribe. En fin. Raúl Ramos, mi socio en ese nuevo proyecto empresarial que se llama ASIMETRICA, es un atento seguidor de la literatura sobre gestión cultural y me ha enviado un artículo de Hasan Bakhshi, director de Industrias creativas de NESTA. Una pequeña joyita que plantea con concisión la cuestión clave relacionada con la innovación en cultura, que no es otra cosa que definir de qué hablamos, qué queremos decir con el concepto “innovación”.

Bakhshi propone acotar los campos en los que ese concepto es aplicable compilando lo que las organizaciones culturales y los gestores más reflexivos vienen entendiendo, y con los que me identifico profundamente.

Podemos innovar en el arte, buscando las fronteras actuales y expandiéndolas, llevándolas más allá.

Podemos innovar en todo cuanto se relaciona con los públicos, las audiencias: ampliar la audiencia, estrechar los lazos, diversificar la audiencia.

También podemos innovar en cultura en la creación de valor: las organizaciones pueden desarrollar productos y servicios, buscando con ellos no una suma simple, sino una suma que multiplique. Y este punto es especialmente relevante en un modelo cultural como el español construido entre lo público y lo privado, y en el que las organizaciones pueden innovar creando valor a partir de objetivos que son económicos y que al mismo tiempo no lo son.

Podemos innovar en todo lo relativo a la gestión y dirección empresarial: nuevas estructuras organizativas, nuevos modelos de negocio, nuevos nichos de mercado.

La innovación no es un discurso más o menos astuto vestido de novedad. La innovación en cultura solo tiene sentido si sus aplicaciones cambian la realidad, si en los momentos de cambio consiguen aportar valor, creatividad, diferencia, más y mejor relación con sus públicos, una gestión –pública y privada- verdaderamente creativa… Si sirve, en fin, para enriquecer a la sociedad a la que sirve.

Para la cultura los procesos de innovación no son caminos sencillos, pero en lo que es imprescindible –y la innovación lo es- la dificultad es un añadido inevitable. Y hasta estimulante.

 

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